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Ormuz reabre, pero los mercados no dan nada por hecho

El alivio geopolítico impulsa bolsas y hunde el crudo, aunque los analistas advierten de que los riesgos de fondo siguen presentes.

Por Carlos García·viernes, 17 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Ormuz reabre, pero los mercados no dan nada por hecho · El Diario Joven

El ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, declaró el estrecho de Ormuz "completamente abierto" durante el alto el fuego entre Israel y el Líbano, y los mercados financieros respondieron con contundencia: el precio del petróleo cayó hasta un 13,8%, situándose por debajo de los 90 dólares por barril, mientras que las bolsas de todo el mundo extendieron las subidas que ya venían acumulando en las sesiones previas. Fue una de las jornadas más movidas de las últimas semanas, aunque los expertos coinciden en que las reacciones ya estaban, en buena parte, escritas de antemano.

Carsten Brzeski, director global de Macroeconomía de ING, valoró el anuncio como "una noticia positiva que debería aliviar la situación de los precios del petróleo y, en última instancia, también la de los consumidores". Una lectura optimista, sí, pero que el propio analista matizó al reconocer que el contexto general dista mucho de estar completamente despejado. La clave está en que los mercados no se mueven en el vacío: lo que pasó ayer no fue una sorpresa, sino la confirmación de algo que muchos inversores llevaban semanas anticipando.

El mercado ya lo había descontado

Los gestores de fondos no esperaron al anuncio oficial para moverse. Durante las últimas semanas, habían estado rotando sus carteras desde valores cíclicos hacia sectores con mayor exposición al crecimiento, como la tecnología, apostando a que el escenario más negro para el suministro energético no llegaría a materializarse. Sergio Ávila, analista de IG, lo explica con claridad: la reapertura es "una señal de alivio inmediato" que los mercados habían comenzado a descontar con anticipación y que marca "el inicio de un nuevo impulso alcista" tras descartar el peor escenario para el crudo.

Eso explica por qué la reacción, siendo notable, no fue explosiva. Ignacio Cantos, director de Inversiones de Atl Capital, lo pone en perspectiva: "La reacción no es tan pronunciada como cabía esperar porque los índices bursátiles ya se habían anticipado con las subidas registradas en abril". En otras palabras, quien quería comprar, ya había comprado. El movimiento de ayer fue el cierre de una apuesta, no la apertura de una nueva.

Riesgo controlado, no resuelto

Ahora bien, que el peor escenario se haya evitado no significa que todo esté en orden. Ávila advierte de que no estamos ante un cambio estructural: el entorno sigue siendo de "riesgo controlado, pero no resuelto", con la evolución de la energía, la inflación y las decisiones de los bancos centrales como factores determinantes. La desescalada evita un repunte sostenido del crudo, lo que ayuda a contener presiones inflacionistas y reduce la urgencia de nuevas subidas de tipos, especialmente en Estados Unidos. En ese contexto, con resultados empresariales sólidos y una economía que apunta a un aterrizaje suave, la bolsa puede seguir subiendo, aunque no se descartan tomas de beneficios en el corto plazo.

Desde Goldman Sachs avisan de que el margen adicional de subidas para las bolsas europeas es limitado tras el rebote reciente. La caída del crudo aporta optimismo, pero los analistas del banco señalan que persisten riesgos asimétricos ligados tanto a la geopolítica como al suministro energético. La historia reciente enseña que las tensiones en Oriente Próximo pueden escalar con rapidez, y eso no ha cambiado.

Aún más cauto se muestra Bank of America, que considera que las bolsas europeas están valorando un escenario macroeconómico demasiado optimista. La entidad infrapondera la renta variable y los sectores cíclicos en cartera, argumentando que el impacto real sobre el crecimiento global todavía no se ha materializado del todo. Si ese deterioro acabara emergiendo, advierten, podría forzar un repunte de las primas de riesgo desde niveles históricamente bajos y abrir la puerta a caídas superiores al 10% en los próximos meses.

El regreso del foco a los fundamentales

Roberto Scholtes, de Singular Bank, añade otro elemento de cautela: la normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz no será instantánea. El déficit de oferta y la caída de inventarios podrían prolongarse durante semanas, manteniendo una prima de riesgo en los precios energéticos. Según Scholtes, esto apunta a un periodo de inflación elevada y cierta desaceleración del crecimiento, con un impacto desigual entre sectores y compañías. En su opinión, gran parte del rebote bursátil ya ha tenido lugar, y la tendencia alcista será más moderada y selectiva a partir de ahora, con el sector tecnológico como posible líder, apoyado en un crecimiento de beneficios sólido y valoraciones más ajustadas tras meses de consolidación.

Cantos, desde Atl Capital, comparte esa visión de continuidad sin giros bruscos. Con el riesgo geopolítico aparentemente a la baja, el foco vuelve a los resultados empresariales. Las petroleras podrían haber vivido ya su mejor momento en este ciclo, los valores defensivos perderían tracción y sectores como el de las aerolíneas se verían favorecidos por la caída del crudo. Pero sin revoluciones en las carteras: ajustes finos en un entorno que, por fin, parece algo más previsible, aunque todavía lejos de ser tranquilo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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