El año 2026 está siendo complicado para la mayoría de inversores. Los picos de volatilidad que han sacudido los mercados desde enero han dejado a los fondos de inversión en números rojos de forma generalizada. Sin embargo, hay excepciones notables: un grupo reducido de gestores españoles no solo ha esquivado las caídas, sino que está anotando rentabilidades de doble dígito, en algunos casos cercanas al 30%. La clave está en tres apuestas temáticas concretas: el value investing, el sector energético y los mercados latinoamericanos.
Qué hay detrás del éxito del value
El fondo que encabeza el ranking de rentabilidad entre los productos nacionales es el Paradigma Value Catalyst Equity, gestionado por Andrés Allende desde A&G, con ganancias que rozan el 30% en lo que va de año. El fondo opera bajo la filosofía del value investing clásico, pero con un enfoque diferencial: busca catalizadores concretos que provoquen que acciones infravaloradas corrijan su precio. El gestor lo describe como aplicar el modelo del private equity a empresas cotizadas, aprovechando las ineficiencias del mercado.
Una parte importante de la cartera está orientada hacia el gas natural licuado, un sector que se ha revalorizado en Bolsa al calor de la escalada geopolítica global. Allende defiende que la diversificación de suministros energéticos se ha convertido en una ventaja competitiva estructural en un mundo cada vez más fragmentado. Según datos de Morningstar, Golar figura entre sus principales posiciones. El gestor también apunta al sector farmacéutico como próxima oportunidad: lleva tres años prácticamente plano frente a subidas del 40% en los índices generales, lo que a su juicio no está del todo justificado en ciertos segmentos.
Otra gestora value que brilla en este contexto es Azvalor, dirigida por Álvaro Guzmán y Fernando Bernad. Su fondo Azvalor Blue Chips, centrado en grandes compañías, se revaloriza cerca de un 26%, mientras que su producto estrella, el Azvalor Internacional, supera el 20% de ganancia en apenas tres meses y medio. Este fondo se ha convertido además en el mayor fondo español de renta variable, con un patrimonio que supera los 3.200 millones de euros. Su cartera destina alrededor del 60% a acciones vinculadas al sector energético y las materias primas, con Noble Corporation y Barrick entre sus principales posiciones. Esa concentración sectorial explica en gran medida su comportamiento este año.
Energía: el viento a favor de la geopolítica
El contexto geopolítico internacional está siendo un factor decisivo. La inestabilidad en torno al estrecho de Ormuz y la presión sobre las cadenas de suministro energético han disparado el interés inversor por compañías del sector, tanto en combustibles fósiles como en energías alternativas.
En este último segmento destaca el Renta 4 Megatendencias - Ariema Hidrógeno, que acumula ganancias de alrededor del 25% en 2026. El fondo invierte en compañías de todo el mundo relacionadas con el hidrógeno y las energías limpias. Sus dos principales posiciones son Bloom Energy, empresa estadounidense especializada en pilas de combustible de óxido sólido, y De Nora, multinacional italiana activa en la industria electroquímica. El perfil del fondo es diferente al de los vehículos energéticos más convencionales, pero se beneficia igualmente del interés creciente por la transición energética como vector de inversión de largo plazo.
Latinoamérica, el gran beneficiado de 2026
Las bolsas latinoamericanas están siendo uno de los grandes ganadores del año. Su menor dependencia energética de Ormuz las ha convertido en refugio relativo frente a la volatilidad global. La bolsa brasileña y la mexicana acumulan subidas en torno al 20%, lo que ha beneficiado directamente a los fondos especializados en la región gestionados desde España.
El más rentable de ellos es el EDM International Latin American Equity, con una revalorización del 23%. El fondo concentra la mitad de su patrimonio en Brasil, aunque esa cifra está por debajo de la media de su categoría, que suele superar el 60% de exposición al país. Le siguen México, Chile y Perú como mercados con mayor peso en cartera. Sus principales posiciones incluyen a la petrolera brasileña Petrobras, al neobanco Nubank —uno de los mayores bancos digitales del mundo— y al conglomerado bancario Itaú.
Otros dos productos con exposición a la región también logran resultados positivos: el Santander Acciones Latinoamericanas y el Renta 4 Latinoamérica, ambos con rentabilidades en el entorno del 20% en lo que va de ejercicio.
El patrón común entre todos estos fondos es claro: han acertado con el posicionamiento sectorial y geográfico en un año en que los índices tradicionales sufren. La energía, el value con catalizadores concretos y los mercados emergentes latinoamericanos están siendo los tres ejes que separan a los ganadores del resto en un contexto de mercado excepcionalmente difícil.