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Bayer roza los 24.000 M€ en costes legales por el glifosato

El gigante alemán confía en cerrar pronto las 67.000 demandas pendientes en EE UU mientras espera una sentencia clave del Tribunal Supremo.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: Bayer roza los 24.000 M€ en costes legales por el glifosato · El Diario Joven

La junta anual de accionistas de Bayer AG celebrada este viernes tuvo un protagonista indiscutible: el interminable contencioso judicial en Estados Unidos por los supuestos efectos cancerígenos del herbicida glifosato. El presidente del consejo de administración, Bill Anderson, intentó transmitir calma a los inversores mientras el marcador de los costes legales se acerca ya a los 24.000 millones de euros, según estimaciones de medios especializados del sector.

El glifosato entró en la vida de Bayer de forma abrupta en 2018, cuando el grupo alemán adquirió la firma agroquímica estadounidense Monsanto. Con ella llegaron también decenas de miles de demandas de ciudadanos que alegaban haber desarrollado cáncer tras la exposición al herbicida, el más utilizado del mundo. Desde entonces, la compañía ha librado una guerra legal sin cuartel que amenaza con convertirse en uno de los mayores desembolsos judiciales de la historia empresarial europea.

Una cifra que ya rivaliza con el 'dieselgate'

Si los 24.000 millones de euros acaban siendo la factura definitiva, Bayer se situaría como el segundo caso más caro de litigación corporativa en la historia de las empresas alemanas. Solo por delante estaría el escándalo de la manipulación de las emisiones diésel del Grupo Volkswagen, que tuvo que desembolsar en torno a 33.000 millones de euros entre multas, indemnizaciones y acuerdos extrajudiciales en todo el mundo. La comparación ilustra la dimensión del problema al que se enfrenta Bayer.

En la cifra total de 24.000 millones se incluye la propuesta de acuerdo extrajudicial lanzada en febrero, con la que la compañía pretende cerrar de una vez las aproximadamente 67.000 demandas activas y blindarse también frente a posibles reclamaciones futuras. Esta oferta recibió una aprobación provisional a principios de marzo y, según Anderson, numerosos bufetes de abogados demandantes —incluso los que habitualmente rechazan los acuerdos colectivos— están recomendando a sus clientes que la acepten.

El Tribunal Supremo de EE UU, la carta decisiva

Los demandantes tienen hasta principios de junio para decidir si aceptan o rechazan el dinero de Bayer. La presión es considerable: quien rechace el acuerdo corre el riesgo de quedarse sin ninguna compensación si el Tribunal Supremo de Estados Unidos falla a favor de la compañía alemana en las próximas semanas. La vista oral decisiva está prevista para el próximo lunes en Washington, y Anderson estará presente en la sala, aunque sin intervenir directamente.

El fondo del asunto es técnico pero de consecuencias enormes. Se trata de determinar si la clasificación del glifosato como producto seguro realizada por la Agencia de Protección Ambiental de EE UU (EPA) tiene carácter vinculante en todo el territorio federal. La EPA prohíbe expresamente incluir advertencias sobre posibles riesgos de cáncer en la etiqueta del producto. Sin embargo, varios estados federados no reconocen esta autoridad regulatoria y han permitido que las demandas prosperen en sus tribunales locales, lo que ha generado el aluvión de litigios. Si el Supremo avala la posición de la EPA, las demandas estatales perderían su base legal y Bayer quedaría en una posición mucho más favorable.

Para la empresa, el simple hecho de que el alto tribunal haya admitido a trámite el recurso ya es interpretado como una señal positiva: significa que los magistrados consideran que el asunto requiere una aclaración jurídica de alcance nacional.

Reestructuración interna y deuda elevada

Más allá de los litigios, Anderson aprovechó la junta para defender el proceso de reestructuración interna que lleva dos años en marcha. "Ninguna área de Bayer es ya como era", afirmó, destacando que la empresa se ha vuelto más ágil. El directivo subrayó los avances en la división farmacéutica, cuya cartera de productos describe como "más prometedora que nunca", y en la unidad agrícola Crop Science, centrada en mejorar su rentabilidad.

Los números del último ejercicio reflejan una compañía en transición. Bayer cerró el año con una facturación de 45.600 millones de euros y un beneficio ajustado por acción de 4,91 euros. La deuda financiera neta se redujo hasta los 29.800 millones de euros, aunque la propia compañía advierte que esta cifra volverá a crecer en 2025 a causa precisamente de los gastos vinculados a los litigios por el glifosato.

El horizonte inmediato de Bayer pasa, en gran medida, por lo que ocurra en las salas de los tribunales estadounidenses durante las próximas semanas. Si el Supremo falla a su favor y la oferta extrajudicial es aceptada de forma masiva, el grupo podría cerrar definitivamente uno de los capítulos más costosos y dañinos de su historia reciente. Si no, la factura podría seguir creciendo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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