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La IA dispara los salarios un 28% en empleos no técnicos

Dominar herramientas de inteligencia artificial ya no es solo cosa de ingenieros: el mercado paga más a quien sabe aplicarlas.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026Actualizado hace 33 min·5 min lectura·3 vistas
Ilustración: La IA dispara los salarios un 28% en empleos no técnicos · El Diario Joven

El mercado laboral ha enviado un mensaje claro: la inteligencia artificial ya no es territorio exclusivo de ingenieros o desarrolladores. Cualquier profesional que sepa integrar herramientas de IA en su día a día —sea director financiero, técnico de recursos humanos o responsable de operaciones— tiene hoy una ventaja salarial tangible frente a quienes no lo hacen. Los números lo respaldan: las ofertas de empleo que requieren competencias en IA ofrecen sueldos hasta un 28% superiores, lo que en muchos casos equivale a unos 18.000 euros adicionales al año, según un análisis de la firma de datos laborales Lightcast.

Ese diferencial no es una cifra aislada. El PwC Global AI Jobs Barometer 2025 va más lejos y cuantifica la prima salarial media asociada a las competencias en IA en un 56% respecto a los trabajadores que carecen de ellas. Eso supone prácticamente el doble que el año anterior, una aceleración que refleja la velocidad a la que las empresas están integrando estas herramientas en sus procesos y, en consecuencia, la escasez de talento formado para utilizarlas.

Lo que ha cambiado en los últimos dos años no es tanto la tecnología en sí —los modelos de lenguaje llevan tiempo disponibles— sino la expectativa de las organizaciones. Antes, a un director de marketing le bastaba con entender vagamente qué podía hacer la IA y delegar los casos de uso en el equipo técnico. Ahora, se espera que sea capaz de diseñar prompts útiles, automatizar flujos de trabajo con herramientas accesibles y medir el impacto de esas decisiones. El perfil puramente teórico, el del ejecutivo que conoce el concepto pero no sabe abrir un modelo, está perdiendo valor a marchas forzadas.

Por qué esto afecta a sectores alejados de la tecnología

Uno de los aspectos más reveladores de este fenómeno es su alcance sectorial. No son solo las empresas tecnológicas las que pagan más por estas competencias: áreas como operaciones de negocio, asesoría legal y recursos humanos están registrando algunos de los mayores incrementos salariales asociados a la adopción de IA. Esto tiene una lógica clara: son departamentos con grandes volúmenes de tareas repetitivas —revisión de contratos, gestión de nóminas, análisis de candidaturas— donde la automatización produce un ahorro de tiempo y coste muy visible.

En esa misma línea, LinkedIn ha identificado la alfabetización en IA como una de las habilidades de mayor crecimiento en departamentos que históricamente han estado alejados de la tecnología, incluyendo administración y gestión de personas. No se trata de que un técnico de RRHH aprenda a programar: se trata de que sepa qué herramientas existen, cómo configurarlas y cuándo usarlas para tomar mejores decisiones. Eso ya es suficiente para marcar la diferencia en una entrevista de trabajo o en una negociación salarial.

La brecha de talento que se abre a partir de aquí tiene dos caras. Por un lado, los profesionales que actualicen sus competencias en IA tienen una ventana de oportunidad real para negociar mejores condiciones o acceder a posiciones de mayor responsabilidad. Por otro, quienes no lo hagan se enfrentarán a una competencia creciente de candidatos más jóvenes o más formados, en un mercado donde la demanda de perfiles con conocimientos en IA no da señales de moderarse.

Cómo está respondiendo el mercado formativo

Ante esta realidad, el ecosistema de formación ha reaccionado con una oferta cada vez más orientada a la aplicación práctica. Ya no basta con cursos teóricos sobre qué es el machine learning o cómo funcionan los transformers: las empresas demandan formación que permita a sus empleados usar herramientas concretas —desde ChatGPT hasta Copilot, pasando por plataformas de automatización como Make o Zapier— en sus flujos de trabajo reales desde el primer día.

En este contexto, iniciativas como LiceoTIC Training apuestan por programas diseñados específicamente para directivos y profesionales no técnicos, con el foco puesto en la integración de la IA en decisiones de negocio. La propuesta no es formar ingenieros de datos en tres meses, sino dotar a los perfiles de gestión de las herramientas conceptuales y prácticas para liderar proyectos de IA dentro de sus organizaciones.

El reto, en cualquier caso, no es exclusivamente individual. Las organizaciones también tienen que decidir si invierten en requalificación interna o si prefieren contratar talento ya formado desde fuera. Ambas vías tienen costes, pero la segunda resulta cada vez más cara a medida que la demanda supera a la oferta de perfiles con competencias en IA consolidadas. La aritmética es simple: si un profesional con estas habilidades cuesta un 28% más, recualificar al equipo existente puede salir bastante más barato.

Más allá del coste, hay una cuestión estratégica de fondo: las empresas que no integren la IA en sus operaciones en los próximos años no solo pagarán más para contratar talento en el futuro. También corren el riesgo de quedarse atrás frente a competidores que ya están tomando decisiones más rápidas, con menos recursos y mayor precisión. La ventaja competitiva que hoy ofrece la IA tenderá a nivelarse a medida que se generalice su uso, pero quienes lleguen tarde a esa curva de aprendizaje pagarán el precio de haberla ignorado.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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