Ryanair suprimirá 1,2 millones de asientos en aeropuertos regionales de la red de Aena durante este verano. Su consejero delegado, Eddie Wilson, lo confirmó este lunes en Madrid coincidiendo con el día en que Aena repartió un dividendo récord de 1.650 millones de euros con cargo a los resultados de 2025. El recorte eleva el total de plazas eliminadas en aeropuertos regionales desde el verano de 2024 hasta los tres millones, una tendencia que comenzó a gestarse el pasado octubre y que la compañía atribuye directamente al incremento de tasas aeroportuarias en 2026.
La aerolínea irlandesa, líder por volumen de tráfico en España, seguirá operando con normalidad en los grandes aeropuertos del país, pero su capacidad total en el mercado español se mantendrá plana. El crecimiento que registra en los principales hubs no compensa la retirada en los aeropuertos pequeños. En contraste, Ryanair apuesta por ampliar su presencia en Marruecos un 11% y en Italia un 9%, mercados que Wilson describió como "significativamente más competitivos que España".
El foco de las críticas de Ryanair apunta al tercer Documento de Regulación Aeroportuaria, conocido como DORA III, que Aena ha presentado con una propuesta de subida de tasas del 3,8% anual, lo que supone un incremento acumulado del 21% para el quinquenio 2027-2031. Aviación Civil y el Consejo de Ministros deben aprobar aún esa propuesta, un trámite que se espera para septiembre. Wilson reclamó este lunes que el Estado, accionista del 51% de Aena, utilice ese poder para bloquear la subida antes de que se haga oficial.
Aena defiende su propuesta argumentando que el alza tarifaria responde a un plan de inversiones de 10.000 millones de euros para ampliar la capacidad de sus terminales, a un crecimiento del tráfico más moderado que el que se registró tras la pandemia, y al aumento de sus costes operativos. Las aerolíneas, agrupadas en la asociación ALA, sostienen una postura radicalmente opuesta: según su análisis, Aena podría financiar sus inversiones incluso rebajando sus precios un 4,9% anual.
Los efectos del repliegue de Ryanair ya son visibles en el mapa aeroportuario español. La low cost ha desaparecido completamente de los aeropuertos de Asturias, Valladolid, Jerez, Tenerife Norte y Vigo. En Santiago de Compostela, la oferta de asientos ha caído un 79%; en Zaragoza, un 45%; en Santander, un 41%. Girona y varios aeropuertos canarios también acusan recortes, aunque más moderados, del 7% y el 6% respectivamente. Wilson advirtió de que esta tendencia continuará si las condiciones tarifarias no cambian.
Otro flanco de la disputa es la estrategia de internacionalización de Aena, cuyo último movimiento fue hacerse con el control del aeropuerto brasileño de Río de Janeiro Galeão. Ryanair ve en esa expansión exterior una prioridad equivocada: en su lectura, el gestor aeroportuario prefiere rentabilizar activos fuera de España antes que mejorar la competitividad de los aeropuertos regionales. Wilson fue directo: el Estado ha cobrado cerca de 5.000 millones en dividendos de Aena en los últimos cuatro años, 834 millones solo con el reparto de este lunes, y eso, a su juicio, ha generado una dependencia que desincentiva la rebaja de tasas.
La solución que plantea Ryanair pasa por dos vías. La primera, que el Gobierno reinvierta los dividendos de Aena en reducir las tasas de los aeropuertos pequeños para mejorar la conectividad de la España regional. La segunda, más estructural, que se introduzca competencia en el sistema aeroportuario español rompiendo la gestión en red y el monopolio de Aena. Esta última propuesta choca de frente con la posición del presidente del gestor, Maurici Lucena, quien defendió en la última junta de accionistas que la escisión de activos vulneraría la legislación vigente e incluso la Constitución.
El escenario alternativo que dibuja Ryanair es ambicioso: Wilson afirmó que la compañía podría crecer un 40% en España, instalar nuevas aeronaves en el país y abrir cinco bases regionales si las condiciones tarifarias cambian. Con ese escenario, la irlandesa alcanzaría los 77 millones de pasajeros en el mercado español en 2031. Por ahora, sin embargo, el pulso entre la aerolínea y el gestor aeroportuario sigue abierto, con los aeropuertos regionales y su conectividad como principal terreno en disputa.