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El tipo efectivo de los grandes impuestos supera el 16% por primera vez

La Agencia Tributaria eleva el gravamen medio hasta el 16,2% en 2025, impulsado por la vuelta a los tipos normales del IVA y la subida salarial.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026Actualizado hace 8 h·4 min lectura·10 vistas
Ilustración: El tipo efectivo de los grandes impuestos supera el 16% por · El Diario Joven

El tipo medio efectivo sobre la renta y el gasto en España alcanzó el 16,2% en 2025, según los datos provisionales publicados por la Agencia Tributaria en su informe anual de recaudación. Es la primera vez que este indicador supera el umbral del 16% desde que el organismo lleva registro estadístico de esta métrica. El resultado supone un incremento de cuatro décimas respecto al año anterior y consolida una tendencia ascendente que no ha dado tregua en los últimos cinco años.

Este indicador técnico mide la carga impositiva real que soportan tanto los ingresos de hogares y empresas como su consumo final. Para calcularlo, la Agencia Tributaria integra los resultados del IRPF, el impuesto sobre sociedades, el IVA y los impuestos especiales que afectan a productos como la electricidad, los hidrocarburos o el alcohol. El gravamen efectivo se sitúa ahora más de un punto por encima del nivel que registraba antes de la pandemia.

Por qué ha subido el tipo efectivo

Las razones que explican este incremento se agrupan en dos bloques: la política fiscal y la evolución de los salarios. En el terreno normativo, el factor más determinante en 2025 fue la reversión completa de las medidas extraordinarias que se habían puesto en marcha en 2022 para amortiguar el impacto de la inflación. En aquel momento, tras el inicio de la guerra en Ucrania y la disparada de los precios de la energía, el Gobierno redujo temporalmente los tipos del IVA aplicados a la electricidad, el gas y los alimentos básicos.

Con la normalización de los precios, esas bonificaciones desaparecieron a lo largo de 2025, lo que provocó un ajuste automático al alza del tipo efectivo sobre el gasto. A eso se sumó la recuperación del tipo ordinario del impuesto especial sobre la electricidad y la aplicación de nuevos tipos en las labores del tabaco. El resultado es que el tipo efectivo sobre el gasto final sujeto a IVA pasó del 14,5% de 2024 al 15,1% en 2025, mientras que el correspondiente a los impuestos especiales escaló del 23,6% al 24,1%.

El papel de los salarios y el 'efecto progresividad'

En la parte de la fiscalidad sobre la renta, la subida del tipo efectivo responde principalmente al comportamiento de las retribuciones. Según los datos de la Agencia Tributaria, el incremento de los ingresos medios del trabajo —sueldos y pensiones incluidos— ha llevado el gravamen del IRPF hasta el 15,1%. Los ingresos brutos totales de los hogares ascendieron en 2025 a 970.000 millones de euros, un 7% más que en el ejercicio anterior.

En un sistema tributario progresivo como el español, la subida de los salarios nominales arrastra automáticamente a más contribuyentes hacia tramos impositivos superiores, incluso sin que el legislador haya modificado las escalas del impuesto. Este fenómeno, conocido como progresividad en frío, se amplifica cuando los tramos, los mínimos personales y las deducciones no se actualizan conforme a la inflación. Si los salarios suben para compensar la pérdida de poder adquisitivo pero el IRPF no se deflacta, el tipo efectivo que paga el contribuyente crece de forma silenciosa. Es precisamente lo que ha ocurrido en España durante los últimos ejercicios, según explica el Ministerio de Hacienda en la propia documentación del informe.

El impuesto sobre sociedades fue la excepción a esta tendencia alcista: su tipo efectivo retrocedió una décima hasta el 21,1%, aunque la Agencia Tributaria advierte de que se trata de una estimación provisional a la espera de los importes definitivos de las declaraciones anuales, que estarán disponibles en verano.

Recaudación total: 325.356 millones, un 10,4% más

En conjunto, los ingresos tributarios del Estado crecieron en 2025 hasta los 325.356 millones de euros, lo que supone un incremento del 10,4% respecto a la recaudación de 2024. Dos factores explican este aumento: por un lado, las bases imponibles —los ingresos y el gasto sobre los que se aplican los impuestos— crecieron con fuerza; por otro, las decisiones normativas aportaron un impulso significativo a la recaudación. Entre estas últimas destacan la vuelta a los tipos habituales del IVA, algunas modificaciones en el impuesto sobre sociedades y la introducción de nuevos tributos.

El ritmo de crecimiento fue algo inferior al de 2024, cuando las rentas crecían a mayor velocidad, pero el repunte del consumo compensó parte de esa moderación. El dato de recaudación es coherente con las cifras de cierre presupuestario que publica la propia Agencia Tributaria de forma periódica y confirma que la recaudación española encadena varios años de máximos históricos, impulsada tanto por el crecimiento económico como por la reducción gradual de las medidas fiscales de emergencia adoptadas durante el ciclo inflacionario.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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