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JPMorgan duda de la expansión global de BBVA en banca de inversión

El banco estadounidense reconoce las fortalezas de BBVA pero advierte que los retornos internacionales no justifican aún el consumo de capital.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026Actualizado hace 6 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: JPMorgan duda de la expansión global de BBVA en banca de inv · El Diario Joven

JPMorgan ha puesto el foco sobre uno de los proyectos más ambiciosos de BBVA: convertir su división de Corporate & Investment Banking (CIB) en un actor de referencia internacional. En un informe titulado precisamente *BBVA CIB: ¿ambición desmedida u oportunidad?*, los analistas del banco estadounidense reconocen las fortalezas del grupo español, pero lanzan una advertencia clara: los números todavía no acompañan y el momento del ciclo económico no invita precisamente al optimismo.

La pregunta que plantea JPMorgan no es retórica. El mercado ya lleva meses mirando con cierto recelo el crecimiento internacional de BBVA en banca de inversión, especialmente en Estados Unidos, Reino Unido y Asia. Según el informe, esa expansión explicaría en parte la presión que han mostrado los costes y el capital en los últimos resultados del banco. Los inversores, señalan los analistas, piden una justificación más clara de la estrategia, sobre todo en una etapa tan madura del ciclo crediticio estadounidense.

Las fortalezas que nadie discute

BBVA no parte de cero en esta apuesta. JPMorgan reconoce abiertamente que la ventaja competitiva del banco es real. El corredor que ha construido entre España, México, Latinoamérica y Estados Unidos es una infraestructura que tarda décadas en levantarse y que difícilmente puede replicar cualquier competidor que llegue ahora al tablero. Esa red transnacional le permite aprovechar efectos de escala y de red que los grandes bancos de inversión anglosajones, sin presencia en mercados emergentes, simplemente no pueden igualar.

A eso se suma una segunda ventaja estructural: la financiación barata. BBVA cuenta con una base de depositantes amplia y una remuneración contenida del pasivo, lo que le da un coste de financiación competitivo para sostener su expansión. Son mimbres sólidos, concede JPMorgan, pero insuficientes si la ambición termina imponiéndose a la disciplina.

Los números que no convencen

El problema está en la rentabilidad. Según los datos que recoge el informe, la red internacional de banca de inversión aporta cerca del 30% de los ingresos del CIB, pero solo el 20% del beneficio, mientras absorbe más del 40% de los activos ponderados por riesgo. Es una ecuación que no cuadra: mucho capital consumido, poco retorno generado. JPMorgan lo resume sin rodeos: los retornos son decepcionantes y, hasta ahora, los resultados no han estado a la altura de las expectativas.

Desde BBVA, la postura oficial ha sido siempre la de defender que su expansión es disciplinada, que todas las geografías clave generan rentabilidades por encima del coste del capital y que la expansión internacional es una palanca de creación de valor sostenible a largo plazo. El banco también argumenta que la red internacional no debe valorarse de forma aislada, sino como un activo que refuerza las capacidades en los mercados domésticos principales. JPMorgan reconoce que ese argumento tiene sentido, pero considera que no basta.

El riesgo del momento elegido

Otro frente que preocupa a los analistas es el timing. La expansión de BBVA en banca de inversión se produce en una fase avanzada del ciclo crediticio, cuando las rentabilidades son menores y los impagos tienden a aumentar. Eso podría poner bajo presión las prácticas de aseguramiento adoptadas durante un período de condiciones financieras especialmente favorables, si el entorno cambia. El informe cita en este punto al CEO de Apollo Global Management, Marc Rowan, que advirtió hace poco que estamos al final de un ciclo crediticio muy prolongado y que en todos los ciclos hay quienes asumen riesgos excesivos ignorando lo que resulta evidente.

Tampoco convence a JPMorgan la posibilidad de que BBVA lance un negocio de intermediación bursátil en Japón. Las informaciones publicadas al respecto han generado escepticismo entre los inversores, según recoge el informe, que señala la enorme competencia de los bancos de inversión ya consolidados en ese mercado. Entrar en Japón desde cero implica enfrentarse a actores con décadas de relaciones institucionales y una capilaridad local muy difícil de superar.

La vara de medir: las recompras

El verdadero criterio con el que JPMorgan evalúa el uso del capital de BBVA son las recompras de acciones. Con una capitalización bursátil que se acerca a duplicar el valor en libros, la recompra de títulos propios ofrece una rentabilidad en torno al 12% sobre los beneficios previstos para 2028. Eso convierte la remuneración al accionista en un listón muy alto que cualquier inversión alternativa debe superar para justificarse.

En ese contexto, la expansión internacional de la banca de inversión tiene que demostrar que puede batir ese umbral. Algo que, según el análisis de JPMorgan, todavía no ha logrado. La historia, como recordó recientemente el CEO de Wells Fargo, Charles Scharf, está llena de bancos que intentaron construir una división de banca de inversión de relevancia global y fracasaron en el intento. BBVA tiene herramientas que otros no tuvieron, pero los números tendrán que mejorar para que el mercado cambie de opinión.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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