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Rusia corta el petróleo kazajo a la refinería que abastece Berlín

Moscú suspenderá desde el 1 de mayo el tránsito por el oleoducto Druzhba, clave para la PCK de Schwedt, en plena crisis del estrecho de Ormuz.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: Rusia corta el petróleo kazajo a la refinería que abastece B · El Diario Joven

Rusia tiene previsto suspender desde el 1 de mayo el tránsito de petróleo crudo kazajo a través del oleoducto Druzhba con destino a la refinería PCK de Schwedt, en el estado federal de Brandeburgo. La medida afectaría directamente al principal centro de producción de combustibles del noreste de Alemania, que abastece de gasolina, gasóleo de calefacción y queroseno a esa región y a la capital alemana. El Gobierno de Berlín confirmó la información este miércoles, aunque precisó que aún no ha recibido comunicación oficial desde Moscú.

La señal de alarma llegó a través de Rosneft Deutschland, la filial alemana de la petrolera estatal rusa, que notificó a la Agencia Federal de Redes de Alemania el inminente cese del transporte. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declinó confirmar la medida y remitió las preguntas a las empresas implicadas. Por su parte, el ministro de Energía de Kazajistán reconoció ante la agencia dpa que, aunque no existe una declaración oficial rusa, fuentes extraoficiales confirman que la suspensión es real. El argumento técnico esgrimido por Moscú es la supuesta inexistencia de capacidad para el transporte de ese crudo desde territorio kazajo.

Una refinería estratégica bajo administración alemana

La PCK de Schwedt no es una instalación cualquiera. El 54% de su capital pertenece a filiales alemanas de Rosneft, que desde 2022 se encuentran bajo administración fiduciaria del Gobierno federal tras la invasión rusa de Ucrania. Desde 2023, la planta ya no recibe petróleo de origen ruso, una decisión adoptada por el anterior Ejecutivo alemán en respuesta a la guerra. Para compensar esa pérdida, Schwedt diversificó sus proveedores y comenzó a importar crudo kazajo también a través del Druzhba, un oleoducto que, pese a cruzar territorio ruso, transportaba crudo de terceros países.

Esa vía alternativa resultó lo suficientemente eficaz como para que en otoño de 2024 se anunciara un aumento de los volúmenes: la refinería podría recibir al menos 130.000 toneladas mensuales de crudo kazajo en 2026, frente a las 100.000-120.000 toneladas anteriores. Ahora, esa previsión queda en el aire.

El contexto complica aún más la situación

La decisión rusa llega en un momento especialmente delicado para los mercados energéticos globales. El cierre del estrecho de Ormuz, por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo crudo y del gas natural licuado que consume el planeta, ha disparado la presión sobre las cadenas de suministro energético europeas. Las alternativas logísticas se encarecen y reducen en un contexto en el que la demanda de queroseno, el combustible de aviación, se mantiene elevada.

Esa combinación está generando problemas concretos para las aerolíneas. La alemana Lufthansa ya ha anunciado la cancelación de alrededor de 20.000 vuelos considerados poco rentables entre ahora y finales de octubre, convirtiéndose en la primera gran aerolínea europea en adoptar una medida de este calado como respuesta directa a la escasez y el encarecimiento del combustible.

El Gobierno alemán descarta un colapso del suministro

A pesar de la gravedad aparente de la situación, el Ministerio de Economía alemán ha querido rebajar la alarma. Un portavoz ministerial afirmó que la seguridad del suministro de productos petrolíferos en el país no estará en riesgo aunque la refinería de Schwedt vea reducida su capacidad de procesamiento. "El suministro está garantizado. La pérdida de capacidad del oleoducto no limitará de forma significativa el funcionamiento de la refinería", señaló el portavoz, quien añadió que el foco de los trabajos alternativos está puesto específicamente en el queroseno.

Por su parte, un portavoz de Rosneft Deutschland reconoció a dpa que la empresa analiza cómo garantizar suministros sustitutivos para que la PCK pueda mantener su actividad a pleno rendimiento. "Estamos evaluando con detalle las repercusiones", indicó, sin ofrecer más precisiones sobre los plazos o las fuentes alternativas consideradas.

Lo que está claro es que Alemania se enfrenta a un nuevo episodio de presión energética por parte de Rusia, en esta ocasión usando como palanca no su propio crudo, sino el tránsito del petróleo kazajo a través de infraestructuras que controla. Una maniobra que recuerda a los episodios de los últimos años y que vuelve a poner de manifiesto la fragilidad de las cadenas de suministro energético europeas en un momento en el que la geopolítica dicta cada vez más las reglas del mercado. Según datos del Gobierno federal alemán, el país sigue trabajando en reducir su dependencia de infraestructuras que atraviesan o dependen de territorio ruso.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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