El Corte Inglés afronta una nueva etapa bajo el liderazgo de Cristina Álvarez, quien ha presentado una revisión de la hoja de ruta estratégica del grupo, apenas un año después de que fuera anunciada. La actualización eleva el techo de inversión por encima de los 3.000 millones de euros inicialmente previstos y, por primera vez, incorpora de manera explícita la posibilidad de realizar adquisiciones. Un movimiento que sitúa al mayor grupo de distribución de España en modo ofensivo, y no solo de consolidación interna.
La señal es relevante porque durante años El Corte Inglés ha operado en un proceso de ajuste: reducción de deuda, venta de activos no estratégicos y racionalización de su estructura. Que ahora se hable de compras indica que la dirección considera que la base financiera es lo suficientemente sólida como para crecer de forma externa. El grupo, que cuenta con más de 85.000 empleados y una red de centros repartidos por toda España y Portugal, busca consolidar su posición en un entorno de distribución que no ha dejado de transformarse desde la pandemia.
No trascendieron los sectores o empresas concretas que podrían ser objetivo de esas adquisiciones, pero el contexto apunta a áreas donde el grupo ya tiene presencia y quiere reforzarla: moda, tecnología de consumo, turismo o servicios financieros. El Corte Inglés ha diversificado considerablemente su modelo de negocio en los últimos años, con divisiones como Viajes El Corte Inglés o Seguros, que representan fuentes de ingresos menos dependientes del ciclo del consumo tradicional.
El apagón del 28 de abril y su factura económica
Otro de los temas que centra la agenda económica es el balance de pérdidas atribuido al gran apagón eléctrico del 28 de abril del año pasado. Los gigantes industriales españoles han comenzado a poner cifras a lo que supuso aquella interrupción masiva del suministro, que afectó a prácticamente toda la península durante horas. Los datos que manejan estas compañías apuntan a un impacto económico muy significativo, aunque las estimaciones varían según el sector y la duración de la afectación en cada caso.
El episodio reabrió el debate sobre la resiliencia del sistema eléctrico español y la capacidad de respuesta ante fallos en la red. Desde entonces, tanto el Ministerio para la Transición Ecológica como Red Eléctrica han trabajado en la revisión de los protocolos de seguridad. Para la industria, sin embargo, el problema no es solo técnico: cada hora de parada no planificada tiene un coste directo en producción, logística y contratos que no se recupera fácilmente.
PwC se suma a la apuesta de las Big Four por Defensa
En el ámbito de los servicios profesionales, PwC ha anunciado su incorporación a la tendencia que ya marcan otras grandes consultoras: reforzar su presencia en el sector de la Defensa. Las llamadas Big Four —Deloitte, EY, KPMG y PwC— llevan meses ampliando sus divisiones dedicadas a asesorar a gobiernos y empresas del sector armamentístico y de seguridad, en un contexto en el que el gasto en defensa en Europa no ha dejado de crecer desde la invasión rusa de Ucrania.
Esta reorientación estratégica responde a una realidad de mercado clara: los presupuestos de defensa de los países miembros de la OTAN se han disparado, y con ellos la demanda de consultoría en áreas como cumplimiento normativo, transformación digital, gestión de contratos públicos y ciberseguridad. Para firmas como PwC, que han visto cómo algunos de sus negocios tradicionales enfrentan mayor competencia y presión de márgenes, la Defensa representa una fuente de ingresos estable y con proyección de crecimiento a medio plazo.
Reforma laboral y deuda americana, en el radar
En la agenda institucional del día, el Consejo de Ministros aprueba el anteproyecto de ley que actualiza la normativa de prevención de riesgos laborales, una regulación que data de hace tres décadas. El texto ha sido consensuado con los sindicatos, aunque la patronal no se ha sumado al acuerdo, lo que anticipa un proceso de tramitación parlamentaria con resistencias. La reforma busca adaptar la norma a realidades laborales que en 1995 no existían: el teletrabajo, los riesgos psicosociales o los nuevos modelos de organización del trabajo son algunos de los ejes que la ley deberá incorporar.
En el plano internacional, el Financial Times alerta de que Wall Street está impulsando la deuda pública estadounidense hasta niveles no vistos desde 2007. Según el FT, el volumen de treasuries en circulación y la presión sobre los rendimientos del bono a largo plazo generan interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos, en un momento en que el déficit federal sigue siendo elevado y los tipos de interés se mantienen altos. Una señal que los mercados globales siguen con atención, dado el papel del dólar y la deuda americana como referencia del sistema financiero internacional.