El escándalo de la financiación de vehículos en Reino Unido sigue sacudiendo al sector bancario. Santander UK se encuentra en el punto de mira de los analistas tras el último pronunciamiento de la Autoridad de Conducta Financiera británica (FCA), publicado el pasado 30 de marzo, que cifra el impacto total del caso en 9.100 millones de libras (unos 10.510 millones de euros). El banco, filial del grupo presidido por Ana Botín, tiene reservados 461 millones de libras y sus propias estimaciones elevan el coste potencial hasta los 646 millones, pero los expertos consideran que esa cifra se quedará corta.
La raíz del problema se remonta al período comprendido entre 2007 y 2024, cuando varias entidades financieras introdujeron en los contratos de compra de vehículos cláusulas que los consumidores desconocían. Estas cláusulas vinculaban el tipo de interés del préstamo con la comisión que recibía el concesionario, lo que generaba un incentivo directo para elevar artificialmente los tipos. En la práctica, los compradores de coches pagaron más de lo que deberían sin saberlo.
El banco de inversión RBC Capital Markets ha publicado un informe en el que señala directamente a Santander UK como la entidad que, previsiblemente, tendrá que realizar el mayor incremento de provisiones en relación con lo que ya tiene anotado. El analista Benjamin Toms explica en el documento que el conjunto del sector financiero británico ha reservado hasta ahora 4.491 millones de libras, unos 700 millones por debajo de lo que el regulador estima como impacto real para la banca. Esa brecha tendrá que cerrarse, y Santander UK parece ser quien más recorrido tiene al alza.
El banco español ha mantenido una postura combativa frente a las propuestas de la FCA durante meses, cuestionando tanto la metodología como las cifras del regulador. Sin embargo, recientemente ha decidido no recurrir el esquema de compensación y centrarse en su implementación. Lloyds y Barclays han tomado la misma decisión. Un portavoz de Santander UK justificó el giro señalando que se trata de una decisión que busca aportar certidumbre a clientes, accionistas y al sector de la financiación de vehículos, aunque el banco mantiene su desacuerdo con algunos aspectos del plan. La entidad ha advertido en repetidas ocasiones que un coste desproporcionado podría comprometer la viabilidad del modelo de financiación de vehículos en Reino Unido.
En este momento, Santander UK está revisando el esquema propuesto por la FCA y evaluando su impacto concreto. Hasta que concluya ese análisis, no actualizará sus cifras de provisiones. Lo que sí es seguro es que los 461 millones actuales no serán el número definitivo. La pregunta es cuánto más tendrá que añadir.
Quién ha provisionado qué
Para entender la magnitud del caso, conviene mirar el mapa completo de provisiones. Del total de 9.100 millones de libras estimados por la FCA, unos 5.200 millones corresponden a las entidades financieras propiamente dichas, mientras que los restantes 3.800 millones recaen sobre los fabricantes de automóviles, muchos de los cuales operan sus propias financieras. En conjunto, el sector ha reservado ya 5.292 millones de libras, aunque la distribución entre bancos y fabricantes es muy desigual.
Entre las entidades financieras, Lloyds Banking lidera con 1.950 millones de libras provisionados, seguido de FirstRand con 750 millones y Santander UK en tercer lugar con 461 millones. Por detrás figuran Bank of Ireland UK (365 millones), Barclays (325 millones) y Close Brothers Group (320 millones), según los datos recopilados por RBC. En el lado de los fabricantes, las cifras son mucho más modestas: Mercedes-Benz encabeza la lista con 424 millones, seguido de BMW con 207 millones y Renault con 74 millones. En total, los fabricantes han reservado apenas 801 millones de libras, el 21% de los 3.800 millones que les corresponden, lo que sugiere que también ellos tendrán que moverse.
El impacto real para Santander
Más allá de los titulares, los analistas de Moody's Ratings rebajan la alarma sobre los grandes bancos. Según un informe firmado por Anna Sherbakova, entidades como Lloyds, Barclays y el propio Santander UK cuentan con musculatura financiera suficiente para absorber cualquier provisión adicional sin que suponga un riesgo estructural. La fortaleza en generación de beneficios, los altos niveles de capital y la flexibilidad para ajustar políticas financieras juegan a su favor. Además, la exposición de Santander UK en este caso equivale a apenas un 2% de su cartera total de préstamos al cierre de 2025, una cifra manejable para un banco de su tamaño.
La incógnita que queda abierta es si alguien impugnará judicialmente el esquema aprobado por la FCA. La asociación de consumidores Consumer Voice ya ha anunciado que recurrirá porque considera que la propuesta del regulador se queda corta con los afectados. Sin embargo, desde RBC se muestran escépticos sobre el recorrido de esa vía legal: Benjamin Toms anticipa que es poco probable que el Tribunal Supremo admita el desafío. Con el grueso del sector alineado con el plan de la FCA y los grandes bancos con capacidad para asumir el coste, el escándalo parece encaminarse hacia una resolución controlada, aunque no exenta de sorpresas.