En vivo
Buscar

David Tepper: el inversor más volátil de Wall Street

El fundador de Appaloosa Management acumula un patrimonio de 23.700 millones con rentabilidades extremas y un carácter impredecible.

Por Carlos García·viernes, 17 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: David Tepper: el inversor más volátil de Wall Street · El Diario Joven

David Tepper no es el típico gestor de fondos que aparece en las portadas de las revistas financieras con frases tranquilizadoras. Su filosofía cabe en tres palabras: "los árboles crecen". Con esa metáfora resume su convicción de que la economía tiene una tendencia natural al crecimiento y que los mercados, por muy hundidos que estén, acaban recuperándose. Pero eso no le impide apostar contra ellos cuando lo considera oportuno, ni tampoco evita que sus propios fondos sufran desplomes históricos en los peores momentos.

Fundador de Appaloosa Management, uno de los hedge funds más influyentes de las últimas tres décadas, Tepper ha construido un patrimonio personal de 23.700 millones de dólares según Forbes —frente a los 11.000 millones que tenía hace diez años— a base de movimientos arriesgados, una memoria prodigiosa para los números y una tolerancia al riesgo que pocos inversores profesionales se permiten.

Un historial de altibajos extremos

La trayectoria de Appaloosa es difícil de resumir sin recurrir a los superlativos. En 2009, en plena resaca de la crisis financiera global, Tepper apostó con fuerza por entidades como Bank of America y Citigroup cuando todo el mundo las daba por muertas. El resultado fue una rentabilidad del 120% y un beneficio estimado de 7.000 millones de dólares en un solo ejercicio. Su remuneración personal ese año rozó los 2.500 millones.

Pero ese mismo éxito tiene otra cara. En 2008, el año anterior, sus inversiones cayeron un 25%, por encima de la media sectorial, que se situó en torno al 19%. En 1998, durante la crisis financiera rusa, sus activos se desplomaron otro 29%. Y en el año 2000, apostó contra el Nasdaq en plena burbuja tecnológica, pero la presión de sus clientes le obligó a cerrar las posiciones antes de tiempo, privándole de ganancias potencialmente astronómicas.

Esta volatilidad extrema es, paradójicamente, parte de su marca. El fondo, que lanzó en 1993 junto a Jack Walton, logró una rentabilidad histórica cercana al 30% anual acumulado, una cifra que muy pocos gestores pueden igualar. En 2003, tras el batacazo de 1998, sus posiciones se dispararon un 149%. La coherencia de Tepper no está en evitar las caídas, sino en rebotar con más fuerza.

De los bonos basura a los gigantes tecnológicos

Tepper creció en Pittsburgh en una familia de clase media sin tradición empresarial, pero desde el instituto ya invertía en bolsa y era capaz de memorizar todas las estadísticas de los cromos de béisbol que coleccionaba. Estudió Economía en la Universidad de Pittsburgh y completó un MBA en Carnegie Mellon antes de pasar por Republic Steel y Keystone Funds.

En 1985 llegó a Goldman Sachs, donde en menos de un año se convirtió en el máximo responsable de la mesa de bonos de alto rendimiento —los llamados bonos basura—. Sus resultados eran brillantes, pero nunca fue ascendido a socio. En 1993 decidió marcharse y fundar su propio fondo. En la segunda mitad de ese primer año, Appaloosa se disparó casi un 58% y captó 800 millones de dólares en activos.

Durante años, su especialidad fue la deuda de países y empresas en apuros: Corea del Sur en 1997, Williams Companies en 2002. Esa habilidad para encontrar valor donde otros ven ruinas le dio una reputación única en la industria. Desde que Appaloosa inició su transformación en family office en 2019, la cartera ha virado hacia la tecnología y la sanidad. Su mayor posición el año pasado fue una participación de 800 millones de dólares en Alibaba. También aprovechó la caída de UnitedHealth para comprar 2,3 millones de acciones. Entre los llamados Siete Magníficos, sus favoritas son Amazon, Meta, Nvidia, Microsoft y Alphabet.

Un carácter tan imprevisible como sus apuestas

Quienes trabajan con Tepper describen a alguien capaz de reírse a carcajadas en un momento y estallar de furia al siguiente por un motivo trivial. Sus cambios de humor son tan rápidos como sus giros en cartera. A pesar de gestionar activos por valor de 17.000 millones de dólares, vivió durante décadas en la misma casa que compró en 1990 y escolarizó a sus hijos en centros públicos. Se define a sí mismo como "un padre de clase media atrapado en el cuerpo de un hombre rico".

Aun así, no renuncia a los gestos de ostentación puntuales: regaló un Lexus a su hija pequeña y contrató a la cantante Ashlee Simpson para el bat mitzvah de su hija mayor. Como en sus inversiones, le gusta sorprender cuando menos se le espera.

En 2018 compró los Carolina Panthers de la NFL por 2.275 millones de dólares. El equipo ha acumulado desde entonces 89 derrotas y solo 44 victorias, un balance deportivo pésimo. Sin embargo, el valor de la franquicia se ha disparado hasta los 5.700 millones de dólares, una revalorización del 150% que demuestra que en el negocio del deporte profesional estadounidense las victorias en el campo no siempre son las que más cotizan. Tepper lleva en su mesa de oficina unos testículos de latón que le regalaron sus empleados y que frota como amuleto de buena suerte. Hasta el momento, la estrategia parece funcionar.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar