Henar Álvarez lleva más de una década construyendo una de las carreras más sólidas del panorama audiovisual español. Guionista, cómica, podcaster y escritora, su nombre se asocia hoy a uno de los proyectos más comentados de la televisión pública: 'Al cielo con ella', el nuevo programa de late night de La 1 de TVE, donde ejerce como presentadora. Pero detrás de esa proyección nacional hay un rincón del norte de España que, según ella misma ha contado, tiene mucho que ver con quién es.
En una entrevista reciente para la cadena en la que trabaja, Álvarez habló sin filtros de su relación con Asturias. Concretamente con La Arena, una localidad del concejo de Muros de Nalón, enclavada en la costa occidental asturiana, justo donde el río Nalón encuentra el mar Cantábrico. «Es el pueblo de mi padre, un lugar maravilloso, donde desemboca el Nalón, con una costa y unas montañas preciosas», describió la presentadora. Una declaración de amor en forma de postal que no pasó desapercibida entre quienes conocen esa parte del Principado de Asturias.
Lo que resulta llamativo no es solo el vínculo sentimental, sino la forma en que Álvarez lo conecta con su trabajo. La frase que le da título a este artículo resume con mucho humor su dinámica en esa tierra: como el agua del Cantábrico está fría y no se mete, le queda tiempo para escribir. Es el tipo de humor que define su estilo: cotidiano, autoirónico y muy preciso. No hace falta inventar situaciones absurdas cuando la realidad asturiana en temporada baja ya las tiene.
Esa capacidad para encontrar material creativo en lo aparentemente pequeño es una de las señas de identidad de Álvarez. Sus proyectos —ya sean guiones, monólogos, podcasts o formatos televisivos— tienden a arrancar de la observación directa del entorno. La vida en un pueblo costero del norte, con sus silencios, su clima y su ritmo particular, es un escenario que ha demostrado generar historias. No es casualidad que Asturias aparezca con frecuencia en el imaginario de escritores y creadores que la frecuentan aunque no sean de allí: la región tiene una larga tradición de inspirar narrativas, desde la literatura de Clarín hasta los proyectos más contemporáneos que pasan por el Festival Internacional de Cine de Gijón.
El concejo de Muros de Nalón, donde se ubica La Arena, es uno de esos enclaves que los propios asturianos señalan como especialmente bien conservados. La desembocadura del Nalón forma un paisaje singular: dunas, marismas y acantilados en un tramo de costa que históricamente ha vivido de la pesca y de una industria minera que marcó la identidad de toda la cuenca. Hoy ese pasado convive con un turismo que busca precisamente lo que la zona tiene de auténtico, lejos de los circuitos más masificados del litoral mediterráneo. Es el tipo de lugar que puede parecer aburrido si no se sabe mirar, y que resulta inagotable para quien sí sabe hacerlo.
Álvarez pertenece a una generación de creadoras que ha construido su visibilidad desde múltiples formatos y sin depender de un único altavoz. Antes de llegar a la primera cadena pública, consolidó su presencia en el circuito del humor, en plataformas de podcast y en proyectos de escritura que le dieron una base de audiencia fiel. Su llegada a TVE con 'Al cielo con ella' representa un salto en exposición, pero no un giro de guion: el tono sigue siendo el suyo, directo y con mucha conciencia de lo que está haciendo. Que en ese contexto hable de Asturias con tanto cariño dice algo sobre cómo entiende su propia historia.
Otras figuras del mundo cultural con vínculos asturianos han hablado en términos similares de lo que les aporta la región. El cantante y artista Rodrigo Cuevas, por ejemplo, lleva años reivindicando desde dentro la riqueza de la cultura popular asturiana y convirtiéndola en material de trabajo. Cada uno desde su ámbito, estos creadores contribuyen a que Asturias sea percibida no solo como destino, sino como fuente.
Por ahora, Henar Álvarez sigue compaginando su trabajo en televisión con sus otros proyectos. Y presumiblemente seguirá visitando La Arena cuando el calendario lo permita, sin meterse al agua porque está fría, y con un cuaderno de notas mental que, a juzgar por los resultados, funciona bastante bien.