Comprobar si tu proveedor de internet cumple lo que promete es algo que la mayoría de usuarios hace de vez en cuando, casi siempre entrando a servicios como Speedtest de Ookla o Fast.com. Lo que muy poca gente sabe es que Windows 11 lleva meses incorporando un acceso directo a esta prueba desde la propia barra de tareas, sin necesidad de abrir el navegador a mano ni buscar ninguna web.
Microsoft anunció esta función en septiembre de 2024 como parte de las actualizaciones continuas de Windows 11. En aquel momento, la compañía la presentó como una herramienta integrada en el sistema operativo, lo que llevó a pensar que se trataba de algo completamente nativo. La realidad es algo más matizada: el test se ejecuta a través del navegador y utiliza la infraestructura de Bing como punto de entrada. Aun así, la comodidad que ofrece para una tarea tan cotidiana merece atención.
El funcionamiento es tan simple como parece. Basta con hacer clic derecho sobre el icono de red que aparece en la esquina inferior derecha de la pantalla, ya sea que el equipo esté conectado por WiFi o mediante cable Ethernet. En el menú contextual que se despliega aparece la opción "Realizar prueba de velocidad". Al seleccionarla, se abre automáticamente una nueva pestaña en el navegador predeterminado del usuario, directamente en la página de resultados de Bing, donde solo hay que pulsar "Iniciar" para que comience la medición.
El proceso completo no requiere más de dos clics desde que el usuario decide hacer la prueba hasta que el test arranca. El resultado muestra los tres parámetros habituales en este tipo de herramientas: el ping o latencia, la velocidad de descarga y la velocidad de subida. Son los mismos datos que ofrece cualquier otro servicio de medición en línea, presentados de forma clara y sin pasos adicionales.
Quién hay detrás del test
Aunque la función se lanza desde Bing, la tecnología que realiza la medición no es de Microsoft. En el recuadro de la prueba aparece claramente el logo de Speedtest, lo que revela que Redmond utiliza el SDK que Ookla pone a disposición de terceros para integrar este tipo de tests en sus propias plataformas. Es decir, la medición se apoya en la misma red de servidores y la misma metodología que usa el Speedtest original, lo que garantiza que los resultados son tan fiables como los que obtendrías entrando directamente a speedtest.net.
Este detalle importa porque despeja las dudas sobre si el test podría estar sesgado o ser menos preciso por tratarse de una versión incrustada. Al usar el mismo motor, los datos de ping, bajada y subida reflejan la situación real de la conexión con la misma exactitud que cualquier medición directa en la plataforma de Ookla.
Sin dependencia de Edge ni de Bing como buscador
Uno de los aspectos que más preocupa a los usuarios cuando Microsoft integra funciones que pasan por Bing es si eso implica tener que usar Edge como navegador o configurar Bing como buscador por defecto. En este caso, la respuesta es no. La prueba de velocidad se abre en el navegador que el usuario tenga configurado como predeterminado, sea Chrome, Firefox, Brave o cualquier otro, y no requiere ningún cambio en los ajustes del sistema.
Esta es una distinción relevante respecto a otras funciones de Windows 11 que sí dirigen al usuario hacia el ecosistema de Microsoft de forma más o menos forzada. Aquí, la integración se limita a ofrecer un acceso cómodo, sin restricciones sobre qué herramientas utiliza el usuario para el resto de su actividad.
Por qué tiene sentido como función del sistema
La incorporación de este acceso directo responde a una lógica clara: la prueba de velocidad es una de las primeras acciones que realiza cualquier usuario cuando detecta que su conexión no va bien. Tenerla a un clic derecho del icono de red reduce la fricción en un momento en el que, precisamente, el usuario ya está interactuando con la configuración de red del sistema.
Herramientas como Fast.com, propiedad de Netflix, o el propio Speedtest de Ookla llevan años siendo referencias para esta tarea porque ofrecen resultados rápidos y sin necesidad de registrarse. Windows 11 no pretende sustituirlas, sino simplemente acortar el camino hasta ellas cuando el usuario ya está en el entorno del sistema operativo.
Para quienes gestionan varios equipos o trabajan desde casa con conexiones que a veces fallan, esta pequeña incorporación puede ahorrar tiempo de forma acumulada. No es una revolución, pero sí una mejora de usabilidad concreta y funcional que conviene conocer, especialmente porque muchos usuarios de Windows 11 llevan meses sin saber que existe.