Ram Bhavnani llegó a Santa Cruz de Tenerife en 1965 con 21 años y sin recursos. Hoy acumula una fortuna estimada en 500 millones de euros y es considerado una de las grandes fortunas de Canarias. Su historia, que va desde trabajar en un bazar hasta convertirse en accionista relevante de bancos y empresas tecnológicas, es uno de los casos más llamativos del mundo inversor español. No en vano, el propio Bhavnani ha sido apodado el "Warren Buffett canario", un sobrenombre que él mismo ha alimentado con sus escritos y declaraciones públicas.
El empresario, nacido en Hyderabad (India) el 23 de marzo de 1943, echó raíces en Canarias siguiendo los pasos de su padre. Sus primeros años en el archipiélago los pasó trabajando en un comercio llamado Casa Kishoo, nombre que en 1986 sirvió para crear una sociedad de inversión centrada en el alquiler de inmuebles y la construcción. Bhavnani, que participó activamente en la gestión financiera de esa firma, figura hoy como accionista minoritario. Ese bazar fue, en la práctica, su primer laboratorio inversor.
De la banca al BME Growth
Su salto a los mercados financieros llegó a principios de los 2000, cuando adquirió cerca del 8% del Banco Zaragozano, convirtiéndose en su segundo mayor accionista. Después vino una operación que marcaría su reputación: la compra del 14,99% de Bankinter, participación que vendió por 809 millones de euros a Crédit Agricole. También tomó una posición superior al 5% en Banco Popular, aunque esa apuesta le generó pérdidas antes de salir en 2009, justo cuando el sector financiero español empezaba a acusar el golpe de la crisis.
Fuera de la banca, una de sus inversiones más rentables ha sido la entrada en Altia, la consultora tecnológica gallega cotizada en BME Growth. Bhavnani entró en la compañía en 2013, cuando sus acciones cotizaban a 0,24 euros. En la actualidad, el precio ronda los 7,4 euros, lo que supone una revalorización superior al 2.800% en poco más de una década. Con un 6,5% del capital, Bhavnani es el segundo accionista de la empresa. En lo que va de 2026, el valor acumula una subida adicional del 3,5%.
Sicav value con proyección internacional
La columna vertebral de la gestión patrimonial de Bhavnani son sus sicav, vehículos de inversión colectiva que en España han estado históricamente asociados a grandes fortunas. Su filosofía es claramente value: buscan compañías infravaloradas, con buena gestión y capacidad de crecimiento a largo plazo, siguiendo la escuela de inversión que popularizó Benjamin Graham y que Warren Buffett convirtió en referencia mundial.
La principal es Bombay Investment Office, con un patrimonio de 219,85 millones de euros gestionado por Singular Bank. Según datos de VDOS a 7 de abril, acumula una rentabilidad modesta del 0,12% en lo que va de año, pero ofrece un retorno del 27,43% a tres años y del 37,87% a cinco. Su cartera destina el 60% a renta fija y cerca del 19% a renta variable. En bolsa española, sus posiciones más visibles son Naturgy, IAG e Inditex. A nivel internacional, la apuesta más significativa es Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett, que representa el 1,49% de la cartera, seguida por Barclays y UnitedHealth.
La segunda sicav relevante es Kalyani, con 32,43 millones de euros bajo gestión. Cede un 2% en el año, pero suma un 27,07% en tres ejercicios y un 43,33% en cinco. Tiene un perfil más orientado a la renta variable internacional: LVMH, Alibaba, Ping An Insurance y Renault son sus mayores posiciones globales. En España, Telefónica es su apuesta más destacada dentro de este vehículo.
Ladrillo en Londres, Jerez y Canarias
El patrimonio de Bhavnani no se limita a los mercados financieros. El inversor mantiene una cartera de inmuebles distribuidos entre Londres, Jerez de la Frontera, Tenerife y Fuerteventura, con activos que incluyen propiedades hoteleras. El sector inmobiliario ha sido una constante en su trayectoria desde los inicios, cuando el comercio de Casa Kishoo ya tenía el alquiler de locales como uno de sus ejes principales.
En 2011, Bhavnani creó la sociedad Sonia Canarias 2011 en memoria de su hija, fallecida en 2010. Bajo ese paraguas se agrupan hoy sus principales inversiones. Es una decisión que va más allá de lo financiero: convierte su actividad empresarial en un legado personal. El empresario, que publicó en 2007 el libro *Los secretos para ganar dinero en la Bolsa*, ha explicado en múltiples ocasiones que su éxito se sustenta en "la constancia, el trabajo y un poco de suerte". Una fórmula sencilla sobre la que, en su caso, se asientan más de medio siglo de inversiones ininterrumpidas.