La industria europea de Defensa vive un momento de expansión acelerada, impulsada por el aumento del gasto militar en todo el continente. Sin embargo, un nuevo informe de Scope Ratings revela una paradoja llamativa: los principales grupos del sector disponen de una capacidad conjunta superior a 64.000 millones de euros para llevar a cabo fusiones y adquisiciones (M&A), pero las condiciones del mercado y la estructura del propio sector complican que ese potencial se materialice en grandes operaciones transformadoras.
La metodología que emplea Scope Ratings para calcular esta capacidad se basa en el volumen de deuda adicional que cada empresa podría asumir hasta alcanzar una ratio de deuda bruta equivalente a tres veces su ebitda, contando con operaciones que no generan contribución inmediata a esa magnitud financiera. El resultado es un mapa detallado de quién tiene más margen de maniobra y quién se mueve con más restricciones.
Quién lidera el ranking
Al frente del ranking aparece la francesa Safran, con una capacidad estimada de 14.000 millones de euros, seguida de cerca por Airbus (13.400 millones) y el fabricante de motores británico Rolls-Royce (13.000 millones). Entre las tres suman más de 40.000 millones, aunque el informe matiza que una parte significativa de ese margen procede de su negocio aeroespacial civil, no exclusivamente de Defensa.
Entre las compañías centradas principalmente en el sector militar, destaca BAE Systems con 6.800 millones de euros de capacidad, mientras que la alemana Rheinmetall dispone de unos 5.500 millones y la francesa Thales de 3.400 millones. Los analistas de Scope describen a BAE Systems y Thales como empresas con un apalancamiento "moderado" y un margen "significativo, aunque limitado" para nuevas operaciones. En el caso de Rheinmetall, su bajo nivel de endeudamiento —apenas 0,6 veces el ebitda— y el crecimiento acelerado de sus beneficios operativos le otorgan una capacidad creciente conforme ejecuta adquisiciones. La compra del astillero alemán NVL, cerrada hace aproximadamente un mes, es el ejemplo más reciente.
La italiana Leonardo suma 3.000 millones de euros de capacidad de M&A, con una ratio de endeudamiento bruto de 1,7 veces su ebitda. Por su parte, tanto la francesa Dassault Aviation como la sueca Saab se sitúan en torno a los 2.300 millones cada una, con niveles de apalancamiento especialmente bajos en el caso de Saab (0,2 veces).
El caso particular de Indra
El informe de Scope Ratings no incluye a Indra en sus cálculos directos, pero la compañía española merece un análisis aparte. Al cierre de 2025, Indra registraba una deuda financiera bruta de 1.583 millones de euros y un ebitda de 636 millones, lo que supone una ratio de endeudamiento bruto de 2,5 veces —aunque la ratio neta se reduce a una sola vez si se descuenta la caja disponible—. Su margen para nuevas operaciones es, por tanto, más ajustado que el de otros grandes europeos del sector.
Este incremento del endeudamiento se explica en gran medida por la adquisición de cerca del 90% de Hispasat, anunciada a principios de 2025 y cerrada a finales del mismo año. La operación incluyó también el control de Hisdesat, la rama militar de la compañía satelital, pero no tuvo impacto inmediato en el ebitda de Indra, lo que elevó temporalmente su ratio de apalancamiento.
Scope Ratings también cita a Indra como ejemplo de las dificultades de gobernanza que afectan al sector. Las intermitentes conversaciones sobre una posible fusión con el Grupo Escribano ilustran, según la agencia, cómo la presencia del Estado español —que controla el 28% del capital a través de la SEPI— puede ralentizar incluso operaciones de alcance nacional relativamente limitado.
La participación estatal, el gran freno
Este es precisamente uno de los obstáculos estructurales que Scope identifica en el sector europeo de Defensa: el peso de los estados en el accionariado de los principales grupos. El Estado francés controla alrededor del 27% de Thales, Italia supera el 30% en Leonardo y Noruega llega al 50% en Kongsberg. Esta presencia pública genera conflictos de interés y ralentiza los procesos de toma de decisiones cuando se plantean fusiones transfronterizas.
A ello se suma otro factor estructural: los países de la Unión Europea mantienen programas de armamento propios y separados, lo que limita las economías de escala que podrían derivarse de una industria más consolidada. El informe advierte también de que gran parte del efectivo que declaran estas compañías está comprometido en anticipos de clientes vinculados a carteras de pedidos récord, y que el capital circulante se absorbe a medida que crece la producción. En consecuencia, la cifra de 64.000 millones "exagera la verdadera capacidad" del sector para afrontar adquisiciones transformadoras.
En conjunto, Scope Ratings describe un sector "fragmentado, pero en rápida expansión", que técnicamente está maduro para una oleada de consolidación, pero que en la práctica podría quedarse en operaciones puntuales protagonizadas por unos pocos actores sin restricciones financieras. Las altas valoraciones bursátiles de muchas de estas compañías, la incertidumbre regulatoria y la complejidad industrial completan un cuadro que hace que el camino hacia una verdadera industria de Defensa europea integrada sea todavía largo.