La semana arranca con una agenda financiera tan densa que pocos periodos recientes pueden comparársele. Entre el martes y el jueves, los mercados globales van a recibir un aluvión de referencias de primer nivel: resultados de algunas de las empresas más valiosas del mundo, decisiones de política monetaria de hasta cinco bancos centrales y una batería de datos macroeconómicos que medirán el pulso real de la economía occidental. Todo ello con las bolsas en zona de máximos históricos y con la guerra en Irán como telón de fondo permanente, un conflicto que lleva semanas condicionando el precio del petróleo y, por extensión, las expectativas de inflación.
El punto de partida del martes no es precisamente suave. El Banco de Japón actualiza su política monetaria en una jornada en la que el yen, divisa central en las operaciones de carry trade, concentra una atención especial. Semanas atrás se especuló con una posible subida de tipos como reacción al encarecimiento energético derivado del conflicto iraní, pero el consenso del mercado apunta ahora a que los tipos japoneses se mantendrán en el 0,75%. En paralelo, España publicará la tasa de desempleo del primer trimestre de 2026, mientras que en Estados Unidos se conocerá el índice de confianza del consumidor del Conference Board de abril, para el que se prevé una nueva caída, desde los 91,8 puntos hasta los 89, reflejo del deterioro del ánimo económico ante la incertidumbre geopolítica. En el plano empresarial, el martes sirve de aperitivo con cuentas de Airbus, Coca-Cola, General Motors, Booking, Visa y Starbucks.
El miércoles, la gran prueba tecnológica
El ecuador de la semana concentra, sin duda, la mayor carga de tensión. Antes de que abran los mercados españoles, Santander e Iberdrola presentarán sus resultados, dos de los tres gigantes del Ibex 35, y sus cifras compartirán foco con las de Deutsche Bank, Adidas y otros grupos europeos. Pero la jornada del miércoles tiene su clímax pasadas las diez de la noche. Al cierre de Wall Street, cuatro de los llamados Siete Magníficos —Alphabet, Microsoft, Meta y Amazon— harán públicas sus cuentas. El volumen de capitalización que mueven estas cuatro compañías convierte sus resultados en un evento capaz de mover índices enteros en cuestión de minutos.
Antes de ese momento, a las 20:00 horas en España, la Reserva Federal de Estados Unidos anunciará su decisión sobre los tipos de interés. El mercado descuenta que los mantendrá en el rango del 3,50%-3,75%, pero las dudas se acumulan sobre el horizonte a medio plazo. El impacto de la guerra en Irán sobre la energía y la inflación complica el margen de maniobra de la institución. Además, ese mismo miércoles, el Comité Bancario del Senado estadounidense votará a partir de las 16:00 horas la idoneidad de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed, una decisión con implicaciones de largo alcance para la política monetaria norteamericana. En el frente macro, los IPCs preliminares de abril en España y Alemania podrían mostrar repuntes de la inflación —del 3,4% al 3,6% en España y del 2,7% al 3% en Alemania—, mientras las encuestas de confianza de la eurozona apuntan a un deterioro generalizado.
El jueves, el día más intenso de la semana
Si el miércoles ya es exigente, el jueves lo supera. Los analistas de Renta4 no dudan en calificarlo como "el día más relevante de la semana". A las 11:00 horas se publicarán los PIBs preliminares del primer trimestre en la eurozona y en las principales economías europeas. Las previsiones para el conjunto de la zona euro apuntan a una desaceleración desde el 1,2% previo hasta el 0,9%, y simultáneamente se conocerá el IPC preliminar del bloque, con estimaciones que contemplan un salto desde el 2,6% hasta el 3%, impulsado por el encarecimiento energético asociado al conflicto en Oriente Próximo.
A las 13:00 horas hablará el Banco de Inglaterra y a las 14:15 el Banco Central Europeo. En ambos casos se espera que los tipos queden sin cambios —3,75% en Reino Unido y 2% en la eurozona—, pero la atención estará puesta en los mensajes sobre movimientos futuros, con la posibilidad de subidas de tipos si las presiones inflacionistas persisten. Media hora después, a las 14:30, Estados Unidos publicará el deflactor del consumo privado subyacente de marzo —el indicador de inflación favorito de la Fed—, que podría subir del 3% al 3,2%, y el PIB preliminar del primer trimestre, con una estimación de crecimiento del 2,5%.
En el plano empresarial, el jueves arranca con los resultados de BBVA antes de la apertura española, y con los de BNP Paribas, ING y Volkswagen en Europa. Más tarde, antes de la apertura de Wall Street, publicarán sus cifras Eli Lilly, ConocoPhillips y Caterpillar. El broche de oro llegará al cierre de la sesión: Apple presentará sus resultados, poniendo a prueba la resistencia del sector tecnológico en un contexto de máxima presión. Dado que el viernes 1 de mayo es festivo en los mercados europeos, el impacto de las cifras de Apple no se trasladará a la bolsa española hasta el lunes siguiente.
El contexto geopolítico no es un ruido de fondo sino un factor estructural que atraviesa toda esta semana. La guerra en Irán, que monopolizó los mercados en marzo, sigue filtrándose en cada variable: en los precios de la energía, en las expectativas de inflación, en las decisiones de los bancos centrales y en la confianza de consumidores y empresas. Los inversores, por tanto, no solo tendrán que digerir datos y resultados aislados, sino leerlos todos bajo una misma lente geopolítica. Setenta y dos horas para tomar decisiones que pueden condicionar carteras durante meses.