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Los países del Golfo piden ayuda a Trump tras el cierre de Ormuz

El bloqueo del estrecho hunde las exportaciones de crudo y gas y fuerza a los petroestados a pedir líneas de liquidez a Washington.

Por Carlos García·sábado, 25 de abril de 2026·5 min lectura·1 vistas
Ilustración: Los países del Golfo piden ayuda a Trump tras el cierre de O · El Diario Joven

El cierre del estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis económica de primer orden en los países productores del golfo Pérsico. Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, Baréin e Irak ven bloqueadas sus exportaciones de crudo y gas natural, y varios de ellos han acudido ya a Washington para solicitar líneas de intercambio de divisas que les garanticen liquidez en dólares a corto plazo. La Administración de Donald Trump, por boca del secretario del Tesoro Scott Bessent, confirmó el miércoles que ha recibido estas peticiones de al menos varios países del área.

Según adelantó The Wall Street Journal, Emiratos Árabes Unidos fue el primer país en llamar a la puerta de la Casa Blanca. Aunque las autoridades emiratíes rechazan hablar de rescate y prefieren el término preventivo, el movimiento resulta inédito para naciones que hasta hace apenas dos meses apuntaban a un año de exportaciones récord y fondos soberanos de varios billones de dólares acumulados durante décadas. La magnitud del golpe queda clara en los datos: la ONU estima que las cinco grandes economías del Golfo, sin contar Irak, perderán entre 103.000 y 168.000 millones de dólares este año. En el punto medio del rango, eso equivale a la totalidad de los ingresos que genera el turismo en España en un ejercicio completo.

Por qué una línea swap y no una venta de activos

La lógica detrás de la petición es técnica pero relevante. Azad Zangana, jefe de análisis para el golfo Pérsico de Oxford Economics, señala que la petición es ante todo preventiva: si se establece una línea swap, los mercados tienen menos incentivos para presionar los tipos de cambio, por lo que es posible que la línea nunca llegue a activarse. En paralelo, Paul Donovan, economista jefe de UBS, advierte en una nota para clientes de que los fondos soberanos del Golfo tienen sus carteras muy orientadas hacia activos denominados en dólares, y que liquidar esos activos para cubrir necesidades fiscales urgentes podría generar turbulencias en los mercados financieros estadounidenses. Para Washington, por tanto, facilitar estas líneas de liquidez también responde a su propio interés.

Pimco, el mayor fondo de renta fija del mundo, ya ha prestado más de 10.000 millones de dólares a países de la zona desde el inicio del conflicto, según datos recopilados por Bloomberg. Es una señal de que los mercados privados también están respondiendo, aunque a un coste que refleja el riesgo geopolítico acumulado.

Un impacto muy desigual según el país

El Golfo no es un bloque homogéneo y las diferencias entre sus miembros determinan su capacidad de aguante. En el extremo más vulnerable se encuentra Baréin, cuyas exportaciones de crudo y aluminio han caído prácticamente a cero. El país arrastra una deuda pública cercana al 150% del PIB y sus reservas en divisas son escasas en comparación con las de sus vecinos. Irak, la única república del grupo, presenta una renta per cápita que equivale a la sexta parte de la saudí y es doce veces inferior a la de Qatar, lo que limita seriamente su margen de maniobra fiscal.

Qatar y Kuwait cuentan con mayores colchones de ahorro, pero el impacto sobre sus economías también es severo. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, Qatar verá caer su PIB un 8,6% en 2025, frente al crecimiento del 6,1% que el organismo preveía hace solo seis meses. Kuwait registrará una contracción del 0,6%, cuando se esperaba una expansión del 5,1%. En el caso de Qatar, el golpe se agrava porque el bloqueo aéreo asociado al conflicto ha reducido drásticamente el tráfico de pasajeros, perjudicando directamente a Qatar Airways y al sector turístico.

Emirados Árabes Unidos y Arabia Saudí presentan una posición algo menos comprometida. Ambos están redirigiendo parte de sus flujos de exportación a través de oleoductos alternativos con salida al Mediterráneo, el mar Rojo y el golfo de Omán, y son los que más avanzado han su proceso de diversificación económica. Aun así, el FMI ha recortado sus previsiones de crecimiento en 1,9 puntos para Emiratos y en 0,9 puntos para Arabia Saudí. Solo el reino saudí escapa, por los pelos, a la recesión generalizada que el organismo proyecta para el resto de la región.

Cicatrices que durarán más que el conflicto

Incluso si el estrecho de Ormuz reabre en las próximas semanas, los efectos económicos se prolongarán en el tiempo. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo advierte en su último informe regional que los inversores exigirán primas de riesgo más altas para financiar a estos países durante años, lo que encarecerá su deuda y reducirá su atractivo como destino de inversión extranjera directa. Ese cambio estructural en la percepción del riesgo compromete directamente los ambiciosos planes de diversificación que Arabia Saudí, Emiratos o Qatar han puesto en marcha en la última década para reducir su dependencia de los hidrocarburos.

El investigador Yousuf Hamed Al Balushi, del Gulf International Forum, describe el bloqueo como un test de estrés para estas economías: una prueba que examina décadas de construcción institucional y acumulación de reservas. Si el cierre se prolonga varios meses, advierte, los ajustes fiscales serán inevitables y los fondos soberanos tendrán que asumir un papel que no habían necesitado jugar desde la pandemia de 2020.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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