El sector hotelero español arranca 2026 con los precios en máximos históricos. Entre enero y marzo, el coste medio de una habitación subió un 4% respecto al mismo período del año anterior, situándose en 143 euros por noche. Es el dato más alto jamás registrado para ese trimestre, según el informe elaborado por las consultoras Cushman & Wakefield y STR a partir de una muestra de 1.425 hoteles y 184.000 habitaciones repartidas por todo el territorio nacional. El análisis apunta directamente a un verano histórico en rentabilidad y en el gasto que asumirán los viajeros.
Detrás de esta escalada de precios confluyen varios factores. El más reciente y determinante es el conflicto armado que estalló en Irán a finales de febrero, que ha provocado un incremento exponencial del precio de la energía, con el barril de petróleo superando con holgura los 100 dólares. Esta presión sobre los costes energéticos se está trasladando directamente a las tarifas hoteleras, aunque el sector también defiende que la subida refleja las cuantiosas inversiones realizadas en reformas y mejoras de categoría durante los últimos años.
El indicador clave de la rentabilidad hotelera, también al alza
Más allá del precio de la habitación, el dato que mejor mide la salud financiera del sector es el ingreso por habitación disponible, conocido en la industria como RevPAR (Revenue Per Available Room). Este indicador creció un 3,8% en el primer trimestre hasta los 95,19 euros, lo que confirma que la mejora no se limita a subir tarifas, sino que va acompañada de una ocupación sostenida. Albert Grau, socio y codirector de Cushman & Wakefield en España, destacó que ocho destinos —Canarias, Zaragoza, Málaga, Sevilla, Madrid, Valencia, Alicante y Barcelona— superaron el 70% de ocupación incluso en el período estacionalmente más bajo del año.
Tres de esos destinos, concretamente Canarias, Madrid y Barcelona, ya tienen un RevPAR que supera los 100 euros por noche, una cifra que hasta hace pocos años resultaba excepcional y que ahora empieza a consolidarse como referencia para los activos de mayor categoría.
España como destino refugio en el Mediterráneo
Parte del impulso que vive el turismo español en 2026 proviene de un fenómeno de desplazamiento de viajeros desde otros destinos mediterráneos. La inestabilidad en zonas como Túnez, Egipto o Turquía está redirigiendo flujos turísticos hacia España, que se ha posicionado como alternativa segura y con infraestructuras maduras. Exceltur, la alianza de las grandes empresas turísticas españolas, estima que ese trasvase de viajeros puede inyectar hasta 4.200 millones de euros adicionales al sector a lo largo de este año.
"España tiene unos fundamentales muy robustos y se ha convertido en un destino refugio frente a otros enclaves del Mediterráneo", señaló Grau. El directivo apuntó que, si no surgen problemas de conectividad aérea, el verano de 2026 podría ser el mejor de la historia del turismo nacional, tanto en llegada de viajeros como en rentabilidad.
El único factor de riesgo relevante para los próximos meses es, precisamente, el encarecimiento de la energía. Los costes energéticos pueden representar hasta el 30% de los gastos operativos de un establecimiento hotelero, lo que limitará los márgenes de muchos hoteles aunque los ingresos sigan creciendo. Este escenario de ingresos al alza pero costes también crecientes obliga a los operadores a gestionar con más precisión su estructura de gastos.
La inversión hotelera se dispara: 1.000 millones en tres meses
La fortaleza de los datos operativos ha disparado el apetito de los inversores por los activos hoteleros españoles. Según Bruno Hallé, socio y codirector de Cushman & Wakefield en España, entre enero y marzo de 2026 se cerraron operaciones por valor de 1.000 millones de euros, prácticamente el doble de los 590 millones registrados en el mismo período de 2025. El dato encadena al año pasado, que ya cerró con 4.200 millones de euros en transacciones hoteleras en España.
El apetito inversor no solo se refleja en el volumen de operaciones. También en los precios pagados: el coste medio por habitación adquirida se ha apreciado un 28%, pasando de 170.000 a 221.000 euros. Este salto evidencia que los compradores, principalmente fondos internacionales y family offices, están dispuestos a pagar primas elevadas por activos bien posicionados en un mercado con perspectivas sólidas. Según los datos del informe, el 54% de los activos adquiridos en el primer trimestre de 2026 fueron hoteles de lujo, lo que refuerza la tendencia hacia el segmento premium que viene marcando la evolución del sector desde la pandemia.