El regreso del optimismo a Wall Street tras los mínimos de marzo tiene un nombre propio: las grandes tecnológicas. Y ese optimismo alimenta una expectativa que lleva meses sobrevolando los mercados: las salidas a Bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic, tres gigantes que podrían alcanzar valoraciones de hasta un billón de dólares cada uno. Una perspectiva que entusiasma a los inversores, pero que también abre una pregunta incómoda para el resto del mercado: ¿de dónde va a salir ese dinero?
La respuesta a esa pregunta tiene consecuencias concretas para fondos, gestoras y empresas cotizadas en todo el mundo, incluidas dos con presencia española en el Nasdaq: Ferrovial y Coca-Cola Europacific Partners (CCEP). Y aunque el impacto directo sobre ellas sería limitado, el escenario que se abre merece un análisis cuidadoso.
El dinero que hay en juego
Para entender la magnitud del movimiento potencial, conviene poner cifras sobre la mesa. Actualmente, unos 11 billones de dólares están invertidos en fondos pasivos que replican índices como el S&P 500, el Nasdaq 100 o el Russell 1000 Growth. A eso hay que sumarle otros 12 billones en fondos de gestión activa que toman esos mismos índices como referencia. En total, más de 23 billones de dólares que se mueven, en mayor o menor medida, al ritmo que marcan los índices.
Si SpaceX, OpenAI o Anthropic se incorporan a esos selectivos —algo que dependerá de cambios regulatorios que ya están estudiando Nasdaq, FTSE Russell y S&P Dow Jones para facilitar la entrada exprés de nuevas cotizadas—, los fondos pasivos deberán reajustar sus carteras de forma automática. Goldman Sachs ha calculado que la entrada de una empresa con capitalización de un billón de dólares en el S&P 500 podría forzar ventas de participaciones en otras compañías por valor de 177.000 millones de dólares. Una cantidad que, en términos relativos, equivale a apenas el 0,5% del valor total del índice, pero que en términos absolutos es difícil de ignorar.
En el caso del Nasdaq 100, si las tres empresas tecnológicas llegaran a representar conjuntamente un 10% del índice, la reasignación necesaria por parte de los fondos pasivos se situaría en torno a 60.000 millones de dólares. Y ahí es donde entran en escena Ferrovial y CCEP.
El efecto sobre Ferrovial y CCEP: exposición limitada, pero real
Ferrovial completó su traslado a los Países Bajos y su listado en el Nasdaq en 2023, una operación estratégica destinada precisamente a ganar visibilidad entre los inversores institucionales estadounidenses. CCEP, el mayor embotellador de Coca-Cola en Europa, también tiene presencia en ese mercado. Ambas cotizan en el Nasdaq y forman parte del índice, aunque con un peso modesto: Ferrovial acumula un 0,14% del Nasdaq 100, y CCEP un 0,12%.
Si los fondos pasivos tienen que hacer hueco para las nuevas incorporaciones tecnológicas, ambas empresas podrían enfrentarse a ventas automáticas de acciones. Según las estimaciones disponibles, ese impacto se situaría en torno a 80 millones de dólares combinados. Es una cifra pequeña en el contexto de sus respectivas capitalizaciones, pero suficiente para generar presión bajista sobre sus cotizaciones en el corto plazo si el proceso de reajuste es rápido o se produce en un entorno de mercado ya de por sí volátil.
Lo importante es entender que estas ventas no responden a ninguna valoración negativa del negocio de Ferrovial o CCEP: son movimientos mecánicos derivados de la recomposición de los índices. Eso no las hace inofensivas, pero sí las sitúa en su contexto real.
Los grandes del Nasdaq, los que más tienen que perder
El verdadero foco de tensión está en otro lugar. Las empresas de mayor peso en los índices —Nvidia, Apple, Microsoft, Amazon, Meta— son las que más acciones deberán ceder en un hipotético reajuste masivo. Entre el S&P 500 y el Nasdaq 100, estos cinco gigantes suman en torno al 30% y 50% del peso de sus respectivos índices. Si los fondos pasivos deben hacer sitio para nuevas megacapitalizaciones, son ellos quienes absorberán la mayor parte de la presión vendedora.
Goldman Sachs intenta calmar la inquietud apuntando al precedente de Tesla. Cuando el fabricante de vehículos eléctricos entró en el S&P 500 en diciembre de 2020 con una capitalización de más de 600.000 millones de dólares, el mercado lo digirió sin grandes traumas. Los fondos compraron Tesla y vendieron una parte de sus posiciones en el resto, pero el impacto fue absorbido con relativa fluidez. La pregunta es si el mismo argumento aplica cuando estamos hablando de tres empresas a la vez, y con valoraciones potencialmente superiores.
Una OPV que puede redefinir el mercado
Más allá del impacto inmediato sobre los índices, las posibles salidas a Bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic representan un punto de inflexión para el mercado de capitales global. Si se producen y tienen éxito, consolidarán el liderazgo de las plataformas tecnológicas e inteligencia artificial en las carteras institucionales durante la próxima década. Si generan decepciones —por valoraciones excesivas, por un entorno macro adverso o por problemas regulatorios—, el golpe podría ser significativo para el conjunto del mercado.
Para inversores con exposición a Ferrovial o CCEP, la conclusión práctica es que el riesgo existe, pero es manejable. Lo que sí conviene vigilar es la evolución de las negociaciones sobre los requisitos de entrada en los índices y los plazos concretos de estas salidas a Bolsa, que aún no están confirmados. Mientras tanto, el mercado sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: descontar el futuro con meses de antelación.