Banco Santander ha anunciado la suspensión temporal de su programa de recompra de acciones, valorado en 5.000 millones de euros, a raíz de los compromisos regulatorios derivados de su adquisición de Webster Financial, el banco estadounidense. La medida afecta a un plan lanzado en febrero de este año con el objetivo de retribuir a los accionistas, del que ya se habían ejecutado 2.700 millones de euros antes de la pausa.
La interrupción no es indefinida ni responde a dificultades financieras del grupo. La razón tiene que ver con la normativa estadounidense aplicable a operaciones corporativas en las que parte del pago se realiza en acciones propias. En este caso, la oferta de Santander por Webster incluye una contraprestación parcial en títulos del banco español, lo que activa restricciones concretas sobre la recompra de acciones propias mientras se tramita la aprobación de la operación por parte de los accionistas de Webster.
Por qué se suspende y qué dice la norma
La regulación financiera estadounidense establece limitaciones claras cuando una empresa que cotiza en bolsa lanza una oferta que implica la emisión de nuevas acciones como forma de pago. En ese contexto, ejecutar simultáneamente una recompra de títulos propios puede interpretarse como una manipulación del precio de mercado o una distorsión de la ecuación de canje ofrecida a los accionistas de la empresa objetivo. Por eso, y en aplicación de esa normativa, Santander ha optado por pausar el programa desde el día siguiente al anuncio, coincidiendo con la convocatoria formal de la junta extraordinaria de accionistas de Webster Bank.
Esa junta, que debe votar si autoriza la operación, está fijada para el 26 de mayo. Una vez concluida, el banco prevé reanudar el plan de recompra el 27 de mayo, un día después. Goldman Sachs, que actúa como intermediario ejecutor del programa, retomará entonces las compras en mercado abierto hasta completar los aproximadamente 2.300 millones restantes del total comprometido.
Plazos revisados y calendario hasta agosto
La pausa obligada ha alterado el calendario original. Santander había previsto inicialmente cerrar el programa de recompra el 21 de julio, pero ese plazo se ha ampliado hasta el 20 de agosto para compensar los días en los que no se pueden ejecutar compras. No se trata, por tanto, de una reducción del volumen total comprometido, sino de un desplazamiento temporal del calendario de ejecución.
La recompra de acciones es uno de los mecanismos más utilizados por los grandes bancos europeos para retribuir al accionista cuando la generación de capital supera los requisitos regulatorios mínimos. El Banco Central Europeo ha venido autorizando estos programas caso a caso, y los bancos del Ibex han intensificado su uso en los últimos dos años, en un contexto de márgenes elevados gracias a los tipos de interés altos. En el caso de Santander, el programa de 5.000 millones anunciado en febrero se suma a una política sostenida de distribución al accionista que combina dividendos en efectivo con recompras.
La adquisición de Webster, en el horizonte del segundo semestre
El telón de fondo de esta pausa es la operación corporativa más relevante de Santander en Estados Unidos en los últimos años. El grupo presidido por Ana Botín llegó a un acuerdo para adquirir Webster Financial, entidad con sede en Connecticut especializada en banca comercial y de particulares, con una presencia relevante en el noreste de Estados Unidos. El cierre de la operación está previsto para el segundo semestre de 2026, una vez obtenidas todas las autorizaciones regulatorias pertinentes, tanto en Estados Unidos como en Europa.
La compra de Webster refuerza la apuesta estratégica de Santander en el mercado estadounidense, donde ya opera a través de Santander US y Santander Consumer USA, su filial de financiación al consumo. La integración de una entidad de banca comercial con red de oficinas y depósitos minoristas ampliaría significativamente el perfil de negocio del grupo en ese país, que es uno de los mercados clave en su plan estratégico a medio plazo.
Desde el punto de vista del inversor, la suspensión temporal del programa no debería interpretarse como una señal negativa sobre la salud financiera del banco. Se trata de una consecuencia técnica y previsible de la estructura de la operación, no de una decisión discrecional motivada por falta de capital o deterioro de resultados. Que el banco haya ejecutado ya 2.700 de los 5.000 millones comprometidos antes de la pausa refuerza esa lectura: el programa va a buen ritmo y la intención declarada es completarlo en cuanto se levante la restricción regulatoria el próximo 27 de mayo.