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Puerto Banús busca un fondo para crecer en Europa

La marina marbellí quiere pasar de un activo a quince puertos deportivos antes de 2035 con la entrada de inversores externos.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Puerto Banús busca un fondo para crecer en Europa · El Diario Joven

Puerto Banús, el puerto deportivo más reconocible de Marbella y uno de los más exclusivos del Mediterráneo, ha trazado un plan de crecimiento ambicioso: dejar de ser un único activo gestionado por una familia para convertirse en una plataforma europea de marinas. La sociedad que gestiona la concesión, propiedad de la familia Vidiella, abre su capital por primera vez en su historia para buscar un socio financiero que acelere esa transformación.

El plan contempla dos fases diferenciadas. Antes de 2030, la compañía pretende pasar de operar un solo puerto a cinco, con foco en el mercado español. En una segunda etapa, hasta 2035, el objetivo es llegar a quince marinas repartidas por el Mediterráneo europeo. Para financiar ese salto, la empresa trabaja con EY como asesor financiero y mantiene conversaciones con fondos de infraestructuras e inversores especializados en la construcción de plataformas sectoriales.

Detrás de esta hoja de ruta hay casi una década de trabajo interno. Hace aproximadamente diez años, la familia Vidiella decidió profesionalizar la gestión del recinto y contrató a Juan Núñez Insausti como consejero delegado. Desde entonces, los ingresos derivados del aparcamiento se han multiplicado por cinco y los procedentes del alquiler de locales comerciales se han cuadruplicado. La facturación anual del grupo ha alcanzado los 20 millones de euros, impulsada también por dos nuevas líneas de negocio: consultoría portuaria y organización de eventos de marca. El ebitda, que mide la rentabilidad operativa antes de intereses, impuestos y amortizaciones, ha pasado a 10 millones de euros, casi diez veces más que al inicio de este proceso de transformación.

El objetivo declarado es doblar ese ebitda hasta los 20 millones en un plazo de cuatro o cinco años, a medida que se integren nuevos activos en la plataforma. La compañía explora tanto concesiones que saldrán a concurso público como posibles adquisiciones directas de marinas ya operativas.

Un sector fragmentado con potencial de consolidación

La lógica detrás de la estrategia recuerda a lo que ocurrió en el sector del aparcamiento hace dos décadas, cuando grandes operadores como Saba Infraestructuras o Empark comenzaron a concentrar activos dispersos bajo una misma marca y estructura de gestión. En aquel momento, la fragmentación del mercado permitió a los primeros en moverse construir posiciones dominantes con relativa rapidez. Puerto Banús apuesta por replicar ese modelo en el mundo de las marinas deportivas, un segmento todavía muy atomizado en Europa.

El perfil del inversor que busca la compañía es específico: un fondo de infraestructuras o un inversor especializado en la creación de plataformas, con vocación de permanencia a largo plazo. La dirección descarta de momento hablar con inversores de perfil industrial, que podrían tener intereses estratégicos propios que compliquen la integración de nuevos socios o la gestión independiente del negocio.

La familia no se va, pero puede perder la mayoría

Una de las incógnitas más relevantes del proceso es qué papel jugará la familia Vidiella en el accionariado resultante. La respuesta es matizada: su presencia en el capital está garantizada, ya que la firma lleva tres generaciones en manos de la misma familia y el vínculo emocional con el activo es muy elevado. Sin embargo, si la ampliación de capital que se negocie fuera de gran tamaño, la familia podría terminar en una posición minoritaria.

Esa flexibilidad en torno a la estructura accionarial es, precisamente, lo que hace atractiva la operación para potenciales inversores. Un fondo de infraestructuras que quiera tomar el control operativo y estratégico de la plataforma tendría margen para negociar una participación de control, mientras que la familia aportaría el activo fundacional, el conocimiento del sector y la continuidad institucional. El equipo directivo actual, según ha señalado el propio CEO, tiene previsto continuar con independencia de quién entre en el capital.

El proceso se enmarca en un momento de fuerte interés inversor por los activos ligados al turismo de lujo y la náutica en el Mediterráneo. España recibió un récord de visitantes internacionales en 2024, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, y destinos como Marbella mantienen una demanda sostenida de plazas de amarre para embarcaciones de gran eslora, un segmento con precios elevados y clientes de alto poder adquisitivo. Ese contexto favorece tanto la valoración del activo actual como la rentabilidad esperada de los nuevos puertos que se incorporen a la plataforma.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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