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Las donaciones entre padres e hijos se disparan un 30%

El miedo a una armonización fiscal del impuesto de sucesiones acelera las transferencias familiares de patrimonio en toda España.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026Actualizado hace 46 min·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Las donaciones entre padres e hijos se disparan un 30% · El Diario Joven

El número de donaciones formalizadas en España alcanzó las 225.317 en 2025, un 13% más que el año anterior y un 30% más que hace apenas dos años, según los datos del Consejo General del Notariado. La cifra es llamativa por sí sola, pero lo que más llama la atención a los expertos es la razón detrás del repunte: el miedo a que el Gobierno central armonice el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD) y borre de un plumazo las bonificaciones que hoy ofrecen la mayoría de comunidades autónomas.

El Ministerio de Hacienda, ahora bajo la dirección de Arcadi España, ha mantenido la línea marcada por su predecesora María Jesús Montero: avanzar hacia una armonización fiscal que impida que figuras tributarias como el ISD queden vacías de contenido por la acción de las autonomías. El argumento oficial apunta a la corresponsabilidad fiscal y a la equidad territorial. Pero para los contribuyentes y sus asesores, el mensaje es otro: actúa ahora antes de que las condiciones cambien.

El factor miedo como motor de las donaciones

Alejandro del Campo, socio de DMS Legal Intelligence, lo define claramente como "el factor miedo". La posibilidad de que el Estado cree un tributo mínimo estatal sobre herencias y donaciones, similar al impuesto a las multinacionales, está empujando a muchas familias a formalizar transferencias de patrimonio antes de que esas ventajas desaparezcan. Según las estimaciones del propio Gobierno, esta figura recaudaría alrededor de 500 millones de euros adicionales al año, lo que da una idea del volumen de patrimonio que hoy circula libre de cargas gracias a las bonificaciones autonómicas.

Esta dinámica tiene además un efecto indirecto: si el Estado crea ese impuesto mínimo, algunas comunidades autónomas podrían optar por retirar sus propias bonificaciones para quedarse ellas con la recaudación en lugar de cederla a Hacienda. El resultado para el ciudadano sería el mismo: pagar más. De ahí que muchos prefieran adelantarse.

El otro factor que explica el auge de las donaciones es más sencillo: las propias bonificaciones auton[ó]micas han actuado como incentivo. Cuando donar era caro fiscalmente, las familias optaban por préstamos entre padres e hijos, que técnicamente debían devolverse. Ahora que en muchas regiones la donación está bonificada al 99% o incluso al 100%, tiene mucho más sentido hacerla oficial. No obstante, estos préstamos informales vuelven a estar en el punto de mira del Fisco: el Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026 contempla un refuerzo del intercambio de información entre la Agencia Tributaria y las comunidades autónomas sobre préstamos entre particulares y donaciones no declaradas.

Dinero en efectivo, la fórmula más habitual

Los datos del Notariado incluyen donaciones de todo tipo: inmuebles, otros bienes y dinero líquido. Pero del Campo apunta que lo que más se está formalizando son transferencias de efectivo. El motivo es fiscal: donar un inmueble puede generar una ganancia patrimonial para el donante que eleve considerablemente su factura con Hacienda, algo que no ocurre con el dinero. Hay excepciones relevantes: en Baleares y Galicia, el derecho civil foral permite introducir pactos sucesorios en las escrituras de donación en vida, lo que a efectos fiscales se trata como herencia y elimina la ganancia patrimonial para el donante, manteniendo además la bonificación del 99% o el 100%.

En cuanto al mapa autonómico, once comunidades ofrecen bonificaciones en donaciones entre familiares directos, según los datos de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf). Quedan fuera Cantabria, Castilla-La Mancha, Murcia y La Rioja, además del País Vasco y Navarra, que tienen regímenes forales propios. La Comunidad de Madrid ha ido incluso más lejos y ha extendido los beneficios fiscales a familiares como hermanos, tíos y sobrinos.

Baleares y Cataluña, a la cabeza del crecimiento

El crecimiento de las donaciones fue generalizado en 2025: todas las comunidades autónomas registraron aumentos salvo Aragón, con una caída mínima del 0,3%, y La Rioja, donde bajaron un 5,2%, precisamente una de las regiones sin bonificaciones específicas para la compra de vivienda. El dato no es casual.

Los incrementos más intensos se concentran en ocho autonomías: Baleares lidera con un alza del 26,2%, seguida de Cataluña con un 18,4%, Asturias con un 15,7%, Castilla-La Mancha con un 13,9%, Andalucía con un 13,6%, Madrid con un 12,7%, Extremadura con un 12,5% y Cantabria con un 10,4%. En Baleares, la bonificación llega al 100% siempre que la vivienda se adquiera en los seis meses siguientes a la donación; en Cataluña alcanza el 95% para menores de 36 años con ingresos inferiores a 36.000 euros anuales.

El patrón es claro: donde más se bonifica, más se dona. Y mientras el debate sobre la armonización siga abierto, las familias continuarán buscando la ventana de oportunidad antes de que se cierre. El resultado es un trasvase masivo de patrimonio intergeneracional que, paradójicamente, tiene como telón de fondo una crisis de acceso a la vivienda que afecta especialmente a los jóvenes.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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