El precio del petróleo sube un 1,4% hasta los 109 dólares por barril, su cota más elevada en tres semanas, en una jornada en la que los mercados financieros cotizaban con estabilidad pero sin convicción. El motivo es claro: el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ya acumula dos meses de duración, no muestra señales de desescalada y el paso del crudo por el estratégico estrecho de Ormuz sigue sin normalizarse.
La Casa Blanca confirmó que Washington está analizando la última propuesta iraní para alcanzar un acuerdo de paz, pero un funcionario estadounidense señaló que el presidente Donald Trump no está satisfecho con el planteamiento porque no aborda el programa nuclear de Irán. Esa condición, que Washington considera innegociable, convierte cualquier acercamiento en un ejercicio de gestos sin sustancia. El conflicto, según las mismas fuentes, se encuentra en un punto muerto.
Los mercados aguantan, pero con cautela
Antes de que abrieran los mercados europeos, los futuros estadounidenses registraban alzas leves y el EuroStoxx 50 apuntaba a ganancias moderadas. En Asia, la sesión fue más negativa: el índice MSCI Asia-Pacífico excluyendo Japón retrocedía un 0,22%, las bolsas chinas operaban en rojo y el Nikkei japonés cedía cerca de un 1%.
En este contexto, el Banco de Japón decidió mantener los tipos de interés sin cambios, una decisión que el mercado ya descontaba, pero acompañó el anuncio con una advertencia poco tranquilizadora: el impacto de la guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas y frenando el crecimiento económico del país. Es una señal de que las consecuencias del conflicto van mucho más allá de la región en disputa y se extienden a las economías del Pacífico.
El estrecho de Ormuz, en el centro del problema
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos de mayor relevancia geopolítica del planeta desde el punto de vista energético. Por él transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. Su bloqueo parcial o total tiene consecuencias directas sobre el precio de la energía a nivel global, y esa es precisamente la razón por la que los mercados de materias primas reaccionan con tanta sensibilidad a cada movimiento diplomático o militar en la zona.
Dos meses después del inicio del conflicto, el paso por Ormuz sigue condicionado por la situación bélica. Los buques que habitualmente transportan hidrocarburos desde los países del Golfo Pérsico operan con incertidumbre, lo que obliga a rutas alternativas más largas y costosas. Ese sobrecoste ya se refleja en el precio del barril y, en consecuencia, en las facturas energéticas de los países importadores, entre los que se encuentra España.
Trump y la cuestión nuclear, el nudo gordiano
La posición de Trump no es nueva. Desde el inicio del conflicto, la administración estadounidense ha dejado claro que cualquier acuerdo que no contemple el desmantelamiento —o al menos la limitación verificable— del programa nuclear iraní es inaceptable. Irán, por su parte, ha descartado consistentemente incluir ese punto en las negociaciones, considerándolo una línea roja propia.
Este bloqueo estructural es lo que convierte cada propuesta en un movimiento sin recorrido real. Según fuentes cercanas a las conversaciones, la última propuesta iraní habría abordado cuestiones económicas y de seguridad regional, pero habría omitido deliberadamente cualquier referencia al arsenal nuclear en desarrollo, lo que provocó la reacción negativa de Trump que trascendió a los medios.
La situación recuerda a la dinámica del acuerdo nuclear de 2015 conocido como JCPOA, del que EEUU se retiró en 2018 durante el primer mandato de Trump, y que nunca fue plenamente restaurado durante la administración Biden. La desconfianza acumulada entre ambas partes durante años complica cualquier avance diplomático rápido.
Qué esperar en las próximas jornadas
Los analistas de mercado manejan dos escenarios. En el primero, las conversaciones siguen bloqueadas, el petróleo se mantiene elevado y las bolsas operan con volatilidad moderada pero sin desplomes bruscos. En el segundo, cualquier señal de progreso diplomático real podría desencadenar una corrección significativa en el precio del crudo y un impulso notable en la renta variable global.
Por ahora, los inversores apuestan por la cautela. La estabilidad relativa de las bolsas occidentales este martes sugiere que el mercado ya ha absorbido buena parte del riesgo asociado al conflicto, pero también que sigue pendiente de cualquier novedad que pueda alterar el equilibrio. Una declaración de Trump, una filtración diplomática o un incidente en el estrecho de Ormuz bastarían para mover con fuerza los mercados en cualquier dirección.