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Qube, el fondo que persiguió a Trump, entra en Repsol

El gestor cuantitativo londinense toma el 1% del capital de la petrolera española, valorado en unos 240 millones de euros.

Por Carlos García·jueves, 23 de abril de 2026Actualizado hace 56 min·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Qube, el fondo que persiguió a Trump, entra en Repsol · El Diario Joven

El fondo cuantitativo británico Qube Research & Technologies ha entrado en el accionariado de Repsol con una participación del 1,014%, según los registros de movimientos accionariales publicados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. A precios de mercado actuales, esa posición supone una inversión de cerca de 240 millones de euros en la petrolera española, una cantidad que supera con creces la apuesta que hace un año colocó a esta firma en el centro de la polémica financiera global.

Qube Research & Technologies es una gestora de inversiones cuantitativas con sede en Londres. Su modelo de negocio se basa en el uso de algoritmos e inteligencia artificial para tomar decisiones de compraventa de activos financieros. En la práctica, son los ordenadores los que ejecutan las operaciones siguiendo patrones predefinidos, con escasa intervención humana en el día a día. Este enfoque tecnológico la diferencia de los fondos tradicionales y la sitúa en la vanguardia de la denominada gestión sistemática.

Lo llamativo de esta nueva posición en Repsol es su naturaleza. En otras compañías cotizadas del mercado español, Qube figura como inversor en posiciones cortas, es decir, apostando a que el precio de las acciones bajará para obtener beneficio con esa caída. Es el caso de Tubacex, eDreams y Oryzon, empresas en las que el fondo aparece en el registro de cortos de la CNMV. En Repsol, sin embargo, ha entrado como accionista directo, lo que implica una apuesta al alza o, al menos, una estrategia diferente. Los analistas apuntan a que podría tratarse de una compra de acciones para cubrir posiciones de terceros, aunque desde la propia Repsol no han ofrecido explicaciones sobre la presencia del fondo en su capital.

La guerra con Trump que disparó su fama

El nombre de Qube Research saltó a los titulares internacionales hace aproximadamente un año, cuando se supo que el fondo había acumulado una posición corta superior a cien millones de dólares sobre Trump Media & Technology Group (TMTG), la empresa fundada en 2021 por el entonces candidato y ahora presidente de Estados Unidos Donald Trump. TMTG es la compañía matriz de Truth Social, la red social lanzada por Trump como alternativa a plataformas como X o Facebook tras su salida forzosa de estas redes.

La apuesta de Qube contra Trump Media & Technology Group generó una reacción inmediata y furibunda. Trump llegó a pedir públicamente que se investigaran las prácticas del fondo, acusándolo de llevar a cabo una naked short position, o venta en corto desnuda, que consiste en vender acciones que no se poseen ni se han pedido prestadas previamente. Esta práctica, que es ilegal en muchos mercados regulados, implica apostar a la bajada del precio de un valor sin los respaldos que exige la normativa habitual de las posiciones cortas. Qube nunca confirmó ni desmintió públicamente los detalles de esa operación, pero el episodio la convirtió en protagonista involuntaria de la escena financiera mundial durante semanas.

Repsol, en el punto de mira de los grandes inversores

La entrada de Qube en Repsol se produce en un momento de cierta turbulencia para la compañía energética española. La petrolera lleva meses bajo la presión del fondo activista Elliott Management, que mantiene una posición corta sobre sus acciones y ha reclamado cambios en la estrategia corporativa y en la política de retribución al accionista. Elliott, conocido por sus campañas agresivas en grandes empresas europeas y estadounidenses, es el único inversor que sigue figurando en el registro de cortos de la CNMV sobre Repsol.

En este contexto, la llegada de Qube como accionista añade una nueva capa de complejidad al panorama inversor de Repsol. No está claro si ambas posiciones, la corta de Elliott y la accionarial de Qube, responden a estrategias coordinadas o son completamente independientes. Lo que sí es evidente es que la compañía presidida por Antonio Llardén concentra cada vez más el interés de fondos sofisticados con perfiles y objetivos muy distintos entre sí.

Más allá del ruido mediático que rodea a Qube por su enfrentamiento con Trump, lo relevante para Repsol es interpretar qué signal lanza una entrada de esta magnitud por parte de un fondo puramente cuantitativo. Que un algoritmo decida acumular un 1% de una petrolera española no es una decisión trivial, y puede responder tanto a factores técnicos del mercado como a una visión de valor a medio plazo sobre el sector energético europeo, que atraviesa una transición compleja entre los combustibles fósiles y las energías renovables. De momento, ni Qube ni Repsol han ofrecido detalles adicionales sobre las intenciones detrás de esta operación.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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