Hay pocos empresarios en el mundo que puedan presumir de haber celebrado la Nochevieja junto a Donald Trump. Hussain Sajwani es uno de ellos. Este magnate emiratí, fundador y principal accionista de Damac Properties, la promotora inmobiliaria de lujo con sede en Dubái, ha construido durante más de una década una relación con el actual presidente de Estados Unidos que va mucho más allá de un simple acuerdo de negocios.
La historia arranca en 2013, cuando Trump todavía era conocido únicamente como empresario inmobiliario y celebridad televisiva, sin ningún cargo político en el horizonte. Sajwani vio entonces una oportunidad que pocos habrían considerado: traer la marca Trump a Oriente Medio. Para ello desembolsó más de dos millones de dólares y selló un acuerdo para desarrollar el primer campo de golf de la región bajo el sello del magnate neoyorquino. El proyecto se materializó en Dubái y consolidó una alianza que, con el paso de los años, ha adquirido una dimensión política que en aquel momento nadie podía anticipar.
Quién es Hussain Sajwani
Sajwani nació en Dubái en una familia de clase media y estudió en Estados Unidos, donde se licenció en Economía por la Universidad de Washington. Tras regresar a los Emiratos Árabes Unidos, comenzó su carrera en el sector de la alimentación y la hostelería antes de dar el salto definitivo al negocio inmobiliario. En 2002 fundó Damac Properties, una empresa que hoy es uno de los actores más reconocidos del mercado residencial y turístico de lujo en Oriente Medio.
Bajo su liderazgo, Damac ha desarrollado miles de unidades residenciales, hoteles de cinco estrellas y complejos exclusivos en mercados como los Emiratos, Arabia Saudí, Qatar, Jordania y el Reino Unido, entre otros. La compañía cotizó en la Bolsa de Dubái durante varios años antes de ser retirada del mercado en 2022 tras una operación de privatización liderada por el propio Sajwani, que consolidó así su control total sobre el negocio. Según estimaciones públicas, su fortuna personal supera los diez mil millones de dólares, lo que le sitúa entre los hombres más ricos del mundo árabe.
Una relación que va más allá del negocio
Lo que distingue a Sajwani de otros socios comerciales de Trump es la dimensión personal de su vínculo. Ambos compartieron la celebración de fin de año en el resort Mar-a-Lago, en Florida, el pasado 31 de diciembre, una imagen que circuló ampliamente en medios internacionales y que dejó claro que la relación entre ambos va mucho más allá de los contratos firmados hace una década. Esa proximidad ha alimentado el debate sobre la influencia que determinados inversores extranjeros pueden ejercer sobre el entorno del presidente de la primera potencia mundial.
El contexto importa. Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025 con una agenda económica centrada en los aranceles, la reindustrialización y el refuerzo de lazos estratégicos con países del Golfo Pérsico. En ese escenario, figuras como Sajwani cobran un protagonismo especial: representan el dinero del Golfo, una región que acumula billones de dólares en fondos soberanos y que ha multiplicado su presencia inversora en Occidente durante los últimos años. Los Emiratos Árabes Unidos, según datos del Ministerio de Economía emiratí, se han convertido en uno de los principales destinos de inversión extranjera de la región y en un actor cada vez más relevante en la diplomacia económica global.
Damac y el modelo de negocio del lujo
Damac Properties no vende simplemente apartamentos o villas. Su propuesta de valor se basa en la experiencia aspiracional: colaboraciones con marcas de moda como Versace o Cavalli, campos de golf con firmas de renombre, hoteles gestionados por cadenas de primer nivel. Es un modelo que encaja perfectamente con la filosofía de branding que Trump ha aplicado siempre a sus propios negocios inmobiliarios, lo que explica por qué el acuerdo de 2013 resultó tan natural para ambas partes.
El campo de golf Trump International Golf Club Dubai, desarrollado por Damac y abierto al público en 2017, es uno de los proyectos más visibles de esta colaboración. Su existencia en pleno desierto emiratí, con instalaciones de primer nivel y un diseño firmado por el propio club Trump, simboliza cómo dos visiones del lujo y del negocio inmobiliario encontraron un terreno común a miles de kilómetros de distancia.
La trayectoria de Sajwani es también un reflejo de la transformación económica de los Emiratos en las últimas dos décadas: un país que ha pasado de depender casi exclusivamente del petróleo a convertirse en un hub financiero, turístico y tecnológico de referencia global. En ese proceso, empresarios como él han sido piezas fundamentales, actuando como puente entre el capital del Golfo y los mercados occidentales. Su relación con Trump es, en ese sentido, mucho más que una anécdota: es un síntoma de cómo se tejen hoy las alianzas entre el poder político y el poder económico a escala internacional.