Snap ha comunicado el despido de aproximadamente 1.000 empleados a tiempo completo, lo que equivale al 16% de su plantilla global. La decisión, impulsada por el consejero delegado Evan Spiegel, busca reducir la base de costes de la compañía y acelerar su camino hacia la rentabilidad. Junto a los despidos, la empresa también cancela más de 300 posiciones vacantes que estaban en proceso de cobertura.
En un memorando interno enviado el miércoles por la mañana, y adelantado por Bloomberg, Spiegel explicó a sus empleados que los recortes son necesarios para que Snap gane eficiencia operativa. El ejecutivo señaló expresamente que los avances en inteligencia artificial permiten a los equipos trabajar con mayor rapidez, lo que hace posible asumir la misma carga de trabajo con menos personas. Muchos empleados recibieron instrucciones de teletrabajar ese día, una señal habitual en la industria cuando se comunican despidos masivos.
Según los cálculos de la dirección, la combinación de despidos y la reducción de nuevas contrataciones permitirá rebajar la base de costes anualizada de Snap en más de 500 millones de dólares a partir del segundo semestre de 2026. Un ahorro que el mercado recibió con satisfacción: las acciones de la compañía llegaron a subir cerca de un 9% en la apertura de la sesión, aunque el avance se fue moderando a lo largo del día. Con todo, los títulos acumulan una caída de alrededor del 27% desde enero.
El papel del inversor activista
El anuncio llega pocas semanas después de que Irenic Capital Management, un fondo de inversión activista, adquiriera una participación en Snap y exigiera cambios rápidos para mejorar el rendimiento financiero de la empresa. Entre sus recomendaciones figuraba explícitamente una reducción de plantilla como palanca para impulsar la cotización. La presión de este tipo de inversores, que entran en el capital de compañías cotizadas para exigir mayor disciplina financiera, es cada vez más habitual en el sector tecnológico estadounidense.
No es la primera vez que Snap recurre a recortes de empleo para sanear sus cuentas. A principios de 2024, la empresa ya anunció el despido del 10% de su plantilla, lo que afectó entonces a más de 500 trabajadores. El nuevo ajuste es considerablemente mayor y refleja una situación más urgente: la compañía necesita demostrar a sus accionistas que puede crecer de forma rentable, no solo en ingresos.
Resultados positivos, pero insuficientes para los mercados
En términos financieros, Snap cerró el primer trimestre de 2026 con unos ingresos totales estimados de 1.530 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 12% respecto al mismo período del año anterior. El ebitda —beneficio antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización— se situó en 233 millones de dólares durante ese trimestre. Son cifras que muestran una mejora operativa, pero que no han sido suficientes para convencer al mercado de que la empresa puede sostener ese ritmo sin ajustes estructurales.
El caso de Snap no es aislado. La industria tecnológica estadounidense atraviesa una nueva oleada de despidos en 2026, en parte asociada a la reorganización que impone la adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial. Según datos de la firma especializada Challenger, Gray & Christmas, las empresas tecnológicas con sede en Estados Unidos anunciaron 52.050 recortes de empleo solo en el primer trimestre del año, un incremento del 40% respecto al mismo período anterior y el peor dato para el sector desde 2023.
Empresas como Meta, Oracle, Salesforce, Pinterest, Amazon, Autodesk y Atlassian han protagonizado anuncios similares en los últimos meses. El patrón se repite: la automatización de tareas mediante IA permite a las compañías mantener —o incluso aumentar— su capacidad productiva con plantillas más reducidas. Para los empleados del sector, el mensaje es claro: la transformación tecnológica que venden sus propias empresas está teniendo un impacto directo sobre sus puestos de trabajo.
En el caso concreto de Snap, la compañía lleva años buscando un modelo de negocio más sostenible. Su plataforma, centrada en el público joven a través de Snapchat, compite con gigantes como TikTok, Instagram y YouTube por la atención y el gasto publicitario. En ese contexto, la eficiencia operativa se convierte en una variable crítica, especialmente cuando los ingresos publicitarios son sensibles a los ciclos económicos y a los cambios en los hábitos de consumo digital.