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Intel supera el máximo de la burbuja puntocom

Las acciones del fabricante de chips suben un 26% tras batir previsiones y elevar su guía de ingresos por el tirón de la IA

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026Actualizado hace 26 min·4 min lectura·4 vistas
Ilustración: Intel supera el máximo de la burbuja puntocom · El Diario Joven

Intel cerró el viernes con sus acciones disparadas un 26%, superando por primera vez en su historia el máximo que la compañía había marcado durante la burbuja de las puntocom en el año 2000. El detonante fue la publicación de sus resultados del primer trimestre de 2025, que batieron ampliamente las estimaciones de Wall Street y vinieron acompañados de unas perspectivas de ingresos para el trimestre en curso de entre 13.800 y 14.800 millones de dólares, frente a los 13.000 millones que esperaban los analistas.

La compañía registró ingresos de 13.600 millones de dólares entre enero y marzo, un 7% más que en el mismo periodo del año anterior y casi 1.200 millones por encima de lo que anticipaba el mercado. En términos ajustados, el beneficio neto ascendió a 1.500 millones de dólares, aunque en términos contables la empresa reportó una pérdida neta de 3.700 millones, derivada en su mayor parte de un deterioro de 3.800 millones vinculado a la adquisición de Mobileye en 2017.

El giro de Lip-Bu Tan

Detrás de este cambio de guion está Lip-Bu Tan, el consejero delegado que tomó las riendas de Intel hace poco más de un año tras la destitución de Pat Gelsinger. Tan heredó una empresa en situación crítica: cuota de mercado perdida frente a rivales asiáticos, proyectos de fabricación fallidos y serias dudas sobre su viabilidad a largo plazo. "Hace un año, la conversación giraba en torno a si podríamos sobrevivir", reconoció el directivo ante analistas tras la publicación de resultados.

Bajo su mando, Intel ha recortado el 15% de su plantilla, ha cancelado costosos proyectos de fabricación en Alemania y Polonia y ha reorientado su estrategia para competir de forma más realista con la taiwanesa TSMC, que domina la fabricación de semiconductores avanzados a escala global. Al mismo tiempo, ha atraído inversiones de peso: el Gobierno de Estados Unidos adquirió una participación del 10% en la compañía el pasado agosto, y desde entonces Nvidia y SoftBank también han entrado en el capital.

La IA como motor de la recuperación

El gran catalizador de este repunte es el boom de la inteligencia artificial. Los grandes grupos tecnológicos están destinando cientos de miles de millones de dólares a ampliar sus infraestructuras de centros de datos, y Intel se está beneficiando de ello a través de sus procesadores centrales (CPU), que trabajan en paralelo con las GPU de Nvidia en estos entornos. Solo el negocio de centros de datos e IA generó 5.100 millones de dólares en ingresos durante el primer trimestre, superando con claridad las expectativas.

En este punto hay un matiz relevante que el propio Tan subrayó: el sector está transitando del entrenamiento de modelos de IA hacia la fase de "inferencia", es decir, la ejecución de esos modelos en producción. Y esa fase requiere más CPU por cada GPU instalada, lo que beneficia directamente a Intel. Los analistas de HSBC mejoraron esta semana su valoración sobre el valor, argumentando que la compañía está bien posicionada para aprovechar el ciclo de inversión en infraestructura de IA que se está acelerando a nivel global.

Otro hito que ha reforzado la confianza inversora es el interés de Elon Musk por el proceso de fabricación avanzada 14A de Intel. El miércoles, Musk confirmó que tiene previsto utilizar dicho proceso en su planta Terafab para abastecer a SpaceX y Tesla, lo que lo convertiría en el primer cliente externo relevante de esa tecnología. Según Intel, el proceso 14A está mostrando mejor rendimiento que su actual proceso 18A en la fase de desarrollo equivalente.

Riesgos que persisten

El cuadro no está exento de sombras. El director financiero, David Zinsner, advirtió de que Intel, como el resto de la industria, sigue enfrentando escasez de componentes clave: memoria, obleas y otros insumos críticos que presionan los márgenes y pueden limitar la capacidad de respuesta ante la demanda. Además, la división de fabricación para terceros, que ingresó 5.400 millones de dólares en el trimestre, lo hizo principalmente gracias a la producción de sus propios chips, no de clientes externos. La compañía confía en captar ese negocio externo en la segunda mitad del año, pero aún queda por demostrar.

Intel lleva años apostando por recuperar su posición como fabricante de referencia en semiconductores, una estrategia que le costó el puesto a Gelsinger y que Tan está ejecutando en una versión más contenida y con mayor pragmatismo. Los números del primer trimestre y la reacción del mercado son una señal de que la dirección parece correcta, pero la compañía todavía tiene que convencer a clientes externos de que su tecnología de fabricación puede competir con TSMC. Esa será la verdadera prueba de fuego para los próximos trimestres.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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