En vivo
Buscar

Bancos centrales pausan subidas de tipos por la guerra

La incertidumbre energética por el conflicto en Oriente Próximo paraliza las decisiones de la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Bancos centrales pausan subidas de tipos por la guerra · El Diario Joven

Los cinco grandes bancos centrales del mundo tienen esta semana citas con sus respectivos comités de política monetaria, y todos apuntan a la misma dirección: esperar. La Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón, el Banco de Canadá y el Banco de Inglaterra van a pausar cualquier movimiento en los tipos de interés mientras la guerra en Oriente Próximo sigue sin ofrecer un horizonte claro. La segunda gran crisis energética en cinco años vuelve a poner a los banqueros centrales en una posición incómoda.

El problema de fondo es la volatilidad extrema en los mercados de materias primas. Según Sebastian Barrack, director de materias primas del hedge fund Citadel, los mensajes de Donald Trump en redes sociales durante el conflicto con Irán han cambiado radicalmente el comportamiento de los mercados petroleros. Los operadores tienen dificultades para adaptarse a una dinámica en la que un solo tuit puede mover el precio del crudo varios puntos porcentuales en cuestión de minutos. Esta situación hace casi imposible elaborar previsiones de inflación fiables a corto plazo.

El BCE en mejor posición que sus pares

Dentro de este panorama, el BCE parte con cierta ventaja comparativa. Es el único banco central occidental que ha logrado reducir la inflación hasta el objetivo del 2%, según ha destacado Katharine Neiss, economista jefe para Europa de PGIM Fixed Income. Los mercados descuentan dos subidas de tipos por parte de la institución europea a lo largo de este año desde el nivel actual del 2%, pero las propias autoridades del BCE piden calma.

El economista jefe del organismo, Philip Lane, dejó claro en un evento en Fráncfort que tomar decisiones precipitadas ahora sería un error. La duración e intensidad del conflicto condicionarán si el impacto energético es temporal o estructural, y esa pregunta todavía no tiene respuesta. Jens Eisenschmidt, de Morgan Stanley, estima que el BCE no estará en condiciones de evaluar correctamente si necesita actuar antes de junio, y posiblemente más tarde.

La Fed vigila la inflación y el empleo

En Estados Unidos, la Reserva Federal votará el miércoles y todo indica que mantendrá los tipos en el rango del 3,5% al 3,75%. El organismo lleva meses posponiendo cualquier recorte a la espera de ver si el conflicto bélico complica su doble mandato: estabilidad de precios y máximo empleo. La inflación PCE —el indicador preferido de la Fed— se situó en el 2,8% en febrero, todavía por encima del objetivo.

Algunos miembros del organismo empiezan a elevar la voz. El gobernador Chris Waller advirtió este mes de que la acumulación de perturbaciones en los precios —guerra, aranceles, disrupciones en cadenas de suministro— podría erosionar la credibilidad de la Fed para controlar la inflación. Si los hogares y las empresas empiezan a asumir que los precios siempre serán más altos, ese anclaje psicológico puede convertirse en una profecía autocumplida, y romperlo exige medidas mucho más agresivas.

Japón y Reino Unido, también en pausa

El Banco de Japón, que hasta hace pocas semanas generaba expectativas de una subida desde el 0,75%, ha enfriado esas previsiones. Japón es un importador neto masivo de energía y materias primas industriales, lo que lo convierte en uno de los países desarrollados más vulnerables a una crisis de suministro prolongada. El gobernador Kazuo Ueda ha evitado mencionar subidas en sus últimos discursos, y el banco ha transmitido que ya no busca sorprender al mercado. Según el economista de UBS Go Kurihara, la decisión del martes irá acompañada de mayores previsiones de inflación y peores perspectivas de crecimiento.

En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra llegó a marzo con señales de que una subida desde el 3,75% estaba sobre la mesa, pero el gobernador Andrew Bailey enfrió esas expectativas al advertir que los inversores se estaban adelantando. La institución también quiere ver más datos antes de comprometerse.

Tomasz Wieladek, jefe de análisis para Europa de T. Rowe Price, resume bien el dilema colectivo: los banqueros centrales necesitan saber si se dirigen hacia una situación similar a 2021 y 2022, cuando la inflación se disparó muy por encima de lo previsto y muchos tardaron demasiado en reaccionar. Pero un mes de datos no es suficiente para responder esa pregunta. La cautela, por ahora, manda.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar