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Zak Brown pide el regreso de Horner y ataca los equipos B

El jefe de McLaren alaba al exdirector de Red Bull y exige acabar con la multipropiedad en la Fórmula 1

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Zak Brown pide el regreso de Horner y ataca los equipos B · El Diario Joven

Zak Brown vuelve a marcar el ritmo del debate político en la Fórmula 1. El director ejecutivo de McLaren ha combinado en sus últimas declaraciones el elogio a un viejo rival con una crítica directa a una de las estructuras más polémicas del paddock: los llamados equipos satélite o equipos B, aquellos que comparten propiedad o recursos técnicos con otra escudería dentro del mismo campeonato.

El contexto es relevante. La parrilla de 2026 se acerca con cambios regulatorios de gran calado y, al mismo tiempo, se agitan los movimientos corporativos en torno a equipos como Alpine, cuyo futuro accionarial sigue sin estar del todo claro. En ese escenario, Brown ha decidido hablar alto y claro en dos frentes que, a primera vista, podrían parecer contradictorios.

Elogio para Horner pese a los choques del pasado

Christian Horner y Zak Brown han protagonizado varios encontronazos públicos a lo largo de los años, especialmente durante el periodo en que el británico dirigía Red Bull con mano de hierro y ambas escuderías se disputaban cada milímetro en pista. Sin embargo, Brown ha salido en defensa de Horner ahora que el de Silverstone se encuentra fuera de la estructura de la marca austriaca y circulan rumores que lo vinculan con Alpine o con un posible consorcio comprador interesado en el equipo francés.

Para el estadounidense, Horner es exactamente el tipo de figura que la Fórmula 1 necesita conservar en su ecosistema. Lo describió como un gran profesional cuya trayectoria habla por sí sola, y señaló que su pasión por el deporte y su relativa juventud hacen prácticamente inevitable que vuelva a ocupar un papel relevante en el campeonato. No es un gesto menor viniendo de alguien que cruzó palabras duras con él en más de una ocasión.

El caso Horner tiene además una dimensión más amplia. Su salida de Red Bull, consumada a principios de 2025 tras meses de tensión interna, dejó un vacío de personalidad en el paddock que la propia Fórmula 1 reconoce como un factor de audiencia e interés mediático. Brown parece consciente de ello y elige sumar en lugar de seguir en el papel de rival.

La guerra contra la multipropiedad: una postura sin matices

Donde Brown no muestra ninguna ambigüedad es en su rechazo a la estructura de equipos A y B. El jefe de McLaren lleva tiempo posicionándose como uno de los críticos más vocales de un modelo que, según él, compromete la integridad deportiva del campeonato.

El ejemplo más evidente en la parrilla actual es el de Red Bull y Racing Bulls, las dos escuderías del grupo austriaco que compiten en el mismo campeonato con una relación de dependencia técnica y organizativa que va mucho más allá de lo que los reglamentos inicialmente contemplaban. Brown considera que esta situación no puede mantenerse si la Fórmula 1 quiere seguir vendiendo un producto competitivo y creíble.

Para ilustrar el problema, Brown ha recordado episodios concretos que, a su juicio, ya han dejado manchas en la imagen del campeonato. Uno de los más citados es el de Daniel Ricciardo renunciando a un punto de vuelta rápida en beneficio del equipo hermano, una maniobra que generó polémica en su momento y que para Brown ejemplifica exactamente lo que no debería ocurrir en una competición donde todos los participantes deberían tener los mismos incentivos para ganar.

También ha apuntado a relaciones pasadas como la de Ferrari con Haas o la de Aston Martin con Racing Point como precedentes de trasvases de propiedad intelectual y empleados que distorsionaron la competencia. La llegada de la nueva era técnica en 2026, con un reglamento completamente renovado tanto en chasis como en unidad de potencia, hace que Brown considere este el momento ideal para zanjar el debate de una vez por todas.

El riesgo para el espectador y la credibilidad del campeonato

El argumento final de Brown apela directamente al aficionado. Su razonamiento es sencillo: si el público percibe que no hay once equipos compitiendo de forma independiente entre sí, sino que algunos actúan como extensiones de otros, el interés por el resultado se diluye. Y un campeonato con menos tensión narrativa es un campeonato con menos valor comercial y deportivo.

Este debate no es nuevo en la Fórmula 1, pero gana peso en un momento en que la competición atraviesa uno de sus mejores ciclos de audiencia e ingresos. Liberty Media, propietaria de los derechos comerciales del campeonato, tiene un interés directo en mantener la percepción de competitividad real entre los equipos. Las palabras de Brown, pronunciadas desde uno de los equipos más exitosos de la parrilla en los últimos dos años, añaden presión institucional a un debate que tarde o temprano tendrá que resolverse en los despachos de la FIA y del Grupo F1.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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