La gestora española de capital riesgo Seaya ha cerrado la compra de una participación mayoritaria en Smileat, la empresa de alimentación infantil con sede en Jerez de la Frontera, a través de su fondo Andromeda. La operación se completó tras más de nueve meses de negociaciones y marca el inicio de una nueva etapa para la compañía, que ahora aspira a triplicar su tamaño en los próximos tres años.
El equipo fundador de Smileat continuará liderando la gestión del negocio, lo que aporta continuidad a un proyecto que ha ido ganando presencia en la gran distribución española desde sus inicios. La hoja de ruta para los próximos años combina tres palancas: crecimiento orgánico en España, operaciones de fusiones y adquisiciones, y una aceleración de la expansión internacional. La ambición es pasar de ser un actor relevante en el mercado doméstico a convertirse en una referencia europea dentro del nicho de la alimentación infantil saludable.
Números sólidos como punto de partida
Smileat cerró 2025 con unos ingresos de 21 millones de euros y un ebitda ligeramente por encima de los dos millones. Son cifras que permiten a la compañía presentarse ante los inversores como un negocio ya rentable, aunque todavía con amplio margen de crecimiento. El canal minorista concentra el 65% de la facturación, con presencia en cadenas como Carrefour, Dia, Eroski y, más recientemente, Costco, Transgourmet, Maskom, Hiperdino y Spar Gran Canaria.
El canal online aporta otro 25% de las ventas, tanto a través de la web propia de la marca como de Amazon y otros marketplaces. El porcentaje restante proviene de farmacias y tiendas ecológicas, un segmento en el que Smileat ha incorporado más de 570 nuevos puntos de venta en el último año. Esta diversificación de canales es relevante: reduce la dependencia de un solo distribuidor y permite a la marca mantener márgenes distintos según el punto de venta.
El gran reto: crecer fuera de España
Donde Smileat tiene el mayor recorrido por delante es en el mercado internacional. En 2025, las ventas en el extranjero representaron apenas un 5% del total, algo más de un millón de euros. El objetivo para 2030 es alcanzar los 15 millones en mercados foráneos, lo que implica multiplicar por quince esa cifra en cinco años. Un salto muy ambicioso que explica en parte por qué la compañía ha buscado un socio financiero con músculo para acompañar ese proceso.
Portugal es actualmente el principal mercado exterior, con distribución en Auchan, Wells, El Corte Inglés e Intermarché. Smileat también está presente en República Checa, Rumanía y Polonia, tres mercados de Europa central y oriental donde la clase media crece y la demanda de productos de alimentación infantil de mayor calidad va en aumento. La estrategia de M&A podría incluir adquisiciones de marcas locales en esos mercados como vía rápida para ganar cuota.
Andromeda y la apuesta de Seaya por el consumo sostenible
El fondo Andromeda de Seaya se centra en empresas europeas con un perfil de impacto, es decir, negocios que combinan rentabilidad financiera con criterios medioambientales o sociales. Smileat encaja bien en ese perfil: su propuesta de valor se articula alrededor de los productos ecológicos y saludables para bebés y niños, un segmento que lleva años creciendo por encima del mercado general de gran consumo.
Esta operación refleja una tendencia más amplia en el capital riesgo español: el interés creciente por marcas de consumo con propósito y potencial de internacionalización. Fondos como Andromeda buscan compañías que ya han demostrado su modelo de negocio en España y necesitan capital y experiencia para dar el salto europeo. Smileat, con sus 70 empleados y su fábrica en Jerez de la Frontera, parece reunir esas condiciones.
El sector de la alimentación infantil en España mueve miles de millones de euros al año y está dominado por grandes multinacionales como Nestlé o Danone. Sin embargo, las marcas locales con enfoque ecológico han encontrado su hueco gracias a consumidores cada vez más exigentes con los ingredientes de lo que dan a sus hijos. Smileat fue pionera en ese nicho y ahora, con Seaya como respaldo, da el paso para competir en una liga más grande.
La pregunta que queda en el aire es si la compañía será capaz de mantener su identidad de marca mientras escala. La historia del capital riesgo en consumo está llena de casos en los que la presión por crecer rápido ha diluido lo que hacía especial a una marca. El hecho de que el equipo fundador siga al mando es una señal positiva, pero la gestión de ese equilibrio será clave en los próximos tres años.