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El envejecimiento frenará la tasa de actividad en 2026

BBVA Research alerta de que el impulso cíclico del mercado laboral español se agotará y presionará las finanzas públicas.

Por Carlos García·domingo, 26 de abril de 2026Actualizado hace 15 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: El envejecimiento frenará la tasa de actividad en 2026 · El Diario Joven

La tasa de actividad en España ha vivido cinco años de remontada, pero ese impulso tiene fecha de caducidad. Según un análisis de BBVA Research, el envejecimiento de la población y la desaceleración económica prevista podrían acabar con ese dinamismo hacia finales de 2026, con consecuencias directas sobre el crecimiento potencial del país, los costes laborales y, sobre todo, la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Desde 2020 hasta 2025, la proporción de personas mayores de 16 años que trabajan o buscan empleo ha subido 1,6 puntos porcentuales, situándose en el 59%. Si se amplía el horizonte hasta 1992, el avance acumulado es de 8,4 puntos: la tasa escaló con fuerza hasta 2012, cayó casi tres puntos entre 2013 y 2020, y desde entonces ha recuperado terreno de forma progresiva. Los colectivos que más han empujado este ascenso son las mujeres, los trabajadores de entre 55 y 65 años y la población extranjera, tres grupos cuya incorporación al mercado laboral ha actuado como motor estructural durante décadas.

Por qué ha subido la participación laboral desde la pandemia

El repunte reciente no es solo fruto de una mejora estructural. BBVA Research distingue entre tendencia y ciclo, y concluye que la recuperación económica tras la pandemia explica la mayor parte del impulso de los últimos años. A diferencia de lo ocurrido en la década de 2000, cuando un patrón migratorio similar no se tradujo en un aumento comparable de la participación, el contexto actual ha generado una mayor disposición a incorporarse al mercado de trabajo. Ese efecto se concentra especialmente en personas con educación secundaria y superior, tanto entre españoles menores de 55 años como entre extranjeros de 25 a 54 años.

Esta distinción entre ciclo y estructura es clave para entender el diagnóstico del informe: lo que sube por razones cíclicas también puede bajar cuando el ciclo se da la vuelta. Y eso, según los analistas del banco, es exactamente lo que podría ocurrir en los próximos dos años.

El muro demográfico y sus implicaciones económicas

El problema de fondo es conocido y compartido con otras economías avanzadas: España envejece. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la pirámide poblacional lleva años invirtiéndose, con cohortes de mayores cada vez más numerosas y una base de jóvenes que no crece al mismo ritmo. Cuando las generaciones del baby boom abandonen progresivamente el mercado laboral, la tasa de actividad perderá uno de sus principales apoyos estructurales.

BBVA Research reconoce que este efecto puede amortiguarse parcialmente gracias a dos factores: la inmigración, que históricamente ha rejuvenecido la fuerza laboral española, y el aumento del nivel educativo, que eleva la propensión a participar en el mercado de trabajo. Pero ninguno de los dos es suficiente para compensar del todo la presión demográfica que se avecina.

Las consecuencias no se limitan al mercado laboral. Una menor tasa de actividad implica menos trabajadores cotizando, lo que tensiona directamente el sistema de pensiones y el conjunto del gasto social. Además, una oferta de trabajo más ajustada puede traducirse en mayores presiones salariales y, por tanto, en inflación de costes. En un contexto en el que la Unión Europea exige a España una consolidación fiscal progresiva dentro del marco del Pacto de Estabilidad reformado, este escenario añade complejidad a las previsiones presupuestarias del Gobierno.

Un aviso que llega en un momento delicado

El informe de BBVA Research llega en un momento en que el mercado laboral español presenta indicadores sólidos: el paro ha bajado de forma sostenida y el empleo ha marcado récords históricos en los últimos trimestres. Pero precisamente por eso, el análisis funciona como una llamada de atención: los buenos datos actuales no garantizan que la tendencia se mantenga si no se adoptan medidas que compensen el deterioro demográfico estructural.

El debate sobre cómo sostener la participación laboral en una sociedad que envejece no es nuevo, pero sí urgente. Las políticas de conciliación, la extensión de la vida laboral activa, la integración efectiva de la población inmigrante y la formación continua son algunas de las palancas que los economistas señalan de forma recurrente. El informe no prescribe soluciones concretas, pero su diagnóstico apunta con claridad a que el margen para actuar se estrecha a medida que el reloj demográfico avanza. Si el impulso cíclico se agota en 2026 sin que se haya avanzado lo suficiente en los factores estructurales, el impacto sobre las finanzas públicas podría ser difícil de ignorar.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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