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España sube su inflación al 3,1% por la guerra en Irán

Cuerpo avisa de que el conflicto puede restar hasta ocho décimas al PIB y pospone actualizar el cuadro macro.

Por Carlos García·martes, 28 de abril de 2026Actualizado hace 55 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: España sube su inflación al 3,1% por la guerra en Irán · El Diario Joven

El Gobierno español ha revisado al alza su previsión de inflación para 2025, pasando del 2,1% al 3,1%, como consecuencia directa del conflicto bélico en Oriente Próximo y la volatilidad que genera en los mercados energéticos. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anunció este martes tras el Consejo de Ministros que el impacto potencial sobre el crecimiento del PIB —estimado oficialmente en un 2,2% para este año— podría situarse entre una y ocho décimas, un margen tan amplio que el propio Ejecutivo reconoce que hace inviable actualizar el cuadro macroeconómico completo por ahora.

El Gobierno ha optado por esperar «unas semanas» antes de revisar las previsiones oficiales, alegando que la incertidumbre generada por la guerra —con una volatilidad en el precio del crudo que Cuerpo comparó desfavorablemente con la registrada durante el conflicto en Ucrania— hace que cualquier estimación sea prematura. La variable clave, según el ministro, es la duración del conflicto: cuanto más se prolongue, más profundo será el ajuste en las perspectivas económicas.

España cumple las reglas fiscales europeas

En paralelo a estas advertencias, el Ejecutivo presentará este jueves a Bruselas su informe de progreso anual del Plan Fiscal Estructural, en el que certifica el cumplimiento de las reglas fiscales europeas al cierre de 2025. El gasto computable crece un 4,5%, en línea con el techo máximo permitido por la Unión Europea, y el Ejecutivo asegura haber aprovechado todos los mecanismos de flexibilidad disponibles.

Los datos presupuestarios que acompañan a esa entrega son, en apariencia, positivos. El déficit público ha pasado del 10,3% del PIB que alcanzó en 2020 al 2% al cierre de 2025, una vez descontadas las ayudas extraordinarias derivadas de la dana. El objetivo para 2026 es situarlo en el 1,6%. La deuda pública, por su parte, ha caído desde el 119,3% del PIB en 2020 hasta el 101,4% en 2025, y el Gobierno aspira a perforar la barrera del 100% este mismo ejercicio, terminando el año en el 99,3%. Por primera vez en varias décadas, España ha registrado también un superávit primario, es decir, un saldo positivo si se excluyen los pagos de intereses de la deuda.

El mercado energético, punto fuerte relativo

En el ámbito energético, Cuerpo destacó que España es el tercer país europeo donde menos han crecido los precios en el mercado mayorista de electricidad, en una posición similar a la de Finlandia y Suecia. El ministro atribuyó esta evolución favorable al mix energético nacional, con una alta presencia de fuentes renovables, y subrayó su impacto positivo en términos de competitividad y atracción de inversión extranjera, citando el foro Invest in Spain Summit celebrado el lunes como ejemplo reciente.

En cuanto al mercado laboral, el Gobierno destacó que España ha alcanzado 22,5 millones de ocupados, con una creación anual de 532.000 empleos. De ese total, 19 millones son asalariados, y 16,5 millones cuentan con contrato fijo. Según los datos que maneja el Ejecutivo, España generó el 40% del empleo creado en la zona euro el último año, pese a representar solo el 10% del PIB conjunto, y creció al doble de la velocidad media de la eurozona.

Presupuestos, la asignatura pendiente

La decisión de posponer la actualización del cuadro macroeconómico tiene una consecuencia directa y delicada: complica aún más la posibilidad de que España cuente con unos nuevos Presupuestos Generales del Estado en el corto plazo. El Ejecutivo ya prorrogó por tercer año consecutivo las cuentas de 2023, sin haber presentado un proyecto presupuestario en lo que va de legislatura. Y el calendario aprieta: en junio, el Gobierno debe comenzar a elaborar los presupuestos de 2027 para cumplir el mandato constitucional de presentarlos antes de que finalice septiembre.

Eso significa que la ventana para presentar un presupuesto para 2025 o 2026 se está cerrando definitivamente. Sin un cuadro macro actualizado y con la incertidumbre geopolítica como telón de fondo, la elaboración de unas cuentas creíbles resulta casi inviable en el horizonte inmediato. Lo que en teoría era una demora técnica de «unas semanas» puede acabar convirtiéndose en el argumento definitivo para enterrar la posibilidad de un nuevo presupuesto hasta bien entrado 2026, si es que llega.

El escenario que describe el Gobierno es el de una economía sólida en términos relativos —con buenos datos de empleo, déficit y deuda— que afronta un choque externo de magnitud incierta. La clave estará en cómo evolucione el precio del petróleo en las próximas semanas y si el conflicto en Oriente Próximo se estabiliza o se agrava. De eso dependerá no solo la revisión del cuadro macro, sino también la estrategia fiscal del Ejecutivo para los próximos meses.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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