En vivo
Buscar

El Banco de España: guarda entre 70 y 100 € en casa

El supervisor financiero español recomienda tener efectivo para emergencias, un año después del gran apagón eléctrico.

Por Carlos García·martes, 28 de abril de 2026Actualizado hace 2 h·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: El Banco de España: guarda entre 70 y 100 € en casa · El Diario Joven

Un año después del gran apagón eléctrico que paralizó España, el Banco de España ha publicado en su blog una recomendación tan sencilla como contundente: tener en casa entre 70 y 100 euros en billetes y monedas por cada miembro de la familia. No como un gesto nostálgico hacia el dinero físico, sino como medida de resiliencia ante crisis que pueden dejar fuera de juego a toda la infraestructura de pagos digital.

El apagón demostró con crudeza hasta qué punto el sistema de pagos moderno depende de una cadena frágil de condiciones: electricidad, telecomunicaciones y servidores. Cuando ese encadenamiento se rompe, aunque sea de forma temporal, las consecuencias son inmediatas. Según datos del Banco Central Europeo, el gasto con tarjeta física cayó entre un 41% y un 42% respecto a los niveles habituales durante aquel día. El comercio electrónico sufrió aún más: la caída rozó el 54%. El resultado fue un descenso estimado del 34% en el consumo agregado en España durante toda la jornada. Solo el dinero físico funcionó sin interrupciones.

Por qué el efectivo sigue siendo insustituible en emergencias

El Banco de España no cuestiona la transición hacia los pagos digitales. Tarjetas sin contacto, aplicaciones móviles y transferencias instantáneas han transformado los hábitos de gasto de millones de personas. Sin embargo, el apagón evidenció un límite estructural: ninguno de esos métodos funciona sin corriente eléctrica ni conectividad. El efectivo, en cambio, es el único medio de pago que opera de forma completamente autónoma, sin depender de ningún equipo, servidor ni red de telecomunicaciones.

Esa autonomía es precisamente lo que lleva al supervisor a insistir en su valor funcional. La recomendación es clara: tener siempre una pequeña reserva en casa, suficiente para cubrir gastos básicos durante varios días. Un colchón mínimo que puede marcar la diferencia si una nueva emergencia corta el suministro eléctrico o las comunicaciones.

Una tendencia europea que va más allá de España

España no está sola en este planteamiento. En marzo, el banco central de Suecia, el Riksbank, recomendó que cada hogar guarde al menos 1.000 coronas suecas en efectivo, algo más de 90 euros al cambio actual. La advertencia resulta especialmente llamativa viniendo de un país donde el efectivo casi ha desaparecido: solo una de cada diez compras en comercios se paga con dinero físico. Si incluso Suecia da marcha atrás y aconseja guardar billetes, la señal es difícil de ignorar.

La Comisión Europea también se ha sumado a esta línea de prudencia. La institución ha pedido a los ciudadanos europeos que sean capaces de subsistir 72 horas sin ayuda externa ante posibles emergencias, ya sean agresiones externas, desastres naturales, pandemias o ciberataques. En ese kit de emergencia recomendado figuran agua, comida, medicamentos, documentación y, también, dinero en efectivo, aunque sin especificar una cantidad concreta.

El euro digital y la soberanía de los pagos

Más allá de la recomendación inmediata de guardar efectivo, el artículo del Banco de España apunta a un debate de fondo que está ganando peso en las instituciones europeas: la dependencia de los sistemas de pago de infraestructuras y empresas extranjeras. Los pagos con tarjeta están dominados de forma abrumadora por compañías estadounidenses, lo que genera una vulnerabilidad estratégica en caso de tensión geopolítica o conflicto internacional.

Por eso el BCE lleva años impulsando el proyecto del euro digital, una versión pública y electrónica del dinero europeo que garantice el acceso universal de los ciudadanos a medios de pago sin depender de actores privados externos. Una de las características clave del diseño previsto para el euro digital es precisamente un modo de monedero offline que permitiría realizar pagos incluso sin cobertura móvil, conexión a internet ni electricidad, lo que lo acercaría funcionalmente al efectivo en situaciones de emergencia.

Paralelamente, iniciativas privadas como Bizum en España, y sus equivalentes en otros países europeos, buscan construir un ecosistema de pagos instantáneos de base europea que reduzca la dependencia de plataformas foráneas. La soberanía en el ámbito de los pagos se ha convertido en una prioridad política en Bruselas, y el debate sobre el papel del efectivo forma parte de esa misma conversación estratégica.

El mensaje del Banco de España, en definitiva, es de pragmatismo. Digitalización sí, pero con red de seguridad. Tener unos billetes en casa no es un paso atrás: es una precaución básica en un entorno donde las crisis, sean apagones, ciberataques o catástrofes naturales, pueden llegar sin previo aviso y dejar sin operatividad todo lo que da por sentado la economía digital.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar