La junta de accionistas de Airbus ha dado luz verde al nombramiento de Amparo Moraleda como nueva presidenta no ejecutiva del grupo. La directiva madrileña tomará el relevo de René Obermann el próximo 1 de octubre, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese puesto y en la primera persona sin origen alemán ni francés en liderar el consorcio desde su fundación. Dos hitos históricos en un solo movimiento.
Moraleda (Madrid, 1964) es ingeniera industrial y lleva más de tres décadas acumulando posiciones de alto nivel en algunas de las mayores multinacionales del mundo. A los 37 años ya era presidenta de IBM para España y Portugal, un cargo que entonces llamó la atención tanto dentro como fuera de la industria tecnológica. Desde 2015 forma parte del consejo de administración de Airbus, así que conoce la casa desde dentro antes de sentarse en su cabecera.
El tamaño del reto que asume es considerable. Airbus facturó 73.420 millones de euros el año pasado, cotiza en las bolsas de París, Fráncfort y Madrid, y acumula una cartera de pedidos valorada en 619.000 millones de euros en un momento de fuerte demanda global de aeronaves. La compañía vale más de 140.000 millones en bolsa y opera en los segmentos de aviación comercial, defensa y espacio. No es una presidencia simbólica: el peso estratégico y reputacional del cargo es enorme.
El consorcio tiene una estructura accionarial con fuerte presencia estatal. Alemania y Francia participan cada una con un 10,8% del capital, mientras que el Estado español mantiene un 4,12%. Esa geometría explica por qué la presidencia siempre había recaído en directivos de origen germano o galo. Que ahora se rompa esa tradición no es un detalle menor: refleja tanto la trayectoria individual de Moraleda como un cambio en la cultura de gobernanza del grupo.
Una carrera construida rompiendo moldes
Antes de IBM, Moraleda pasó dos años en los cuarteles generales de la compañía en París, desde donde regresó a España en 1997 ya con categoría de ejecutiva, embarazada y con un bebé. Fue entonces, según ha contado ella misma, cuando comprendió de primera mano qué significa apoyar a las mujeres en entornos corporativos. En IBM encontró referentes: directivas casadas, con hijos, que combinaban responsabilidades de alto nivel con su vida personal. Ese modelo le marcó.
Tras su etapa en IBM, pasó a liderar el área internacional de Iberdrola y desde entonces ha acumulado puestos en consejos de administración de empresas como Vodafone, CaixaBank o el grupo naviero A.P. Moller-Maersk. También forma parte del consejo asesor de SAP Spain. Su perfil es el de una directiva con experiencia transversal en tecnología, energía, banca y logística, lo que la convierte en una figura poco habitual en el ecosistema empresarial español.
Sobre la brecha de género en los consejos de administración, Moraleda defiende los sistemas de cuotas como herramienta necesaria, pero advierte de que el verdadero poder en las organizaciones lo ostenta quien ocupa la posición de consejero delegado, no la presidencia no ejecutiva. En ese sentido, recuerda que en el Euro Stoxx 50 no existe actualmente ninguna mujer en el puesto de CEO. En Airbus, ese rol sigue siendo responsabilidad de Guillaume Faury, que ocupa el cargo desde 2019.
Qué cambia y qué no en Airbus
El nombramiento de Moraleda no altera la gestión diaria del grupo, que seguirá en manos de Faury. La presidencia no ejecutiva tiene un papel de supervisión estratégica, de interlocución con los accionistas y de garantía de buen gobierno corporativo. En ese rol, la experiencia de Moraleda en consejos de empresas de distintos sectores y geografías resulta especialmente relevante.
Lo que sí cambia es la señal que lanza el propio Airbus hacia el mercado y hacia sus empleados. Elegir a una directiva española, con un perfil construido fuera de los circuitos tradicionales franco-alemanes del grupo, dice algo sobre cómo quiere proyectarse el consorcio en la próxima etapa. El proceso de selección, según la información disponible, incluyó a los doce miembros del consejo y a candidatos externos antes de decantarse por Moraleda.
Para España, el nombramiento tiene también una lectura industrial. Airbus cuenta con instalaciones relevantes en el país, especialmente en Andalucía y Madrid, y la llegada de una española a la presidencia del grupo podría reforzar la posición de estos centros en la toma de decisiones interna. No es una garantía, pero sí un contexto favorable. La nueva presidenta tomará posesión del cargo el 1 de octubre.