El vicepresidente del Parlamento iraní, Hamid Reza Haji Babaei, declaró este jueves que Irán ha comenzado a recaudar pagos por el tránsito de buques a través del estrecho de Ormuz, según la agencia Tasnim. Teherán no ha precisado cuánto cobra, en qué divisa ni cuántos barcos han abonado ya la tasa, pero la sola declaración tiene un peso simbólico enorme: convierte una arteria por la que circula en torno al 20% del petróleo mundial en una fuente de ingresos y en una herramienta de presión diplomática.
El contexto no puede ser más tenso. Estados Unidos estableció un bloqueo naval en Ormuz después de que Irán anunciara que levantaba el suyo como gesto de buena voluntad de cara a las negociaciones de paz. La segunda ronda de conversaciones, prevista en Islamabad el pasado miércoles, no llegó a celebrarse porque ninguna de las dos delegaciones viajó a Pakistán. Pese a ello, Donald Trump extendió el alto el fuego vigente desde el 8 de abril y apuntó que el diálogo podría retomarse este viernes, o en un plazo de entre 36 y 72 horas, según recogió el New York Post.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, defendió en la madrugada del jueves la apuesta de su país por la vía diplomática, pero dejó claro que el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes es uno de los principales obstáculos para unas negociaciones que Teherán considera genuinas. Las autoridades iraníes condicionan cualquier avance al levantamiento de esa medida, mientras que la Casa Blanca había confiado en que la presión económica forzara a Irán a aceptar las condiciones de Washington en la mesa.
El peaje: ¿cuánto, cómo y es legal?
La Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní ya ha aprobado un proyecto de ley de peajes y lo ha remitido al pleno para su debate, según la agencia estatal Mehr. Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, baraja dos modalidades: un pago fijo de dos millones de dólares por buque o una tarifa proporcional al cargamento, similar al sistema del Canal de Suez. La misma agencia estima que Irán podría ingresar hasta 100.000 millones de dólares al año, cifra que superaría sus ingresos anuales por exportaciones de petróleo, estimados en torno a 80.000 millones.
Sin embargo, los expertos en derecho internacional son tajantes: cobrar un peaje por el simple tránsito no tiene respaldo legal. La Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar establece que en estrechos vitales para la navegación internacional rige el derecho de tránsito, que garantiza el paso libre, continuo y no amenazante para los países ribereños. Solo se pueden cobrar tasas por servicios concretos prestados al buque. Juan José Álvarez, catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad del País Vasco, lo define como algo que "remite casi a un concepto mafioso". Jaume Saura, catedrático de la Universidad de Barcelona, añade que ni siquiera un hipotético acuerdo de paz podría autorizar ese cobro a toda la comunidad internacional, sino, como mucho, a buques de los países beligerantes.
El bloqueo de EE UU tampoco funciona del todo
Mientras Irán reivindica el control del estrecho, el bloqueo estadounidense no está siendo completamente efectivo. Según datos del grupo de seguimiento de carga Vortexa, citados por el Financial Times, al menos 34 buques cisterna con vínculos con Irán han logrado eludir el dispositivo naval de EE UU. Félix Arteaga, investigador del Real Instituto Elcano, advierte de que el episodio ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del derecho de tránsito en aguas internacionales ante la tecnología moderna, y alerta de que en el futuro podrían ser actores no estatales quienes exploten esa debilidad.
En este escenario de bloqueos cruzados y negociaciones paralizadas, Pakistán trabaja para desatascar el proceso. El ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, se reunió este jueves con la encargada de negocios de EE UU en Islamabad, Natalie Baker, y transmitió que tanto el primer ministro Shehbaz Sharif como el jefe del Ejército, Asim Munir, están haciendo "todo el esfuerzo posible a todos los niveles" para que la segunda ronda de negociaciones se celebre cuanto antes.
En el Líbano, mientras tanto, la tensión sigue siendo palpable pese al alto el fuego vigente entre Israel y el país árabe desde el pasado viernes. La periodista libanesa Amal Khalil, del diario Al Akhbar, fue asesinada en un ataque israelí contra la localidad de At Tiri, en el sur del Líbano. Beirut salió a la calle para condenar el hecho, y el presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro, Nawaf Salam, calificaron los ataques israelíes contra periodistas de "crímenes de guerra" y reclamaron la intervención de la comunidad internacional. En el mismo operativo resultó herida otra reportera y murieron otras dos personas.
El portacontenedores MSC Francesca, retenido por la Guardia Revolucionaria iraní en Ormuz, sigue siendo otro frente abierto. Croacia confirmó que dos de sus nacionales forman parte de la tripulación, junto a cuatro marineros montenegrinos. El Ministerio de Exteriores croata declinó dar más detalles por la "sensibilidad del caso", aunque el Sindicato de Marinos del país aseguró que los trabajadores están sanos y salvos.