Esta semana marca una fecha clave para quienes invierten en bolsa española. Los dos valores con mayor capitalización del Ibex 35 —Inditex y Santander— cierran en los próximos días el plazo para que sus accionistas tengan derecho a cobrar los próximos dividendos. Son pagos relevantes, no solo por su cuantía, sino porque dan pistas sobre el estado de salud financiera de dos compañías que mueven decenas de miles de millones en bolsa.
Inditex, el grupo gallego dueño de Zara, Massimo Dutti o Pull&Bear, abonará un dividendo ordinario de 0,875 euros brutos por acción el próximo 4 de mayo. Para tener derecho a ese pago, hay que ser accionista al cierre de este lunes 28 de abril, ya que el martes 29 la cotización descuenta ese importe. Quien compre a partir del martes ya no cobrará este dividendo. Con una capitalización bursátil que ronda los 163.800 millones de euros, Inditex es la empresa más valiosa de España en bolsa, y sus pagos al inversor siguen creciendo.
Este primer pago de mayo se complementará con otro previsto para noviembre: 0,875 euros adicionales por acción, que se desglosan en 0,325 euros de dividendo ordinario y 0,55 euros de carácter extraordinario. En conjunto, el dividendo total para este ejercicio asciende a 1,75 euros por acción, la cifra más alta en la historia de la compañía fundada por Amancio Ortega. Supone un incremento del 4,2% respecto a los 1,68 euros abonados el año anterior, y el desembolso agregado para todos sus accionistas rozará los 5.454 millones de euros.
La rentabilidad por dividendo que ofrece Inditex supera el 3,5% para los próximos años, una cifra que los analistas consideran sólida y recurrente, respaldada por la elevada generación de caja del grupo. En bolsa, sin embargo, el título acumula un descenso del 6,7% en lo que va de año, lo que lo sitúa entre los rezagados del índice. Aun así, el consenso del mercado le otorga un potencial de revalorización del 11,5%, con un precio objetivo medio en torno a los 58,60 euros. Bancos como BNP Paribas elevan esa estimación hasta los 62 euros, y Citi hasta los 61 euros, confiando en la robustez de su modelo de negocio y en su gestión de inventarios, que sigue siendo una referencia en el sector textil global.
En el caso de Santander, el calendario es ligeramente distinto. El mayor banco de la zona euro por capitalización bursátil —con un valor en bolsa de alrededor de 149.802 millones de euros— repartirá 0,125 euros brutos por acción el próximo 5 de mayo. Este pago corresponde al dividendo complementario con cargo a los resultados de 2024. Para tenerlo en cuenta, el plazo para ser accionista con derecho a cobro vence al cierre de este miércoles 29 de abril.
Santander presenta sus resultados trimestrales precisamente el 29 de abril, lo que añade interés informativo a la jornada. El banco presidido por Ana Botín es el más recomendado entre los analistas que cubren la banca española, con un 77,8% de consejos de compra según el consenso de Bloomberg, y un potencial de revalorización estimado en el 19,5%, hasta los 12,19 euros por acción.
En cuanto a su política de retribución, Santander está introduciendo cambios relevantes. Hasta ahora destinaba el 50% del beneficio a remunerar al accionista, a partes iguales entre dividendos en efectivo y recompra de acciones. A partir del próximo ejercicio, ese reparto cambiará: el 35% irá a dividendos en metálico y el 15% restante a recompras. El dividendo total con cargo a los beneficios de 2025 se estima en 0,24 euros por acción, lo que representa un alza del 14% respecto al año anterior.
El banco ha pausado temporalmente su programa de recompra de acciones debido a la adquisición del banco estadounidense Webster, una operación que incluye canje de títulos y que explica esa interrupción puntual. En términos bursátiles, Santander ha tenido un comportamiento notable: tras subir un 125% durante 2024, en lo que va de 2025 acumula una revalorización del 1,27%, siendo el único gran banco español en positivo mientras CaixaBank cede un 0,72% y BBVA retrocede un 7,33%.
Para cualquier inversor minorista que quiera planificar bien sus cobros, la clave es entender el funcionamiento del 'ex-dividendo': el día en que la bolsa descuenta el pago, la acción suele abrir con una caída equivalente al importe del dividendo. Cobrar el dividendo no equivale necesariamente a ganar dinero si se entra en el valor justo antes del corte. La estrategia más habitual entre inversores a largo plazo es mantener las acciones independientemente de los calendarios de pago, buscando combinar la rentabilidad por dividendo con la eventual revalorización del título. En ese contexto, tanto Inditex como Santander siguen siendo referencias ineludibles dentro de cualquier cartera orientada al mercado español.