Endesa se enfrenta a una factura de más de 30 millones de euros por el cese de su consejero delegado, José Bogas, que se hará efectivo en la junta de accionistas del próximo 28 de abril. Así lo recoge el último informe de retribuciones depositado ante la CNMV, que desglosa los dos grandes bloques del pago: una indemnización bruta de más de 16 millones de euros por la extinción de su contrato de alto directivo —que queda en unos 8 millones netos tras impuestos y cotizaciones— y un plan de pensiones acumulado de 15,18 millones de euros correspondiente a casi medio siglo en la empresa.
Bogas, de 71 años, lleva vinculado a Endesa desde los años noventa, fue director general hace dos décadas y ocupa la consejería delegada desde 2014. Su plan de pensiones, pactado precisamente en esa época y mantenido cuando Enel tomó el control de la compañía a principios de los 2000, consiste en una renta vitalicia de algo más de un millón de euros anuales que él o sus herederos percibirán de por vida. El directivo, no obstante, no romperá del todo con Endesa: pasará a desempeñar el rol de consejero externo tras la junta.
Su sucesor al frente de la filial española de Enel será, según fuentes del mercado, Gianni Vittorio Armani, actual consejero dominical de Endesa y director de redes e innovación en la matriz italiana desde 2023. La compañía no ha confirmado oficialmente el nombre. En paralelo, el Gobierno italiano de Giorgia Meloni ratificó la semana pasada a Flavio Cattaneo como consejero delegado de Enel por tres años más, despejando así la última incógnita en la cúpula del grupo transalpino.
El nuevo CEO cobrará menos y con una pensión recortada a la mitad
Los dos principales asesores de voto para inversores institucionales a nivel global, ISS y Glass Lewis, han recomendado apoyar todos los puntos del orden del día de la junta de Endesa, algo que no han conseguido otras grandes cotizadas del Ibex-35. En sus informes, a los que ha tenido acceso este medio, ambas firmas analizan en detalle la nueva política retributiva que aplicará la compañía a partir del cambio en la cúpula.
El cambio más llamativo afecta al plan de pensiones. Según detalla ISS, la nueva política abandona el modelo de prestación definida —que generaba una pensión vitalicia estimada en torno a 943.000 euros anuales— y lo sustituye por un esquema de aportaciones definidas con un tope del 40% del salario fijo más el objetivo de bonus anual. En el escenario de máxima financiación, las aportaciones anuales rondarían los 520.000 euros, prácticamente la mitad de lo que percibía Bogas. El propio ISS reconoce que, aun así, las condiciones siguen por encima de la media del mercado.
En cuanto al salario, la retribución fija del nuevo CEO bajará de un millón a 900.000 euros, y el bonus anual máximo se reducirá de 680.000 a 480.000 euros. El incentivo a largo plazo, en cambio, sube su potencial hasta el 126% del salario fijo, lo que eleva ese tramo a más de 1,1 millones. El resultado es que el paquete total máximo del nuevo primer ejecutivo ronda los 2,51 millones de euros, frente a los 2,61 millones de la política anterior. Bogas, en la práctica, cobró algo más de 2,1 millones en 2025, en una empresa que ganó 2.351 millones de euros y capitaliza cerca de 40.000 millones en Bolsa.
La nueva política también introduce más transparencia en los complementos: el sucesor tendrá derecho a hasta 7.000 euros mensuales para vivienda, 5.000 euros al mes para desplazamientos y cobertura completa de seguro médico y de vida. Cifras similares a las que venía percibiendo Bogas en los últimos ejercicios, según recoge el informe de ISS.