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El Ibex 35 cambia de ganadores con la tregua

Repsol cede protagonismo a ACS, Enagás y Solaria, que lideran las revalorizaciones desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El Ibex 35 cambia de ganadores con la tregua · El Diario Joven

El estallido del conflicto en Oriente Próximo a finales de febrero transformó la bolsa española de forma inmediata. Los inversores reposicionaron sus carteras buscando los valores más expuestos al alza de la energía, y Repsol se convirtió en el gran beneficiado. Sin embargo, conforme las negociaciones y la tregua han ido ganando cuerpo, el mapa de ganadores del Ibex 35 ha dado un giro notable.

Repsol alcanzó su máximo histórico el 19 de marzo, cuando tocó los 24,79 euros por acción. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, disparó los precios de la energía y con ellos las expectativas de la compañía. Pero desde ese pico la acción ha retrocedido más de un 15%, lo que supone un descuento teórico cercano al 10% respecto a sus fundamentales. El precio objetivo medio del consenso de analistas se sitúa en 23,11 euros, todavía por debajo del récord, aunque firmas como Royal Bank of Canada la valoran en 32 euros, argumentando que los márgenes de refino pueden mantenerse al alza incluso si el crudo baja. Jefferies, por su parte, fija el precio objetivo en 28 euros y señala que Repsol puede generar retornos significativos con el Brent incluso por debajo de los 60 dólares por barril.

ACS lidera gracias a la fiebre por la inteligencia artificial

El primer puesto del ranking de revalorizaciones desde el inicio de la guerra lo ocupa ahora ACS, con una subida del 11,77%. La clave está en su filial alemana Hochtief, que controla la estadounidense Turner, convertida en referente de la construcción de centros de datos en Estados Unidos y líder del mercado de obra no residencial en ese país. La demanda de infraestructuras para inteligencia artificial ha catapultado el valor de esta cadena de participaciones.

Morgan Stanley ha elevado su precio objetivo sobre ACS hasta los 150 euros por acción, un récord que implica un recorrido potencial del 22,5% desde los niveles actuales. El banco estadounidense recomienda comprar y destaca que la compañía ha dejado de ser percibida como un contratista complejo e ignorado por el mercado para convertirse en uno de los nombres clave de la transición digital. La exposición a los centros de datos es el argumento central de esta revisión al alza.

Enagás y Solaria, respaldadas por sus propios catalizadores

Enagás avanza un 11,76% desde el inicio del conflicto y cotiza en zona de máximos históricos, pero su impulso poco tiene que ver con la guerra. El 27 de marzo la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicó su propuesta de metodología retributiva para el periodo 2027-2032, y aunque el texto incluye recortes, el mercado esperaba un escenario bastante más adverso. La reacción fue inmediata: la acción se disparó un 16,96% en una sola sesión. Analistas e inversores aplaudieron que la regulación deje margen para una previsión de ingresos muy superior a la esperada en los segmentos de transporte y regasificación de gas.

Solaria cierra el podio con una revalorización del 9,42% en el mismo periodo. Su posicionamiento en el negocio de centros de datos, sumado al cumplimiento de los objetivos de su plan estratégico y al avance en inversiones de almacenamiento energético, con las baterías solares como principal puntal, ha convencido a los inversores de que su crecimiento tiene recorrido más allá del ciclo energético ligado al conflicto.

Un mercado que premia la resiliencia frente al ciclo bélico

El patrón que emerge de estos movimientos es claro: el mercado ha pasado de premiar la exposición directa al conflicto a buscar valores con catalizadores propios, capaces de sostener su crecimiento independientemente de lo que ocurra en Oriente Próximo o en el estrecho de Ormuz. ACS se beneficia de la revolución de la inteligencia artificial, Enagás de un marco regulatorio menos duro de lo temido y Solaria de una transición energética que no depende de ninguna tregua.

Repsol no desaparece del radar. Sus fundamentales siguen siendo sólidos y varios bancos de inversión le otorgan un potencial alcista considerable. Pero la narrativa que la impulsó en las primeras semanas del conflicto se ha diluido, y el dinero ha buscado nuevas historias donde apostar. Así funciona la bolsa cuando el miedo cede paso a la negociación: los ganadores cambian, y quienes leen bien ese cambio de fase tienen ventaja.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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