Una cuarta parte de todos los coches nuevos vendidos en el mundo durante 2025 fueron eléctricos. Y el ritmo no se ha frenado: el primer trimestre de 2026 confirma que la tendencia se mantiene. Según un estudio publicado en Nature Communications por investigadores de la Universidad de Exeter y un economista del Banco Mundial, el mercado del vehículo eléctrico ha cruzado un umbral a partir del cual el cambio es difícil de revertir, incluso sin el respaldo de políticas públicas favorables. Lo llaman "punto de inflexión", y argumentan que el fenómeno ya no depende exclusivamente de subvenciones o regulación estatal.
El análisis abarca las ventas mundiales entre 2016 y 2023 en 32 países. Las conclusiones son claras: las ventas de coches de combustión comenzaron a caer en torno a 2019, mientras que la flota mundial de eléctricos e híbridos se duplicaba cada año y medio. En la UE ese ciclo de duplicación bajaba a 1,3 años. En China, se mantenía en un año exacto. Tim Lenton, científico climático de la Universidad de Exeter y experto en puntos de inflexión, señala que cuando Pekín retiró sus subsidios justo antes de la pandemia, el mercado se ralentizó pero se recuperó con rapidez, lo que sugiere que la demanda china ya tiene vida propia más allá de los incentivos gubernamentales.
Sin embargo, no todos los expertos comparten ese optimismo. Las ventas de coches eléctricos nuevos en China cayeron un 21% durante el primer trimestre de 2026 tras la reducción de ayudas por parte de Pekín, según datos de Benchmark Mineral Intelligence. Eso alimenta el debate sobre si la demanda subyacente es tan sólida como los modelos proyectan o si parte del tirón seguía dependiendo de estímulos artificiales.
Europa: crecimiento desigual pero acelerado
En Europa, las ventas de eléctricos crecieron cerca de un tercio en el primer trimestre de 2026, representando el 19% del total de coches nuevos matriculados en la UE. En diciembre de 2025, los modelos eléctricos superaron brevemente en ventas a los de gasolina por primera vez en el continente, un hito simbólico relevante. Pero la foto varía enormemente según el país: en Noruega los eléctricos suponen el 98% de las matriculaciones, mientras que en España e Italia se quedan entre el 8% y el 9%, según los datos de ACEA, la asociación europea de fabricantes de automóviles.
Un factor adicional ha acelerado la adopción en la región: el encarecimiento del combustible derivado de las tensiones en Oriente Medio impulsó las ventas de eléctricos en la UE un 49% solo en marzo. En el Reino Unido, las matriculaciones alcanzaron un récord ese mismo mes, rozando el 23% del mercado. El portal Auto Trader apunta que los coches eléctricos nuevos son ya, en promedio, más baratos que los de gasolina en el mercado británico, gracias a la combinación de descuentos gubernamentales y rebajas de los propios fabricantes.
Aun así, hay voces que matizan el éxito. Mike Hawes, director ejecutivo de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles del Reino Unido, advierte de que parte de ese volumen de ventas de marzo corresponde a pedidos realizados antes del recrudecimiento del conflicto con Irán, y alerta sobre el impacto que el aumento del coste de vida podría tener en la confianza del consumidor a corto plazo.
Lo que dice el dinero: UBS y la "triple paridad"
Más allá de los estudios académicos, el banco de inversión UBS ha hecho sus propios números analizando las celdas de batería de última generación de CATL, Tesla y General Motors. Su conclusión es que los vehículos eléctricos se están acercando a lo que denominan "triple paridad": equipararse con los coches de combustión en coste, autonomía y tiempo de carga. Patrick Hummel, analista de UBS, lo formula sin ambages: "Incluso en mercados con políticas adversas para los eléctricos, al final del día no se va a detener la innovación".
UBS proyecta que la cuota global de eléctricos puros, híbridos enchufables y vehículos de autonomía extendida pase del 23% en 2025 al 58% en 2035. Una previsión ambiciosa, pero coherente con la velocidad a la que están evolucionando la tecnología y los precios de las baterías. El cambio de rumbo climático de la administración Trump y el replanteo estratégico de varios fabricantes occidentales —que han destinado más de 75.000 millones de dólares a reorientar sus líneas hacia híbridos— no parecen alterar ese escenario de fondo, al menos según UBS.
Mercados emergentes: el siguiente frente
Mientras Europa debate cuotas y subvenciones, en algunas partes de Asia el eléctrico ya es mayoría. En Singapur representó el 56% de las ventas en los dos primeros meses de 2026. En Tailandia alcanzó el 28% entre enero y marzo, y en Indonesia el 21%. También Uruguay (30%) y Turquía (18%) muestran cifras llamativas para economías que hace apenas un lustro apenas registraban matriculaciones eléctricas.
Monica Araya, asesora independiente de transporte ecológico, apunta un matiz cultural importante: en muchos de estos mercados los compradores no eligen el eléctrico por razones medioambientales, sino porque lo asocian a modernidad y estatus. Sus gobiernos, por su parte, están más interesados en reducir la dependencia del combustible importado que en cumplir objetivos climáticos. Según el think tank Ember, son precisamente estos mercados emergentes los que están tirando de las exportaciones chinas de vehículos eléctricos, mientras países como Indonesia y Vietnam desarrollan en paralelo su propia capacidad de producción.
La entrada de marcas chinas como BYD en mercados europeos y en Australia, con redes de concesionarios en expansión, es otro de los elementos que los expertos señalan como catalizador estructural. Euan Graham, analista de Ember, resume bien la paradoja del momento: "El transporte se electrificará... pero la cuestión es a qué velocidad. No va a ser un camino sin obstáculos". La dirección parece clara; el ritmo, todavía incierto.