Los países miembros de la Unión Europea llegaron este miércoles a un acuerdo político para desatascar el préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, bloqueado durante dos meses por la posición de Hungría. La misma reunión de los Veintisiete permitió también sacar adelante el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, en lo que supone un doble avance diplomático en un momento de enorme presión sobre el frente oriental de Europa.
El desbloqueo llega menos de 24 horas después de que Kiev anunciara la conclusión de los trabajos de reparación del oleoducto Druzhba, la infraestructura energética que cruza Ucrania y abastece de petróleo a varios países del centro y el este del continente. La coincidencia temporal entre ambos anuncios ha alimentado las especulaciones sobre si existió algún tipo de conexión implícita entre la reparación del oleoducto y el levantamiento del veto húngaro, aunque ninguna fuente oficial ha confirmado ese vínculo.
Hungría, bajo el gobierno del primer ministro Viktor Orbán, llevaba bloqueando este préstamo desde mediados de febrero, invocando objeciones sobre la gestión de los fondos y la situación del Estado de derecho en Ucrania. Budapest ha mantenido a lo largo de la guerra una posición singular dentro de la UE: formalmente alineada con las instituciones comunitarias, pero con frecuentes vetos o ralentizaciones en las decisiones más sensibles para Kiev. Este patrón ya provocó tensiones notables en 2024, cuando Orbán también dificultó durante semanas la renovación de varios paquetes de ayuda.
El préstamo, parte de un mecanismo más amplio
Los 90.000 millones de euros no son una donación directa, sino un préstamo enmarcado en el mecanismo Ukraine Facility, el instrumento que la Comisión Europea diseñó para sostener las finanzas públicas ucranianas a lo largo del conflicto. Este mecanismo, aprobado en febrero de 2024 tras meses de negociaciones, contempla hasta 50.000 millones en transferencias y préstamos hasta 2027, aunque los tramos se van liberando de forma progresiva y condicionada a reformas concretas por parte de Kiev.
La cifra de 90.000 millones que ahora se desatasca corresponde a una línea de financiación adicional acordada a finales de 2025 en el marco del G7, que incluyó también aportaciones de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Canadá. Estos fondos se nutren en parte de los rendimientos generados por los activos rusos inmovilizados en Occidente desde el inicio de la invasión. La UE gestiona la mayor parte de esos activos, valorados en torno a 300.000 millones de euros y depositados principalmente en la central de depósitos Euroclear, con sede en Bélgica.
Las sanciones, un frente paralelo
El vigésimo paquete de sanciones aprobado este miércoles amplía las restricciones vigentes contra personas físicas y jurídicas vinculadas al Kremlin, e incorpora nuevas medidas sobre sectores exportadores rusos que hasta ahora habían quedado fuera del perímetro sancionador. Según fuentes diplomáticas consultadas por medios europeos, el paquete incluye restricciones adicionales sobre el comercio de productos de doble uso y un endurecimiento de los límites al precio del petróleo ruso.
Desde que comenzó la guerra, en febrero de 2022, la Unión Europea ha aprobado diecinueve paquetes de sanciones contra Rusia, que afectan a más de 2.000 personas e instituciones y cubren sectores como la energía, la banca, los transportes o la industria de defensa. El impacto real de estas medidas sobre la economía rusa sigue siendo objeto de debate entre economistas: Moscú ha logrado reorientar parte de su comercio hacia mercados asiáticos, pero el rublo y las finanzas públicas acumulan tensiones estructurales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, recibió el acuerdo con satisfacción y lo presentó como una señal de que la solidaridad europea con Ucrania se mantiene intacta. Kiev lleva semanas presionando a sus socios occidentales para acelerar tanto la ayuda financiera como el suministro de material militar, ante la intensificación de los combates en el este del país.
El acuerdo de este miércoles tendrá que formalizarse en los próximos días mediante los procedimientos técnicos y jurídicos habituales antes de que los fondos puedan efectivamente transferirse. No obstante, el consenso político alcanzado entre los Veintisiete despeja el principal obstáculo que existía desde febrero y permite a la Comisión Europea retomar el calendario de desembolsos previsto para este año.