Endesa tiene nuevo consejero delegado. La junta extraordinaria de accionistas de la segunda eléctrica española aprobó este martes el nombramiento de Gianni Vittorio Armani como CEO con efectos inmediatos, poniendo fin a una etapa de doce años bajo el mando de José Bogas. El cambio llega impulsado desde la matriz italiana Enel, que controla el 70% del capital de Endesa, y sitúa al frente de la compañía a un perfil técnico con décadas de experiencia en el sector energético europeo.
Armani no era un desconocido para Endesa: ya formaba parte de su consejo de administración y, desde su nombramiento como ejecutivo, ha cesado en el Comité de Sostenibilidad y Gobierno Corporativo de la empresa. Su trayectoria combina ingeniería eléctrica —se licenció en La Sapienza de Roma— con una sólida formación en gestión empresarial, que completó con un MBA en el MIT de Boston. Ese doble perfil, técnico y financiero, es precisamente lo que el consejo ha valorado para afrontar los retos que tiene por delante la compañía.
En los últimos años, Armani ha ocupado posiciones de relevancia dentro del ecosistema energético italiano. Desde julio de 2023 dirigía Enel Grids e Innovation, la división responsable de la red de distribución del grupo. Antes, entre 2021 y 2023, fue CEO de Iren, la 'multi-utility' cotizada en la bolsa italiana, donde logró un Ebitda récord de 1.100 millones de euros en 2022 e impulsó inversiones por 1.500 millones. También pasó por A2A, donde contribuyó al diseño del plan industrial 2021-2030, y fue presidente y CEO de Anas entre 2015 y 2018, período en el que lideró la integración de la empresa en el Grupo Ferrovie dello Stato Italiane. Su carrera arranca en Grtn, el gestor de la red eléctrica nacional italiana, y en consultoras como McKinsey & Company, donde adquirió experiencia en estrategia corporativa.
Desde diciembre de 2024, Armani preside además Elettricitá Futura, la principal patronal del sector eléctrico italiano, que agrupa a fabricantes, distribuidores y proveedores de servicios energéticos. Ese dato no es menor: refleja su posición de influencia en la industria y su capacidad para moverse en entornos regulatorios complejos, algo que le resultará útil en España.
Sobre su cercanía a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el propio consejo de Endesa ha insistido en subrayar que se trata de un perfil técnico, no político. Esa aclaración tiene sentido en un contexto en el que cualquier movimiento de Enel está bajo la lupa de los mercados y de los gobiernos de los países donde opera.
El legado de Bogas y la transición pactada
José Bogas no desaparece del mapa. El directivo, que ha dirigido Endesa desde 2014 y lleva más de cuatro décadas vinculado a la compañía, continuará como consejero externo no ejecutivo. El objetivo declarado es garantizar una transición ordenada y aprovechar su conocimiento institucional. En su intervención ante los accionistas, Bogas reconoció sentirse «orgulloso» de haber liderado una de las principales eléctricas del país durante más de una década, una etapa marcada por la transición energética y la volatilidad de los mercados europeos de energía.
El presidente de Endesa, Juan Sánchez-Calero, defendió la fórmula de mantener a Bogas en el consejo como una decisión de valor estratégico, no como un simple gesto de cortesía corporativa.
Los retos que esperan a Armani
El nuevo CEO aterriza con una agenda exigente. En el plano financiero, Endesa ha anunciado un giro relevante en su política de dividendos: en lugar del 1,30 euros por acción previstos con cargo a 2025, la compañía repartirá 1,58 euros, un 22% más. Y eso es solo el punto de partida. El plan contempla no bajar de 1,60 euros, mantener un pay-out mínimo del 70% del beneficio y crecer el dividendo a una tasa media anual del 4%. Para 2028, la meta es alcanzar un beneficio por acción de entre 2,50 y 2,60 euros, lo que podría traducirse en un dividendo anual superior a 1,80 euros en efectivo. El salto respecto al plan anterior —cuyo techo era 1,50 euros en 2027— es notable.
Pero el desafío más delicado puede ser otro: la negociación con el Gobierno español sobre la extensión de la vida útil de las centrales nucleares. España tiene sobre la mesa un calendario de cierre escalonado de sus reactores, y Endesa, como operadora de varias de esas instalaciones, tiene mucho que decir —y que negociar— en ese debate. Armani llega con experiencia en mercados regulados y en la gestión de infraestructuras críticas, lo que le da herramientas para afrontar esa conversación. La pregunta es si también tendrá el respaldo político necesario para llevarla a buen puerto.