España estrena su primer centro de investigación biomédica especializado en inmunología. La Fundación La Caixa ha abierto este viernes las puertas del CaixaResearch Institute en Barcelona, un proyecto en el que ha invertido 100 millones de euros y que tiene como objetivo convertirse en un polo científico de referencia internacional. La inauguración corrió a cargo del rey Felipe VI, acompañado por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, la ministra de Sanidad, Mónica García, y el presidente de la fundación bancaria, Isidro Fainé.
El instituto se sitúa en el barcelonés barrio de Pedralbes, frente al museo de la ciencia CosmoCaixa, y centra su actividad en la inmunología, una disciplina que resulta útil para abordar enfermedades tan diversas como el cáncer, las patologías neurológicas o las infecciones. Precisamente esa transversalidad es uno de los argumentos centrales que la institución esgrime para justificar la apuesta: comprender el sistema inmune abre puertas a diagnósticos y tratamientos en múltiples frentes.
Fainé no escatimó en ambición durante el acto de apertura. Calificó el CaixaResearch como una de las iniciativas más relevantes que ha impulsado la fundación a lo largo de toda su historia y trasladó su confianza a los científicos para que sean capaces de transformar ideas en resultados concretos. La entidad destina actualmente el 20% de su presupuesto anual —que ronda los 710 millones de euros— a la investigación, lo que da una idea de la magnitud de este compromiso.
Un centro que arranca pequeño pero con grandes planes
El CaixaResearch echa a andar con un primer edificio y cuatro grupos de investigación, sumando en total alrededor de treinta científicos. Los equipos están liderados por los doctores Gabriel Rabinovich, Josep Dalmau, Gemma Moncunill y Héctor Huerga-Encabo, perfiles de alto nivel con trayectoria internacional. En los próximos meses se incorporarán también las investigadoras Maria Mittelbrunn y María Martínez, que formarán sus propios grupos centrados en el papel del sistema inmune en el envejecimiento y en neuroinmunología, respectivamente.
La hoja de ruta es clara: duplicar el número de investigadores antes de que acabe 2026. Para este año, el instituto maneja un presupuesto de 10 millones de euros, destinado casi en exclusiva a la captación de talento y al funcionamiento del equipo científico. A largo plazo, el CaixaResearch prevé alcanzar hasta 45 grupos de trabajo a comienzos de la próxima década, con capacidad para integrar a más de 500 profesionales, la gran mayoría científicos.
En cuanto a las instalaciones, el centro llegará a 20.000 metros cuadrados cuando el segundo edificio esté plenamente operativo, algo que está previsto para 2027. La escala progresiva no es solo física: también lo es económica. La Fundación La Caixa aportará financiación anual de forma directa, pero además buscará alianzas con administraciones públicas y fundaciones internacionales para multiplicar los recursos disponibles, con el objetivo de doblar o triplicar la aportación propia.
Conexión con el ecosistema científico ya existente
El CaixaResearch no nace en el vacío. La Fundación La Caixa ya sostiene una red de centros e iniciativas científicas con las que el nuevo instituto colaborará activamente. Entre ellos destacan el Iris Caixa, dedicado a enfermedades infecciosas, el Vall d'Hebron Instituto de Oncología y el BarcelonaBeta Brain Research Center, enfocado en la prevención del Alzheimer. La idea es que el CaixaResearch funcione como un nodo central que genere sinergias con todos estos centros, evitando duplicidades y potenciando resultados compartidos.
Este modelo de financiación privada de la ciencia tiene raíces históricas en la propia institución. Francesc Moragas, fundador de la fundación, fue uno de los impulsores del Instituto Antituberculoso en su momento, lo que convierte al CaixaResearch en la continuación de una tradición que la entidad lleva cultivando desde hace décadas. En un contexto en que la inversión pública en I+D en España sigue por debajo de la media europea —según datos de Eurostat—, iniciativas de este calibre cobran especial relevancia para el ecosistema científico nacional.
El reto ahora es consolidar lo que hoy arranca como una apuesta ambiciosa. Treinta investigadores y un edificio son el punto de partida; 45 grupos y medio millar de profesionales son el horizonte. Si el CaixaResearch consigue atraer talento de primer nivel y traducir su investigación en aplicaciones clínicas reales, España podría tener en Barcelona un referente internacional en inmunología que compita en igualdad con los grandes centros europeos y americanos.