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España, mejor blindada que Europa ante la crisis de combustible

Las refinerías españolas, con capacidad para 1,6 millones de barriles diarios, cubren el 76% del diésel y el 80% del queroseno que consume el país.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: España, mejor blindada que Europa ante la crisis de combusti · El Diario Joven

El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula un quinto del petróleo y el gas licuado que consume el mundo, ha desatado una crisis de suministro que empieza a golpear con dureza a Europa. En Francia, una de cada cinco gasolineras ha sufrido escasez de algún tipo de carburante. Los grandes aeropuertos europeos advierten de que, si el tránsito por Ormuz no se reanuda pronto, la falta generalizada de queroseno será una realidad en la UE. En este contexto, España sale mejor parada que la mayoría de sus socios comunitarios.

Las ocho refinerías en suelo español —cinco de Repsol, dos de Moeve (antigua Cepsa) y una de BP— tienen capacidad para procesar hasta 1,6 millones de barriles diarios. Solo Alemania e Italia alcanzan cifras similares en Europa, aunque ambas registran una demanda mucho mayor por su mayor población. La producción nacional cubre el 76% de la demanda interna de diésel y el 80% del queroseno, y genera excedentes que se exportan a Francia, Italia o Marruecos.

El origen del crudo que abastece a esas refinerías es otra de las claves. Según datos oficiales, en febrero España importaba alrededor del 70% de su crudo y derivados desde América y África, con Estados Unidos como principal proveedor. Esta diversificación geográfica reduce la exposición al conflicto en el Golfo Pérsico. En cambio, la mayoría de países europeos dependen en mayor medida de Arabia Saudí y otras regiones directamente afectadas por el cierre de Ormuz, según datos de Eurostat.

La flexibilidad técnica de las refinerías españolas añade otro factor diferencial. Históricamente diseñadas para procesar crudos de distinto peso y composición química, pueden cambiar de proveedor con relativa facilidad cuando falla el suministro de uno de ellos. "Cada mes procesamos unos 30 tipos de crudo de cerca de 20 países", explica Inés Cardenal, portavoz de la patronal sectorial Aice. Esta capacidad de adaptación cobra especial relevancia ahora que Arabia Saudí e Irak solo logran exportar por oleoducto una parte de su producción, y que países como Baréin, Kuwait o Qatar han quedado prácticamente fuera del mercado.

Ante el riesgo de escasez, algunas refinerías españolas han retrasado sus paradas técnicas de mantenimiento para mantener la producción al máximo. Es una medida habitual cuando se tensa la cadena de suministro, aunque también responde a una motivación económica: los márgenes de refino se han disparado desde el inicio del conflicto. El precio del crudo físico —el que compran directamente las refinerías— acumula una subida del 80% desde que empezaron las hostilidades, frente al 60% del brent, con una prima que supera los 20 dólares por barril.

Los expertos advierten, sin embargo, de que la ventaja española tiene un límite temporal. "Si el conflicto se prolonga un par de meses más, los problemas serán generalizados en Europa", señala Gonzalo Escribano, director del programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano. El producto más vulnerable sigue siendo el queroseno: los inventarios son menores que los de diésel y la dependencia del Golfo Pérsico, estructuralmente más alta. Aerolíneas como Ryanair ya han amenazado con cancelar vuelos a partir de mayo si la situación no mejora. El precio del combustible, mientras tanto, sube para todos, aunque no al mismo ritmo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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