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España se sube a la segunda ola del coche eléctrico

VW, Stellantis y Renault llevan nuevos modelos eléctricos a Martorell, Pamplona, Vigo y Zaragoza en los próximos años.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026Actualizado hace 8 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: España se sube a la segunda ola del coche eléctrico · El Diario Joven

España es el segundo mayor productor de vehículos de Europa, solo por detrás de Alemania, pero su industria automovilística tiene una particularidad que durante años le ha jugado en contra: no existe ningún gran grupo fabricante de capital español. Esa ausencia hizo que, cuando los gigantes del automóvil comenzaron a repartir la fabricación de sus primeros eléctricos, las plantas nacionales se quedaran fuera. Las factorías alemanas de VW, las francesas de Renault o las italianas de Stellantis fueron las elegidas para albergar esa primera generación. Ahora, sin embargo, el escenario ha cambiado y las plantas españolas están en el centro de la segunda oleada.

La lógica detrás de aquel primer reparto era comprensible: los grupos querían proteger su industria doméstica con la tecnología que iba a definir el futuro del sector. Volkswagen concentró en Zwickau la producción del ID.3, el ID.4 o el ID.5; Renault apostó por su clúster ElectriCity en el norte de Francia para lanzar el Scenic, el Megane o el R5; y Stellantis repartió gran parte de su carga eléctrica entre Francia e Italia. El resultado, sin embargo, no fue el esperado: la adopción del vehículo eléctrico en Europa avanzó mucho más despacio de lo previsto, dejando esas factorías con volúmenes de producción muy por debajo de sus capacidades.

El giro de la industria llega a España

En ese contexto de revisión de estrategias, España ha salido beneficiada. La Comisión Europea ha reforzado su apuesta por el coche eléctrico asequible fabricado en Europa como respuesta a la competencia de las marcas chinas, y eso ha abierto la puerta a nuevas adjudicaciones para las plantas españolas. El año pasado se fabricaron en España unos 108.000 vehículos eléctricos, apenas un 5% de la producción total nacional y un 6% menos que el ejercicio anterior. Pero esa cifra está a punto de cambiar.

El movimiento más relevante viene del grupo Volkswagen. Como parte de su plan de inversión de 10.000 millones de euros en España, el fabricante alemán arrancará en las próximas semanas la producción del Cupra Raval en Martorell (Barcelona). A ese modelo le seguirá el ID. Polo, su hermano de plataforma, también en la planta catalana. En junio, la fábrica de Landaben, en Pamplona, comenzará a montar el Skoda Epiq, un todoterreno eléctrico compacto, al que se sumará el ID. Cross a partir de septiembre. Cuatro nuevos modelos eléctricos en un mismo año, todos del mismo grupo, todos en España.

Stellantis, por su parte, tiene previsto fabricar una nueva familia de eléctricos pequeños en sus plantas de Vigo y Zaragoza a partir de finales de 2027, dentro de un megaplan industrial que supera los 5.000 millones de euros de inversión en el país. Además, la factoría aragonesa también producirá dos nuevos modelos eléctricos de la marca china Leapmotor, socio industrial del grupo, desde finales de este año. La planta de Madrid, mientras tanto, sigue a la espera de recibir un proyecto que asegure su continuidad a medio plazo.

Renault y Ford, los flecos pendientes

No todo son buenas noticias. Las plantas de Renault en Valladolid y Palencia son, junto con la de Ford en Almussafes (Valencia), las únicas factorías españolas que a día de hoy no tienen garantizada la producción de ningún vehículo eléctrico para los próximos años. En el caso de Renault, España se ha convertido en el hub europeo de los híbridos del grupo, una posición que ha sido un éxito comercial dado el fuerte tirón de esa tecnología. Pero el horizonte regulatorio es claro: la normativa europea prevé que a partir de 2035 quede prácticamente prohibida la venta de coches nuevos con emisiones de CO2, lo que dejaría fuera tanto a los híbridos convencionales como a los enchufables.

Renault ha puesto sobre la mesa una propuesta para sus plantas españolas: dos eléctricos y un híbrido para Palencia, y dos nuevos híbridos para Valladolid. Las negociaciones con los sindicatos están aún en una fase inicial, pero el acuerdo es necesario para asegurar la viabilidad a largo plazo de ambas instalaciones y de los miles de empleos que dependen de ellas.

Ford, por su parte, llegó a anunciar un eléctrico para Almussafes, pero dio marcha atrás ante la lenta adopción de esa tecnología en el mercado. La planta valenciana fabricará desde 2027 un modelo multienergía, pero sin propulsión puramente eléctrica. El presidente de Ford Europa visitó recientemente la factoría para confirmar el inicio del lanzamiento del nuevo modelo, aunque la incertidumbre sobre el futuro eléctrico del centro persiste.

Una década decisiva para el sector

El balance general, con todo, es positivo para la industria española. A cierre de 2025 ya se fabricaban en el país veinte modelos eléctricos distintos, desde el Peugeot 208 hasta el Mercedes EQS, pasando por el Citroën C4, el Opel Corsa o el Lancia Ypsilon. Con los nuevos proyectos de VW y Stellantis, ese catálogo se ampliará de forma significativa antes de que acabe la década. La clave ahora es que los volúmenes de producción acompañen a las adjudicaciones, algo que dependerá en gran medida de que la demanda europea de coches eléctricos crezca al ritmo que las regulaciones exigen y que los consumidores, poco a poco, van asumiendo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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