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Mercados emergentes: mejor mes desde 2009

El MSCI Emerging Markets sube un 15% en abril, impulsado por los semiconductores de Taiwán y Corea del Sur.

Por Carlos García·martes, 28 de abril de 2026Actualizado hace 19 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Mercados emergentes: mejor mes desde 2009 · El Diario Joven

Los mercados emergentes están protagonizando uno de sus mejores momentos en casi dos décadas. A falta de los últimos compases de abril, el MSCI Emerging Markets acumula una revalorización mensual del 15,23%, un nivel que no se veía desde mayo de 2009, cuando los mercados se recuperaban del batacazo financiero global con ganancias del 16,66%. La magnitud del movimiento no es un detalle menor: sitúa a estos activos de nuevo en terreno positivo en el año, con un rendimiento acumulado del 14,64%.

El contraste con la renta variable global es llamativo. El MSCI World, el índice que agrupa las principales bolsas de economías desarrolladas, avanza cerca de un 8,8% en abril, su mejor mes desde noviembre de 2023. Una cifra nada despreciable, pero que queda a diez puntos porcentuales por debajo de lo que están logrando los emergentes. Esta brecha es la más amplia registrada desde los últimos días de febrero, antes de que la incertidumbre geopolítica y comercial se instalara con fuerza en los mercados.

Asia lidera la remontada

El motor de esta recuperación hay que buscarlo en Asia, y más concretamente en dos países: Taiwán y Corea del Sur. Sus bolsas suben cerca de un 25% y un 31% respectivamente en el mes, unas cifras extraordinarias para cualquier estándar. El Kospi, el principal selectivo surcoreano, ya fue el índice más alcista del mundo el año pasado, y en lo que va de 2026 vuelve a repetir esa hazaña con unas ganancias que rondan el 57%.

Detrás de estos números hay nombres muy concretos. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el mayor fabricante de chips del mundo, cotiza en máximos históricos y se revaloriza cerca de un 29% en abril. En el caso de Corea del Sur, Samsung y SK Hynix, dos de los valores con más peso en el Kospi, suben un 35% y un 61% respectivamente durante el mes. SK Hynix también marca registros históricos y está a punto de doblar su capitalización bursátil en lo que va de año. Se trata de una concentración de valor enorme en un segmento muy específico: los semiconductores y la infraestructura tecnológica ligada a la inteligencia artificial.

El rol de la inteligencia artificial

Warren Highland, responsable de mercados emergentes en Muzinich&Co, apunta a la inteligencia artificial como el catalizador de fondo. Su tesis es que el sector tecnológico de los emergentes asiáticos no está expuesto a las mismas tensiones que afectan a los mercados desarrollados. Al contrario, se beneficia directamente de la enorme inversión global en IA, porque son estos países los que producen los bienes esenciales para que esa tecnología funcione: semiconductores, tierras raras, litio y otros materiales críticos.

En otras palabras, mientras las grandes empresas tecnológicas occidentales debaten sobre regulación, competencia y márgenes, las fábricas de chips de Taiwán y Corea del Sur están produciendo a toda velocidad para abastecer esa demanda. Highland lo resume con una idea clara: los emergentes actúan como cobertura ante la incertidumbre que rodea al sector de la IA en los mercados desarrollados.

Potencial todavía sin explotar

Más allá del rendimiento reciente, los gestores especializados señalan que el recorrido puede ser aún considerable. El argumento central es estructural: la mayoría de los inversores institucionales están infraponderados en mercados emergentes, lo que significa que tienen menos exposición a estos activos de la que sus referencias de referencia recomendarían. A medida que el atractivo de estos mercados crece y las valoraciones de los desarrollados se encarecen, existe un margen natural para que esa infraponderación se corrija.

El consenso de analistas recogido por Bloomberg estima que el MSCI Emerging Markets todavía tiene un potencial adicional del 20% en los próximos meses, partiendo de los niveles actuales. No es una previsión garantizada, pero da una idea del optimismo que rodea a esta clase de activos entre los profesionales del sector.

Para inversores particulares, Highland sugiere destinar en torno a un 10% de una cartera equilibrada 60/40 —60% renta variable, 40% renta fija— a activos emergentes con el objetivo de mejorar la diversificación geográfica y sectorial. En un entorno en el que la concentración en bolsa estadounidense sigue siendo muy elevada entre los ahorradores europeos, la lógica de ampliar el abanico geográfico gana peso.

El gran interrogante sigue siendo la sostenibilidad de este movimiento. Los mercados emergentes han protagonizado antes repuntes espectaculares seguidos de correcciones igual de bruscas, especialmente cuando el dólar se fortalece o la aversión al riesgo global aumenta. Pero, al menos por ahora, los números de abril hablan solos: es el mejor mes para esta categoría de activos en casi dos décadas, y el protagonismo de Asia en la cadena de valor tecnológica global no parece una tendencia pasajera.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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