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Emiratos deja la OPEP tras casi 60 años

El tercer mayor productor del cártel abandona el grupo en plena crisis energética global por el cierre del estrecho de Ormuz.

Por Carlos García·martes, 28 de abril de 2026Actualizado hace 44 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: Emiratos deja la OPEP tras casi 60 años · El Diario Joven

Emiratos Árabes Unidos ha anunciado su salida de la OPEP, poniendo fin a casi seis décadas de pertenencia al cártel petrolero y asestando un golpe significativo a la organización que domina los mercados de crudo a escala global. La decisión, comunicada este martes por el Ministerio de Energía emiratí, llega en el peor momento posible: el mundo atraviesa una crisis energética de primer orden provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde habitualmente circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial.

Emirados era el tercer mayor productor dentro de la OPEP, con una capacidad de 3,4 millones de barriles diarios antes del estallido del conflicto. Su salida no es una sorpresa para los analistas del sector: Abu Dabi llevaba años expresando su malestar con las cuotas de producción impuestas por el cártel, liderado de facto por Arabia Saudí, que limitaban su capacidad de exportar volúmenes mayores de crudo en un momento en que el país quiere maximizar sus ingresos petroleros para financiar su transición hacia una economía pospetróleo.

Un divorcio anunciado con Arabia Saudí

Las tensiones entre Abu Dabi y Riad no son nuevas, pero se han ido agravando en los últimos meses. A las discrepancias históricas sobre cuotas de producción se sumaron fricciones políticas más profundas: ambas potencias del Golfo protagonizaron una disputa abierta en diciembre y enero por sus roles en Yemen y su apoyo a facciones rivales. Aunque la situación pareció calmarse cuando los países del Golfo se unieron en su rechazo a la agresión iraní, las tensiones han vuelto a aflorar con fuerza.

Firas Maksad, director para Oriente Medio del Eurasia Group, lo explica con claridad: Emiratos quería bombear más petróleo mientras Arabia Saudí prefería recortar producción para sostener precios. Esa contradicción de intereses, que ya generaba roces en tiempos de paz, se ha amplificado por las diferencias de posicionamiento ante la guerra. Emiratos ha apostado por reforzar su alianza con Estados Unidos e Israel, mientras otros miembros de la OPEP han optado por una postura más prudente o equidistante.

El Ministerio de Energía emiratí justificó la decisión con un comunicado en el que afirmó que responde a "una revisión exhaustiva" de su política de producción y a su compromiso de satisfacer "las necesidades urgentes del mercado". El ministro Suhail al-Mazrouei lo completó en un mensaje en X: la salida "refleja una evolución impulsada por la política, alineada con los fundamentos del mercado a largo plazo".

Un cártel más débil en plena tormenta

Las consecuencias para la OPEP son serias. Según Jorge León, jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy y exfuncionario de la organización, el cártel quedará "estructuralmente más débil" porque Arabia Saudí será el único miembro restante con capacidad de producción excedentaria real. Eso significa que la OPEP tendrá menos margen para actuar como amortiguador ante desequilibrios de oferta, lo que podría traducirse en mercados de crudo más volátiles a corto y medio plazo.

El contexto no podría ser más delicado. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán —la vía marítima por la que transita una parte crucial del petróleo global— ha disparado ya la presión sobre los mercados energéticos. En este escenario, perder a uno de los principales productores con capacidad de respuesta rápida debilita precisamente el mecanismo que la OPEP usaba para gestionar la volatilidad.

Emirates ha sufrido además de forma directa los efectos del conflicto: Irán ha lanzado más de 2.000 misiles y drones contra su territorio en ataques de represalia, lo que ha endurecido notablemente la posición de Abu Dabi y su disposición a alinearse abiertamente con Washington y Tel Aviv. Desde esa perspectiva, la salida de la OPEP no es solo una decisión económica, sino también una declaración política que redefine el papel de Emiratos en la región.

¿Qué cambia en los mercados?

La pregunta que se hacen ahora los mercados es qué hará Emiratos con su capacidad de producción fuera del cártel. Sin la restricción de las cuotas, Abu Dabi podría aumentar su producción de forma unilateral para monetizar sus reservas al ritmo que considera necesario para financiar la diversificación de su economía. Esa estrategia, coherente con su visión a largo plazo, podría aumentar la oferta global en un momento de incertidumbre extrema, con efectos impredecibles sobre los precios.

Los analistas coinciden en que la decisión de Emiratos acelera dinámicas que ya estaban en marcha antes de la guerra: la fragmentación gradual de la OPEP como bloque cohesionado, el reposicionamiento geopolítico de los países del Golfo y la creciente dificultad de mantener disciplina colectiva entre productores con intereses divergentes. La salida de Emiratos no marca el fin de la OPEP, pero sí el inicio de una nueva etapa en la que el cártel tendrá que demostrar que sigue siendo relevante sin uno de sus miembros más importantes.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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