El servicio meteorológico francés Meteo France ha presentado una denuncia ante la policía después de detectar variaciones anómalas en los termómetros del aeropuerto de París-Charles de Gaulle. Las irregularidades coincidieron con un repentino incremento del volumen de apuestas en Polymarket, la plataforma de predicción de mercados donde cualquier usuario puede apostar dinero real sobre todo tipo de eventos, incluidas las condiciones meteorológicas.
Los días 6 y 15 de abril, los equipos de medición del aeródromo registraron subidas de temperatura que los propios meteorólogos consideran inconsistentes con las condiciones reales de esas jornadas. La hipótesis que maneja Meteo France, y que también han señalado usuarios de foros especializados en meteorología, es que alguien pudo haber interferido físicamente en los sensores para alterar las lecturas y así beneficiarse de las apuestas activas en ese momento.
El vínculo entre ambas anomalías no es casual: Polymarket utiliza los datos registrados en el aeropuerto parisino para liquidar sus mercados de temperatura máxima diaria en París. Esto significa que quien logre que el termómetro oficial marque una cifra determinada, aunque sea de forma artificial y durante apenas unos minutos, puede cobrar una apuesta que en condiciones normales habría tenido una probabilidad de éxito prácticamente nula.
El primer episodio ocurrió el 6 de abril. Una cuenta recién creada ese mismo mes apostó a que la temperatura en París alcanzaría los 21 grados centígrados. La probabilidad implícita del contrato en ese momento era de apenas el 0,2%, lo que convierte la operación en algo parecido a jugar a la ruleta apostando a un número muy específico. Con menos de 30 dólares en juego, el usuario obtuvo una ganancia de 13.990 dólares. Casi de forma simultánea, la misma cuenta apostó a que la temperatura superaría los 18 grados, con una probabilidad inicial del 3,9%, y se embolsó otros 2.254 dólares.
El segundo caso, el 15 de abril, resultó aún más llamativo. Los sensores del aeropuerto registraron una subida de 18 a 22 grados centígrados en cuestión de minutos, para luego volver a bajar. Durante ese breve intervalo, otra cuenta ganó más de 21.000 dólares con una inversión inicial de solo 119 dólares, habiendo apostado que la temperatura superaría los 18 grados cuando la probabilidad de ese resultado era del 0,5%. En ambas jornadas, el volumen total negociado en el mercado de temperatura máxima de París en Polymarket superó los 500.000 dólares, más del doble de lo habitual para ese tipo de contratos.
Este caso pone el foco sobre un problema estructural que Polymarket y plataformas similares llevan tiempo intentando resolver: la dependencia de fuentes de datos externas que pueden ser vulnerables a manipulación. Cuando el oráculo que alimenta un mercado de predicción es un sensor físico situado en un lugar concreto y accesible, la barrera entre una apuesta legítima y una estafa se vuelve muy delgada. La plataforma, que opera sobre blockchain y utiliza contratos inteligentes para automatizar los pagos, no tiene mecanismos directos para detectar si la fuente de datos ha sido comprometida antes de liquidar una posición.
Desde el punto de vista legal, el asunto es igualmente complejo. Si se confirma que alguien manipuló físicamente los termómetros de Meteo France para alterar lecturas oficiales, podría enfrentarse a cargos por sabotaje de infraestructuras públicas, además de los relacionados con el fraude. En Francia, los servicios meteorológicos forman parte de la infraestructura crítica del Estado, lo que agrava potencialmente la calificación jurídica de cualquier interferencia deliberada sobre sus equipos. La investigación policial está en curso y, por el momento, no se ha identificado públicamente a ningún sospechoso.
El escándalo llega en un momento en que los mercados de predicción atraviesan un auge de popularidad a nivel global, especialmente tras el papel que jugaron durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024, donde Polymarket registró volúmenes históricos. Su modelo, que permite apostar sobre cualquier evento verificable con datos públicos, es valorado por muchos como una herramienta de agregación de información más eficiente que las encuestas tradicionales. Pero casos como el de París evidencian que la fortaleza del sistema depende, en última instancia, de la integridad de las fuentes de datos que lo alimentan. Si esas fuentes pueden ser manipuladas con relativa facilidad, toda la arquitectura de confianza se tambalea.