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Tercer atentado contra Trump en la cena de corresponsales

Disparos en el Hilton de Washington interrumpieron el regreso de Trump al evento de prensa más mediático del año

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026Actualizado hace 23 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Tercer atentado contra Trump en la cena de corresponsales · El Diario Joven

Un tiroteo registrado en los alrededores del salón principal del hotel Hilton de Washington convirtió la noche del 26 de abril en el tercer intento de atentado contra Donald Trump desde su regreso a la presidencia de Estados Unidos. El incidente se produjo durante la cena anual de los corresponsales de la Casa Blanca, uno de los eventos más simbólicos del calendario político y mediático estadounidense, y obligó al Servicio Secreto a evacuar al presidente junto a los principales miembros de su Gobierno en cuestión de segundos.

Centenares de periodistas acreditados, entre ellos corresponsales de medios europeos y españoles, se tiraron al suelo en busca de protección cuando los disparos resonaron en las inmediaciones de la sala. La confusión inicial fue total. El protocolo de seguridad se activó de forma inmediata y el perímetro del hotel quedó sellado por agentes del Servicio Secreto y efectivos de la Policía Metropolitana de Washington. El FBI se hizo cargo de la investigación desde los primeros momentos.

El regreso de Trump a la cena de corresponsales era uno de los momentos más anticipados del año político en Washington. El mandatario republicano había evitado durante su primer mandato este acto tradicional, que tiene lugar cada primavera y reúne a la prensa acreditada en la Casa Blanca junto a políticos, celebrities y personalidades del mundo de la cultura. Su presencia este año generaba especial expectación dado el clima de tensión sostenida entre la administración Trump y buena parte de los grandes medios de comunicación estadounidenses.

Este episodio se enmarca en un contexto de creciente violencia política en Estados Unidos que ya había marcado la campaña electoral de 2024. Trump sobrevivió a un primer intento de asesinato en julio de 2024 durante un mitin en Butler, Pensilvania, cuando una bala le rozó la oreja derecha. Poco después se desarticuló un segundo complot antes de que pudiera materializarse. El incidente del Hilton supone, según las autoridades, el tercer ataque de carácter político dirigido contra el actual presidente.

La violencia política en Estados Unidos lleva años en tendencia ascendente según los organismos que monitorizan este fenómeno. El clima de polarización extrema, la proliferación de armas de fuego y la radicalización de franjas del electorado tanto en la derecha como en la izquierda han creado un caldo de cultivo que preocupa a analistas y fuerzas de seguridad por igual. El Departamento de Seguridad Nacional ha elevado en múltiples ocasiones el nivel de alerta por amenazas contra cargos electos desde 2021.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca confirmó que el presidente se encontraba ileso y que continuaba ejerciendo sus funciones desde una ubicación segura. Marco Rubio, secretario de Estado y uno de los integrantes del Gobierno evacuados junto a Trump, publicó una declaración en la que condenó el ataque y pidió a la ciudadanía mantener la calma. Melania Trump, que también se encontraba presente en el evento, fue evacuada de forma simultánea sin que se registraran incidentes adicionales.

Las autoridades no han confirmado de forma oficial si hubo víctimas entre los asistentes al evento ni han dado detalles sobre el número de disparos efectuados o el perfil del o los autores. La investigación permanece abierta y el FBI ha pedido a los testigos que conserven cualquier grabación o material gráfico que pudieran haber captado durante el incidente. En las horas posteriores, varios medios estadounidenses publicaron imágenes y vídeos tomados desde el interior de la sala que muestran el momento en que los asistentes se lanzaron al suelo.

El impacto simbólico del ataque va más allá de la seguridad del presidente. La cena de corresponsales es, desde hace décadas, uno de los espacios donde la prensa y el poder ejecutivo comparten un marco de convivencia formal, por tensa que sea la relación entre ambos. Que un acto así acabe interrumpido por disparos proyecta una imagen de fragilidad institucional que repercutirá en el debate político de las próximas semanas y reaviva la discusión sobre la seguridad de los altos cargos y los periodistas en el ejercicio de su trabajo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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