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Focus lanza un fondo de 5M€ para startups que priorizan rentabilidad

El vehículo, impulsado por Nicolás Pardina y Jaime Senante, apuesta por las 'camel startups' frente al modelo de crecimiento agresivo del VC clásico.

Por Carlos García·sábado, 25 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Focus lanza un fondo de 5M€ para startups que priorizan rent · El Diario Joven

El ecosistema de venture capital español tiene un nuevo actor con una filosofía que rompe con la lógica dominante del sector. Focus, un vehículo de inversión dotado con 5 millones de euros, acaba de arrancar con el objetivo de financiar entre 20 y 30 startups de software B2B en fase presemilla que prefieren construir negocios sólidos antes que quemar caja para crecer a cualquier precio. Detrás del proyecto están Nicolás Pardina y Jaime Senante, dos emprendedores con experiencia propia en el mundo startup.

La tesis del fondo gira en torno al concepto de "camel startup", una expresión que en los últimos años ha ganado fuerza en los círculos de inversión como contrapunto al modelo unicornio. Mientras los unicornios priorizan la expansión rápida apoyada en grandes rondas de capital, las camellos apuestan por la resistencia, la eficiencia y la generación de ingresos reales desde etapas tempranas. Es, en esencia, una apuesta por construir empresas que sobrevivan sin depender permanentemente de nuevo capital externo.

Un modelo de inversión híbrido y poco habitual

Lo que hace a Focus especialmente llamativo dentro del panorama del venture capital en España no es solo su tesis, sino el instrumento financiero que ha diseñado para ejecutarla. El ticket tipo del fondo es de 150.000 euros por compañía, pero se distribuye en dos tramos de 75.000 euros con estructuras distintas. El primero funciona como deuda vinculada a ingresos: sin dilución para el fundador, sin plazos fijos de devolución y con una cláusula relevante, si la startup no factura, no devuelve. El segundo tramo entra en equity, con una valoración de entrada de un millón de euros.

A ese esquema se añade una opción adicional de otros 150.000 euros reservada para la siguiente ronda, condicionada a que la compañía mantenga su tracción de negocio. En conjunto, el modelo busca alinear los incentivos del inversor con los del fundador de una forma que el VC clásico rara vez consigue: el fondo solo gana si la empresa genera ingresos reales, no si consigue levantar la siguiente ronda a mayor valoración.

Este enfoque conecta con una tendencia que varios analistas llevan tiempo señalando en el sector. La financiación basada en ingresos, conocida en inglés como revenue-based financing, ha crecido como alternativa al capital riesgo tradicional en mercados como el estadounidense y el británico, y empieza a asomar con más fuerza en el ecosistema europeo. No sustituye al equity, pero en ciertos perfiles de empresa y en ciertas fases puede ser una herramienta más apropiada.

La experiencia del fundador como punto de partida

Nicolás Pardina llega a Focus tras haber vivido el ciclo completo de una startup como emprendedor. Cofundó y escaló Growth Road, una plataforma centrada en la orientación vocacional personalizada dentro del sistema educativo, y protagonizó un exit parcial de la compañía que le dejó capital y, sobre todo, perspectiva. Esa experiencia es, según él mismo explica, el origen directo de la tesis inversora de Focus.

Pardina sostiene que durante años el ecosistema ha recompensado a los fundadores por levantar rondas y no por construir negocios. La dinámica del VC tradicional, argumenta, puede obligar a una startup a contratar antes de tiempo, a escalar antes de que el producto esté listo o a vender una visión de futuro que todavía no existe. Focus quiere ser el tipo de inversor que él habría necesitado cuando empezó, uno que acompañe el crecimiento orgánico sin imponer un ritmo artificialmente acelerado.

El perfil de startup que busca Focus

El fondo tiene un objetivo claro en cuanto al tipo de compañías que quiere en su cartera. Plataformas SaaS con modelo B2B, en fase presemilla, con cierta capacidad de generar ingresos desde etapas tempranas. No busca necesariamente las ideas más disruptivas ni los mercados más grandes, sino los equipos con más criterio a la hora de gastar y más disciplina a la hora de crecer.

Este perfil encaja bien con una parte del ecosistema emprendedor español que históricamente ha tenido dificultades para acceder al capital institucional. Las grandes firmas de venture capital suelen concentrarse en tickets más altos y en compañías con métricas de crecimiento muy agresivas. El espacio presemilla, especialmente fuera de los grandes hubs como Madrid y Barcelona, tiene una oferta de capital más limitada, lo que deja margen para fondos con una propuesta diferenciada como la de Focus.

El lanzamiento del vehículo llega en un momento en que el ecosistema global de startups sigue digiriendo el ajuste de valoraciones de los últimos dos años. Tras la euforia de 2021 y la posterior corrección, tanto inversores como fundadores han vuelto a poner el foco en métricas fundamentales: margen, retención, eficiencia de capital. En ese contexto, la tesis de Focus no es solo una apuesta filosófica, es también una respuesta a un mercado que ha cambiado de conversación.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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