El biopic sobre Michael Jackson ha protagonizado uno de los estrenos más impactantes del año en la industria cinematográfica. Con una recaudación de 217 millones de dólares a escala mundial durante su primer fin de semana, la película titulada simplemente *Michael* ha superado todas las previsiones de los analistas y ha establecido un nuevo récord absoluto para el género de los biopics, según recoge Variety en su seguimiento habitual de taquilla.
Los números desglosados hablan por sí solos: 97 millones de dólares corresponden al mercado doméstico de Estados Unidos, mientras que el resto proviene de la recaudación internacional. En España, el filme ha acumulado aproximadamente 4,2 millones de euros en su primer fin de semana, lo que la sitúa como el tercer mejor estreno del año en el mercado español, por detrás de *Torrente Presidente* y *Super Mario Galaxy*.
Las estimaciones previas al estreno situaban la recaudación de apertura en una horquilla de entre 150 y 200 millones de dólares, una banda que ya se consideraba ambiciosa. El resultado final ha superado incluso ese escenario optimista. Para ponerlo en contexto, los referentes anteriores del género quedaban muy por debajo: *Straight Outta Compton*, el biopic sobre N.W.A. estrenado en 2015, logró unos 60 millones de dólares solo en Estados Unidos en su debut; *Bohemian Rhapsody*, la película sobre Queen que se convirtió en el biopic más taquillero de todos los tiempos hasta ahora, arrancó con 141 millones a nivel mundial. *Michael* ha doblado con holgura esa última cifra.
El éxito llega, además, en un contexto de cierta controversia. La producción ha recibido críticas desfavorables de buena parte de la prensa especializada, que ha señalado que la cinta evita deliberadamente abordar las acusaciones de abuso infantil que persiguieron al artista en vida. Esta decisión narrativa no fue casual: según ha trascendido, parte del tercer acto de la película estaba rodado e incluía la acusación de 1993, pero una cláusula legal derivada del caso judicial con el denunciante impedía mostrar esos hechos en pantalla. El estudio optó por eliminar ese bloque completo, lo que explica que el filme concluya de forma abrupta tras la gira de *Bad*, en 1988, dejando fuera más de dos décadas de la vida del artista.
A pesar de esas críticas y del debate que ha generado su enfoque, el público ha respondido con entusiasmo. El dato de taquilla sugiere que el legado comercial de Michael Jackson mantiene una tracción extraordinaria entre el gran público, incluso décadas después de su muerte en 2009. La producción está respaldada por la familia Jackson y por el sello Sony Music, que controla buena parte del catálogo del artista, lo que ha facilitado el acceso íntegro a su música y ha contribuido a la escala del proyecto.
En cuanto al techo potencial de la película, la comparación más inmediata es con *Bohemian Rhapsody*, que cerró su trayectoria en cines con una recaudación total de alrededor de 910 millones de dólares en todo el mundo, una cifra considerada excepcional para un biopic. Alcanzar ese listón sería todo un logro para *Michael*, aunque los analistas coinciden en que el punto de partida del debut es significativamente más alto que el de la película sobre Queen, lo que abre esa posibilidad. La película más taquillera del año en curso sigue siendo *Super Mario Galaxy*, que ya acumula más de 830 millones y apunta a ser la primera producción de 2026 en superar la barrera de los 1.000 millones de dólares.
¿Habrá una segunda parte?
El final abrupto del filme ha generado un debate adicional: dado que la historia se detiene en 1988, queda sin cubrir una porción enorme de la vida y la carrera de Jackson, incluyendo los álbumes *Dangerous*, *HIStory* y *Invincible*, los juicios, el regreso intermitente a los escenarios y su fallecimiento. Ese vacío narrativo ha alimentado la especulación sobre una posible secuela.
Según diversas fuentes de la industria, la productora Lionsgate estaría valorando seriamente dar luz verde a al menos una segunda entrega. La decisión no se ha confirmado oficialmente, pero los resultados de taquilla del primer fin de semana eliminan prácticamente cualquier argumento financiero en contra. Una apertura de 217 millones convierte la continuación en un proyecto atractivo desde el punto de vista comercial, independientemente de cómo evolucione la recaudación total de esta primera entrega.
Lo que está claro es que la industria del cine tiene ante sí un nuevo fenómeno de masas. El biopic, un género que muchos consideraban limitado en su capacidad de arrastre, acaba de redefinir sus propias fronteras gracias al nombre más icónico del pop del siglo XX.